América Latina

Los surfistas no le temen a la violencia que sacude a Nicaragua

César Rueda con una tabla de surfing frente a su tienda Stop and Go Surf Market en Playa Colorado, Nicaragua, que dice tiene olas de clase mundial. Pero los problemas políticos en el país han afectado mucho al sector turístico en general, dice.
César Rueda con una tabla de surfing frente a su tienda Stop and Go Surf Market en Playa Colorado, Nicaragua, que dice tiene olas de clase mundial. Pero los problemas políticos en el país han afectado mucho al sector turístico en general, dice. tjohnson@mcclatchydc.com

En momentos que el turismo en Nicaragua se contrae significativamente en medio de la violencia política, cientos de hoteles y restaurantes han cerrado, más de la mitad de los empleados del sector han perdido el trabajo e incluso el hotel más lujoso del país ha cerrado sus puertas.

Pero en medio del caos hay un oasis de actividad: los surfistas, que han seguido llegando en busca de la ola ideal.

“Los surfistas no quieren a nadie en el agua, buscan una ola para montarla solos”, dijo Jackson Rowland, un australiano que ayudó a poner a Nicaragua en el mapa como destino mundial del surfing.

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Jackson Rowland, un australiano que ayudó a establecer Nicaragua como destino de surfing mundial, es copropietrio de Magnific Rock, un hotel y restaurante ubicado en un promontorio cerca de algunas de las mejores playas de surfing de la costa del Pacífico. Tim Johnson tjohnson@mcclatchydc.com

Los demás turistas se han alejado de Nicaragua desde finales de abril, cuando el presidente Daniel Ortega, que gobierna el país desde hace muchos años trató de controla una ola de protestas lideradas por estudiantes que han llegado a otros sectores de la sociedad. Ha habido mucha violencia y se reportan unos 350 muertos.

Rowland conversó en el balcón del Magnific Rock, un hotel de Popoyo ubicado sobre un promontorio junto al Pacífico, del que es dueño junto con sus padres, mientras varios surfistas se deslizaban abajo sobre las olas.

“En este pequeño tramo tenemos 15 puntos de rompimiento de olas de clase mundial”, dijo Rowland, agregando que las olas llegan desde Antártida y el hemisferio sur y pueden llegar a 20 pies de alto. Pero incluso así, Rowland dice que solo tiene alquiladas algunas habitaciones del hotel y tuvo que reducir la cantidad de empleados de 55 a 12.

Pero aunque los destinos de surfing de Nicaragua sufren, con menos de la mitad de la actividad que tuvieron en años pasados, el resto del sector ha sufrido un desastre tras otro tras una década de gran crecimiento, cuando era una fuente fundamental de divisas antes que se desatara la crisis.

En 2017, Nicaragua ingresó $840 millones de los 1.7 millones de turistas que recibió, y atraía a extranjeros deseosos de conocer ciudades coloniales, recorrer volcanes, explorar la fauna tropical, disfrutar de los arrecifes en el Caribe y visitar fábricas de puros.

Sin embargo, desde abril, unos 70,000 de los 120,000 nicaragüenses empleados en el sector han perdido sus empleos, dijo Lucy Valenti, presidenta de la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua. Entre 70 y 80 por ciento de los hoteles pequeños “ya no están operando”, agregó.

Cientos de restaurantes también han cerrado y han desaparecidos unos 200 operadores de turismo, Mukul, parte de un desarrollo turístico playero de $250 millones un poco al sur de Popoyo que atrajo a estrellas del cine como Michael Douglas, Catherine Zeta-Jones y Morgan Freeman, anunció a finales de junio que había cerrado sus puertas “indefinidamente”.

“No podemos hacer nada. Lo único que puede rescatar a la industria es la paz”, dijo Valenti.

Pero la paz no está en el horizonte. Los gobiernos de España y Estados Unidos han advertido a sus ciudadanos que no vayan de turistas a Nicaragua.

Este lunes, la Casa Blanca emitió un comunicado de ocho párrafos sobre Nicaragua en que lamentó los “más de 350 muertos, miles de lesionados y cientos de ciudadanos acusados falsamente de ‘golpistas’ y ‘terroristas’ que han sido encarcelados, torturados o han desaparecido”. El gobierno de Estados Unidos informó que estaba trabajando con la Organización de los Estados Americanos (OEA) para que se adelanten las elecciones presidenciales en Nicaragua.

