América Latina

El río Paraguay expulsa a cientos de miles de habitantes de su ribera

El desbordamiento del río Paraguay se agravó el domingo debido al impacto de nuevas lluvias, que han desplazado a cientos de miles de personas, en particular en Asunción, donde muchas de ellas sobreviven en campamentos precarios en los que tendrán que permanecer durante meses, según los expertos.

Las lluvias anómalas, en período del invierno austral, que es seco, han sacado de sus viviendas a 300,000 personas en Paraguay, 50,000 en Brasil y 11,000 en Argentina por las crecidas de los ríos.

En Asunción, la ciudad más afectada, el río Paraguay subió el domino otros cinco centímetros en el puerto, hasta los 7.1 metros, según comprobó Efe.

Aunque no es el mayor nivel registrado, la inundación actual es la peor de su historia por el número de personas desplazadas, 75,800, según el Municipio.

Son mayoritariamente personas pobres, venidas del campo, que se instalaron en zonas de riesgo cercanas al río, llamadas “bañados”, las cuales han quedado completamente anegadas.

En el bañado Tacumbú las casas de dos pisos son pequeñas islas en una gran laguna de agua parada, llena de basura, de donde emergen aquí y allá los palos superiores de porterías de fútbol, la parte alta de las viviendas de un nivel y el techo de los vehículos que no salieron a tiempo.

Unicamente las viviendas de ladrillo se mantienen, mientras que las más pobres, construidas de maderas y materiales varios, están bajo el agua.

Los antiguos residentes se aglomeran en campamentos esparcidos por toda la ciudad, improvisados en cualquier espacio libre en el margen de calles o en plazas, así como en los terrenos de dos cuarteles.

“Es muy doloroso perder todo de la noche a la mañana, con todo el sacrificio conseguís y perderlo”, dijo entre lágrimas Divia Riquelme, de 24 años, sentada junto con sus dos hijos delante del refugio que construyó con su pareja en el predio militar de la Primera División de Infantería.

La Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) les dio algunas placas de aglomerado y chapas para el techo. Ahora es todo lo que tienen, pues su vivienda precaria en el bañado Tacumbú se hundió por el agua.

“Vivimos como animales y más con esta lluvia que vino. Parece un charco de chancho. Gotea todo en nuestra casa, es un desastre”, se quejó Carina González, de 39 años, que tiene cuatro hijos.

En el predio militar viven 8,098 evacuados, pero solo hay entre 45 y 50 sanitarios, es decir uno para más de 160 personas, según admitió el teniente coronel Cándido Chamorro, que está a cargo de uno de los campamentos.

Las antiguas calles son vías de agua ahora, donde la gente se desplaza en botes, en una especie de Venecia triste, poblada por gatos que sobreviven en los tejados.

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