América Latina

Incendio en cárcel colombiana mata a 10 reos

La tragedia ocurrida el martes en la cárcel Modelo de la ciudad de Barranquilla, donde diez presos murieron y 42 más resultaron heridos en un incendio provocado por los mismos reclusos, ha encendido una luz de alarma sobre los graves problemas de hacinamiento de las prisiones colombianas.

El incendio en el Pabellón B de la Modelo comenzó la noche del lunes cuando internos que protestaban por una operación de registro efectuada por agentes penitenciarios para decomisar “elementos prohibidos” prendieron fuego a colchones y las llamas se salieron de control, según las autoridades.

Ya era de madrugada cuando los bomberos de Barranquilla, la más importante ciudad de la costa atlántica colombiana, lograron apagar el fuego, tarea que fue dificultada por un grupo de amotinados que inicialmente impidieron el acceso de los servicios de emergencia, dijo en una rueda de prensa el director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), general Saúl Torres.

“La situación se tornó tensa al finalizar el día, particularmente por la incautación de estupefacientes”, explicó el director del Inpec, quien agregó que los presos amotinados “se enzarzaron en disputas y agresiones personales que generaron desorden en el pabellón”, lo que desencadenó la tragedia.

Seis de los reclusos fallecieron en la cárcel y cuatro en los hospitales a los que fueron trasladados, en los que todavía permanecen ingresados más de 20 de los 42 lesionados.

Durante la mañana de este martes se registraron incidentes entre familiares de las víctimas que se concentraron al frente de la cárcel en busca de noticias y miembros de la Policía que lanzaron gases para contener a quienes intentaban acceder al penal, situado en la Vía 40, una de las arterias de la ciudad.

La tragedia pudo haber sido mayor dadas las condiciones de hacinamiento de la cárcel afectada, que tiene capacidad para 454 internos y albergaba 1,123, lo que representa una superpoblación del 147 por ciento, según denunció la Defensoría del Pueblo.

En el pabellón escenario de la tragedia el hacinamiento era aún mayor, del 265 por ciento, ya que acogía a 716 presos por delitos comunes cuando su capacidad es de 196.

En general, las cárceles colombianas sufren un hacinamiento del 58,27 por ciento al albergar 120,387 internos en 76,066 cupos, por lo que la Defensoría del Pueblo pidió al Gobierno medidas de choque para resolver la crisis.

“La muerte de diez personas privadas de la libertad en la cárcel Modelo de Barranquilla y más de 40 heridos me duele porque son seres humanos. Yo le he dicho muchas veces al ministro de Justicia (…) que el hacinamiento carcelario es una bomba de tiempo, y es una violación de los derechos humanos de las personas privadas de la libertad”, manifestó el vicepresidente colombiano, Angelino Garzón.

Según el director del Inpec, para disminuir el hacinamiento en la Modelo de Barranquilla se agilizarán los procesos de excarcelación de internos que por su condición pueden acceder a beneficios legales como la libertad condicional y la Alcaldía de la ciudad recibirá en cárceles locales a unos 400 reclusos.

El gobernador del departamento del Atlántico, cuya capital es Barranquilla, José Antonio Segebre, defendió la aplicación de la reforma del Código Penitenciario, que entró en vigor la semana pasada, para bajar los índices de hacinamientos carcelario y que puede beneficiar con libertad anticipada a cerca de 9,000 presos en el país.

Segebre, que hoy participó en un consejo de seguridad con el director del Inpec, la alcaldesa de Barranquilla, Elsa Noguera, y el director de la Policía Metropolitana de la ciudad, general José Vicente Segura, destacó que la reforma del Código Penitenciario “permite la salida de un número importante de internos que cumplan con los requisitos para la excarcelación”.

La citada reforma, sancionada recientemente por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, incluye la posibilidad de aplicar la suspensión de la condena por penas menores a cuatro años y beneficios de libertad condicional, previo cumplimiento de requisitos como el que se hayan pasado tres quintas partes de la pena.

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