América Latina

Vicepresidenta de Nicaragua pide a manifestantes no albergar deseos de venganza ni odio

La vicepresidenta y primera dama de Nicaragua, Rosario Murillo, saluda junto a su esposo, el presidente Daniel Ortega, durante el desfile por el aniversario del FSLN en Masaya, el 3 de julio del 2016.
La vicepresidenta y primera dama de Nicaragua, Rosario Murillo, saluda junto a su esposo, el presidente Daniel Ortega, durante el desfile por el aniversario del FSLN en Masaya, el 3 de julio del 2016. AP

La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, instó a los nicaragüenses a no admitir dentro de su ser sentimientos de odio y rencor, ni albergar deseos de venganza, en el marco de las protestas antigubernamentales que han dejado entre 295 y 448 personas muertas en 100 días.

“No lo admitamos y no lo admitimos, porque como cristianos sabemos que tenemos que trabajar para afianzar la paz, el bien común desde el cariño, el amor al prójimo que es nuestro principio, nuestra enseña triunfal”, señaló la también primera dama en un mensaje a través de medios oficiales.

Murillo aseguró que el Gobierno está trabajando como cada día “con la esperanza en alto, con la confianza en Dios, porque sabemos que vamos adelante, con amor, cariño, reconstruyendo la patria que nos querían destruir, la paz que nos querían arrebatar”.

Anunció que el gobierno promoverá una campaña de atención a las víctimas del “terrorismo golpista”, refiriéndose a los manifestantes antigubernamentales, que incluirá la aplicación de la justicia.

“No estamos hablando de venganza, no estamos hablando de odio, estamos hablando de justicia”, agregó.

Murillo reconoció que emocionalmente “hay muchas familias y casi toda Nicaragua ha sido golpeada” por la crisis, por lo que buscarán como “restaurar el alma, la tranquilidad y, sobre todo, trabajar las emociones en tantas familias que fueron sacrificadas, violentadas, que perdieron viviendas, que fueron asaltados, secuestrados, que fueron torturados”.

Asimismo, dijo que el Gobierno contribuirá con “esas familias que perdieron sus casas para puedan repararlas, restaurarlas” con el fin de recuperar su modo de vida, tranquilidad y seguridad.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado al Gobierno de Ortega de las graves violaciones a los derechos humanos en el marco de la actual crisis, que deja ya entre 295 y 448 muertos, según organismos humanitarios.

Las violaciones incluyen “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país”, según la CIDH, lo que ha sido rechazado por el Gobierno nicaragüense

Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de los años de 1980, también con Ortega siendo presidente.

Las protestas contra Ortega y Murillo se iniciaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

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