América Latina

Nuevo presidente de Honduras pide a Obama trabajar más en el combate a las drogas

El nuevo presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, asumió el lunes el poder con un llamado a su homólogo de EEUU Barack Obama, a trabajar más en el combate del narcotráfico, a los políticos a buscar el diálogo, y con la promesa de combatir la violencia, la corrupción y generar 100,000 empleos.

“Invitamos al gobierno del presidente Barack Obama y al Congreso de los Estados Unidos que reconozcan este principio de responsabilidad común compartida, pero diferenciada, y que trabajemos de veras, en conjunto, para ayudarnos a resolver este problema que también es de ellos”, subrayó Hernández.

El gobernante hizo la invitación a Obama en su discurso de toma de posesión en el Estadio Nacional de Tegucigalpa, donde el titular del Parlamento y correligionario del Partido Nacional, Mauricio Oliva, le impuso la banda presidencial, ante seis gobernantes, el príncipe de Asturias y otros representantes de unos 80 países.

En la ceremonia, que estuvo custodiada por un amplio operativo de seguridad que involucra unos 6,000 agentes de la policía y militares, también juraron el cargo los vicepresidentes Ricardo Álvarez, Rossana Guevara y Lorena Herrera.

El gobernante, de 45 años, afirmó que “si no existiera el problema de la droga en Honduras” su país no estaría “entre los más violentos del mundo”, con un promedio de 20 muertes a diario.

Por Honduras transita al menos el 80 por ciento de la cocaína que llega a México desde Suramérica con destino a EEUU, según informes estadounidenses.

Hernández enfatizó que las políticas de Honduras para frenar la inseguridad tendrán como “eje fundamental el combate a la droga, el narcotráfico, el crimen organizado, el lavado de activos” y advirtió que aplicará “cero tolerancia” al tráfico de estupefacientes.

Destacó que las decisiones políticas de los gobiernos deben orientarse a “resultados efectivos”, y que en ese sentido “hoy mismo” iniciará “una ofensiva diplomática para obtener estos resultados tan ansiados por el pueblo hondureño y centroamericano”.

Entre aplausos, agradeció “especialmente” a los presidentes de Colombia, México y de Centroamérica “por su decidido apoyo” en el tema del narcotráfico.

Su primer acto como presidente de Honduras fue ordenar a la Policía Militar, creada en agosto pasado, y la Policía Nacional, salir “de inmediato” a las calles a combatir la delincuencia y el crimen, orden que fue cumplida al instante.

Hernández ordenó acelerar “de inmediato” la depuración de diversas instituciones relacionadas con la seguridad y la justicia y anunció que solicitará “asesoramiento” a la Unión Europea, Estados Unidos y otras naciones amigas, que no precisó, para llevarla adelante.

Desde noviembre de 2011, la Policía de Honduras está en proceso de depuración debido a las múltiples denuncias contra agentes y oficiales involucrados en delitos como homicidios, narcotráfico, extorsión, secuestros y robo de vehículos, entre otros.

Hernández también señaló que su gobierno generará 100,000 empleos durante sus cuatro años de mandato, y atenderá varios programas sociales en favor de unas 800,000 familias que figuran entre las más pobres del país, que tiene 8.5 millones de habitantes.

Agradeció a la comunidad internacional por el apoyo a su país en “la reconstrucción y el reencuentro de la sociedad hondureña” tras la crisis política derivada del golpe de Estado de 2009 que derroco al entonces presidente Manuel Zelaya, quien en las elecciones de noviembre pasado ganó un escaño en el Parlamento.

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