Ortega, quien llegó a la presidencia en el 2007, enfrenta la reelección en el 2021 según el cronograma electoral establecido.

En ciudades coloniales como León y Granada, otrora grandes polos turísticos, dueños de hoteles y hostales dicen que la baja en el turismo ha sido desastrosa.

“Cuando empezaron a matar estudiantes, los turistas dejaron de venir. Entre la policía antidisturbios, los paramilitares y otras fuerzas violentas, los turistas ya no quieren venir”, dijo un nicaragüense dueño de un hostal en León, quien pidió no ser identificado por temor a represalias. “Todos los días pasan camiones llenos de gente armadas. Todo el mundo se encierra en sus casas a las 6 de la tarde”.

Los coches tirados por caballos han regresado a Granada, una ciudad de plazas arboladas y edificios coloniales renovados a la sombra del volcán Mombacho, pero los choferes dijeron que no tenían turistas a quien transportar.

“Quizás en cinco años las cosas regresen a la normalidad”, dijo el conductor Osmán Guadamuz.

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Una dramática baja en el turismo ha afectado seriamente a los conductores de los carruajes a caballo en la ciudad colonial de Granada en Nicaragua, dice Osmán Guadamuz, a quien se le ve aquí junto a su coche vacío el 27 de julio del 2018. Tim Johnson tjohnson@mcclatchydc.com

El cambio de fortuna desde abril ha sido dramático.

“Hubo un gran auge entre el 2012 y abril del 2018. Todos decían que íbamos a tener nuestro mejor año”, dijo Heather McMandon, copropietaria de NSR, una tienda de artículos de surfing y agencia de bienes raíces en Playa Colorado.

Pero ahora, las compañías que dependen del turismo batallan por sobrevivir.

“No conozco a nadie que no la esté pasando mal”, dijo. “En todo el sector del turismo, el segmento del surfing es el único que sobrevive”.

Los funcionarios de turismo de Nicaragua habían esperado que este año fuera a atraer a turistas que gastaran más dinero, como ha hecho la vecina Costa Rica. En el 2017, el turista promedio en Nicaragua gastó solamente $45 diarios, mientras que en Costa Rica la cifra fue de $130 diarios.

Pero entonces comenzaron los problemas. Los surfistas que habían estado antes en Nicaragua comenzaron a preguntar a sus contactos por la situación de seguridad, dijo Bo Fox, surfista y agente de bienes raíces en la cercana Tola.

Durante el período de junio y principios de julio, las barricadas levantadas en las carreteras que llegan de Managua, la capital, a las playas de surfing convirtieron lo que normalmente es un viaje de dos horas y media en uno de seis o siete horas. Desde entonces casi ya no hay barricadas.

Sin embargo, muchos viajeros hacen conexiones a través de Managua, o Liberia en Costa Rica, para contratar un avión fletado que los lleve a una pista cercana al Aeropuerto Costa Esmeralda.

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Un surfista en Playa Colorado, un popular destino en la costa del Pacífico nicaragüense. Excepto un puñado de surfistas, el turismo ha declinado significativamente en medio de la ola de violencia en Nicaragua. Tim Johnson tjohnson@mcclatchydc.com

Barry Bushman, profesor de Matemáticas de secundaria originario de San Diego, dijo que pagó por adelantado el albergue para unas vacaciones de surfing en Nicaragua, pero de todas maneras iba a ir porque los problemas parecían estar más concentrados en Managua, no en las playas. Además, dijo, disfrutaba que hubiera menos surfistas en las playas.

“Uno no paga esta cantidad de dinero para surfear con mucha gente”, dijo Bushman.

Otros surfistas dijeron que les parecía importante apoyar a las compañías que les prestan servicio.

“En el país hay grandes problemas, los surfistas lo saben”, dijo Nirbhao Khalsa, un surfista de Atlanta, Georgia. “Pero [los surfistas] tienen que venir. El país depende de eso”.

Tim Johnson, 202-383-6028, @timjohnson4
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