América Latina

'Ser joven es un pecado' en Nicaragua. Denuncian en Miami asesinatos y torturas durante protestas contra Ortega

Manifestantes protestan el 21 de abril del 2018 contra el gobierno de Daniel Ortega en la rotonda Jean Paul Jennie en Managua.
Manifestantes protestan el 21 de abril del 2018 contra el gobierno de Daniel Ortega en la rotonda Jean Paul Jennie en Managua. AP

Representantes del exilio cubano en Miami unieron sus voces a las de los exiliados venezolanos y nicaragüenses para pedir que se detengan los asesinatos de jóvenes estudiantes en la nación centroamericana, agitada hace más de un mes por intensas protestas.

En una conferencia de prensa auspiciada por el Movimiento Democracia en esta ciudad del sur de Florida, Denis Darce, miembro de la Comisión Permanente de Derechos Humanos en Nicaragua (CPDH) explicó que el número de asesinatos durante las protestas antigubernamentales asciende a 91 y más de 100 personas han sido torturadas.

Darce, sociólogo de profesión, dijo además que tienen documentadas al menos una docena de desapariciones.

“El día de hoy estamos celebrando el Día de las Madres en Nicaragua, pero hoy es un día de luto”, dijo y agregó que “en este momento ser joven es un pecado para el gobierno y el Estado nicaragüense”.

Según el representante de esta ONG fundada durante la dictadura somocista en 1977, el gobierno de Daniel Ortega promueve el odio a través de las instituciones y utiliza los recursos del Estado para trasladar a bandas parapoliciales encargadas de reprimir a los manifestantes.

Desde que el 18 de abril el país estalló en protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, numerosas organizaciones internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han dado cuenta de denuncias de torturas, asesinatos y desapariciones.

“Nos vemos sobrepasados por la situación”, reconoció Darce, quien reveló que su organización intenta coordinar el recorrido de un grupo de madres por los principales hospitales y morgues del país donde “hay cadáveres que están a punto de ser incinerados sin haber pasado un proceso de reconocimiento de los familiares”.

Darce adelantó que la ONG prepara una presentación ante la Comisión de la Verdad constituída por el oficialismo, aunque reconoció que “las familias, las víctimas y la mayoría del pueblo nicaragüense no confían en esa institución creada por el Estado”. Según él, la solución sería crear otra Comisión de la Verdad con participación internacional a través de la CIDH y el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

“Tenemos denuncias de profesionales de la comunicación, de trabajadores del Estado que han sido despedidos por dar like a una publicación en Facebook contraria a la política del gobierno”, ejemplificó Darce, quien llamó a la población nicaragüense a denunciar ante los organismos competentes las violaciones a los derechos humanos en el país.

Con la voz quebrada por la emoción, el representante de la CPDH relató algunos de los testimonios recibidos por su organización. “El cuerpo del hijo de una señora de Ciudad Sandino se encontró partido en pedazos. Tenemos el caso del muchacho de la Cuesta del Plomo, que apareció muerto hace poco. Sus amigos dan testimonio de que fue arrestado por las fuerzas policiales y apareció ahí con señales de tortura”, dijo.

Denis Darse, representante de la Comisión Permanente de Derechos Humanos en Nicaragua dijo en Miami que su organización busca la condena al gobierno de Daniel Ortega por graves violaciones a los derechos humanos durante la represión de las protestas

Supuestas instituciones incendiadas o madres ficticias de los fallecidos ofreciendo declaraciones a los medios, junto a las actas de fallecimiento que no corresponden con el motivo de la muerte, han sido algunos de los procedimientos del gobierno que Darce denunció.

“A pesar de que hay un diálogo abierto, las acciones del gobierno no han cesado ni en la represión ni en la violencia. Todo lo contrario. Ha desarrollado todo un plan de terror y de zozobra ante la población nicaragüense”, agregó.

Darce demandó que el Estado de Nicaragua firme el convenio de desaparición forzada y el Estatuto de Roma como garantía para que no sigan ocurriendo hechos como los denunciados por la CPDH. “La dictadura de Nicaragua no tiene 10 años, es una dictadura de 40 años casi, que empezó en el 1979 y continuó en los 90 y ahora está consolidada”, dijo.

La CPDH tiene previsto presentar la situación nicaragüense en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos en Washington del 3 al 5 de junio. También pretenden visitar a congresistas norteamericanos para presionar al gobierno de Managua y llevar a representantes de las víctimas a que comparezcan ante la OEA.

La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen se expresó vía Twitter sobre la situación en Nicaragua. “Se suma una muerte más en las manos de Ortega simplemente porque se rehúsa a dejar el poder. EEUU debe sancionar a los responsables de tanto derramamiento de sangre”, tuiteó Ros-Lehtinen, conocida por sus posiciones críticas hacia los gobiernos de izquierda en la región alineados con La Habana.

Por su parte, José Colina, presidente de la asociación de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio pidió sanciones y presión sobre el gobierno nicaragüense, que a su juicio, está siguiendo el mismo guión de Maduro durante las protestas estudiantiles del 2015.

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Denis Darce, miembro de la Comisión Permanente de Derechos Humanos en Nicaragua duante una conferencia de prensa este miércoles en Miami. Mario J. Pentón mpenton@elnuevoherald.com

Representantes de la sociedad civil nicaragüense en Miami convocaron a todos los sus compatriotas y simpatizantes de la causa de los sublevados a manifestarse frente al consulado de Nicaragua en Miami, ubicado en 1332 W Flagler St., Miami, FL 33135. “Queremos justicia y democracia para nuestro país”, dijo María Belén Ruiz, del movimiento Nicas Unidos en Miami.

“Nicaragua tenía la garganta amarrada. Ellos [los estudiantes] tuvieron valor y han pagado con su vida el decirle al mundo las atrocidades que desde hace mucho tiempo vivíamos”, dijo entre lágrimas Raquel Pineda, una joven nicaragüense residente en Miami.

Siga a Mario J. Pentón en Twitter: @mariojose_cuba
Este artículo forma parte de un convenio de colaboración entre el Nuevo Herald y el diario cubano 14ymedio
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