América Latina

Colombia reduce la producción de cocaína

Colombia, uno de los principales productores mundiales de cocaína, bajó la producción de esta droga en casi un 13 por ciento en el 2013 respecto al año anterior, aunque el área cultivada de coca se mantuvo estable, informó este jueves la Oficina de Naciones Unidas contra la droga (Unodoc).

“De 333 toneladas métricas de cocaína ajustadas en 2012 se pasó a 290 toneladas en 2013”, dijo en rueda de prensa en Bogotá Leonardo Correa, coordinador del Sistema Integrado Monitoreo Cultivos Ilícitos (SIMCI) de la Unodoc.

Esta disminución de la producción ocurre a pesar de que el área cultivada de hoja de coca, base de la cocaína, se mantuvo estable en el país en 2013 con respecto al año precedente, según la ONU.

“Hubo una reducción en la cantidad de cocaína que se puede producir en esas hectáreas y esa reducción está asociada a que persiste una tendencia a tener menores rendimientos”, indicó Correa.

En su informe sobre Colombia, la Unodoc explicó la baja de la producción “como consecuencia de la reducción de las hectáreas productivas durante el año, disminución en la capacidad de obtención de hoja por hectárea, tamaño de lotes cada vez más pequeños y menor utilización de agroquímicos”.

El área sembrada de hoja de coca en Colombia se mantuvo estable en el 2013, mientras que bajó en Perú y Bolivia, los otros dos grandes productores mundiales de cocaína.

“Al 31 de diciembre del 2013, Colombia tenía 48,000 hectáreas sembradas de coca distribuidas en 23 de los 32 departamentos del país, la misma cantidad reportada en diciembre del 2012”, dijo Bo Mathiasen, representante de la Unodoc en Colombia.

En total, hay 120,800 hectáreas de cultivos de hoja de coca en Colombia, Perú y Bolivia sumados, lo cual supone una baja de 10 por ciento respecto al año pasado, señaló Mathiasen a periodistas.

Respecto al cultivo de la hoja de coca, la Unodoc verificó una reducción general de los sembradíos en el país, pero “un fuerte incremento” en áreas específicas.

“La tendencia es que haya zonas donde se consolida el fenómeno y zonas donde se acaba o se reduce el fenómeno”, dijo Correa, que también destacó “un incremento de cultivos ilícitos en parques nacionales y áreas protegidas”.

Esta concentración se da en particular en los departamentos de Nariño y Putumayo (suroeste, fronterizos con Ecuador), y la región del Catatumbo (noreste, limítrofe con Venezuela), bastiones tradicionales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunistas), la mayor y más antigua guerrilla del país, con la que el gobierno adelanta diálogos de paz en Cuba desde finales del 2012.

En el marco de esas negociaciones, ambas delegaciones cerraron a mediados de mayo un acuerdo sobre drogas que establece la sustitución consensuada de los cultivos ilícitos, una nueva estrategia contra el lavado de activos del narcotráfico y la erradicación forzosa sólo en caso de campesinos que se nieguen al cambio.

Según el ministro de Justicia colombiano, Alfonso Gómez, las zonas donde se concentran los cultivos de hoja de coca están “signadas por el conflicto armado” que afecta al país desde hace más de 50 años, o son áreas “donde la presencia del Estado es insuficiente”.

“Este mapa tiene luces y sombras”, dijo Gómez al subrayar los avances.

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