América Latina

OEA cataloga éxodo venezolano de grave problema para países vecinos, Uribe pide intervención regional

Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), en una imagen de archivo.
Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), en una imagen de archivo. AP

En un fenómeno nunca antes visto en América Latina, millones de venezolanos están abandonando sus casas, muchos de ellos aguantando el frío de Los Andes o el calor y la desolación de la selva amazónica en maratónicos recorridos a pie por los distintos países de la región, en un desesperado intento por escapar de la hambruna.

Es una tragedia que solo tiene un responsable: el régimen de Nicolás Maduro. En eso coincidió la mayoría de países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), congregados el miércoles para analizar la crisis venezolana.

“Este éxodo, su vertiginoso incremento […] es un ejemplo claro de las consecuencias del quiebre democrático en Venezuela y de una crisis sin precedentes en la historia de la región”, declaró al inicio de la sesión el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.


Pero lo que ha sido la destrucción de la democracia y de la economía venezolana no es hoy un problema que afecta solo a los venezolanos, sino que es un fenómeno que hoy está ejerciendo grandes presiones sobres sus países vecinos.

Pese a esos impactos negativos sobre el resto de la región, es importante que los países vecinos emprendan campañas para combatir la xenofobia y la discriminación contra los migrantes, abogó el secretario General.

Unos 2.3 millones de venezolanos, equivalentes a un siete por ciento de la población del país, han abandonado sus hogares en los últimos años, la mayoría de ellos buscando refugio en Colombia, Perú y Ecuador, aunque también a Brasil, Chile y Argentina.

Maduro, sin embargo, no está de acuerdo con esos números, asegurando que el total no pasa de 600,000 y que más del 90 por ciento de ellos están arrepentidos.

La reunión de la OEA se produce en momentos en que la mayoría de los problemas de la región comienzan a identificar la crisis venezolana como una de las mayores amenazas de seguridad que enfrenta la región.

El ex presidente Álvaro Uribe dijo en la noche del martes ante el Senado colombiano que ha llegado el momento de considerar una intervención de la región en el vecino país.


“Se necesita que la comunidad internacional busque los caminos legales para la intervención en Venezuela” en vista a las dificultades que enfrentan los países vecinos para resistir la marejada de venezolanos que cruzan sus fronteras.

“Quería dejar en claro en nombre de esta bancada [Partido Centro Democrático] que para nosotros, ante estas circunstancias, el principio de la no intervención es una excusa inaceptable, porque hoy prevalecen las obligaciones de todos frente a todos, de acuerdo con la Carta Democrática y con las Naciones Unidas”, aseguró.

En Colombia, se estiman que ya se encuentran un millón de venezolanos. “Esto supera todas las capacidades del país”, insistió.

En la reunión del miércoles de la OEA, muchas de las presentaciones coincidían sobre el impacto regional del colapso venezolano.

“Sin duda, la acelerada y masiva migración de personas venezolanas hacia otros países representa el mayor desafío que la región que ha tenido y ha enfrentado en los últimos años en materia migratoria y a la vez es una de las mayores crisis humanitarias que se ha visto en nuestro continente”, describió María Claudia Pulido, Secretaria Ejecutiva Adjunta para el Monitoreo, Promoción y Cooperación Técnica en Derechos Humanos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

“Estamos ante un movimiento migratorio mixto sin precedentes en la historia de la región, donde muchas personas se están viendo forzadas emigrar para no morir o para no ver morir a sus seres queridos”, resaltó Pulido.

El tema también había sido analizado el día anterior en Quito, donde 11 países de la región se comprometieron a seguir realizando esfuerzos para hacer frente a la masiva migración de venezolanos.

El documento firmado insta a seguir acogiendo a los migrantes venezolanos dentro de un sentido de “hermandad” y “solidaridad”, pero también teniendo en cuenta aspectos relativos a garantizar la “seguridad” para las sociedades receptoras.

En el encuentro participaron autoridades de migración, políticas consulares, desarrollo e integración de trece países, Argentina, Brasil, Costa Rica, Colombia, Chile, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, Bolivia, Uruguay y República Dominicana, aunque no asistieron funcionarios de Venezuela, pese a que también fueron invitados.


La declaración final de la cita, que no firmaron Bolivia, por razones ideológicas, ni República Dominicana, por indisposición de su delegado, incluye 18 puntos que abordan la problemática desde diferentes ángulos, en el primer encuentro de estas características que se celebra con un enfoque regional.

Ante algunos brotes de xenofobia y protesta social en las naciones receptoras, donde se han denunciado actividades delictivas protagonizadas por migrantes venezolanos, el viceministro de Movilidad Humana de Ecuador, Santiago Chávez, quien presidió la reunión, destacó que “en todos los países” intentan “conciliar dos visiones”.

“Una que tiene una tendencia a lo que es la protección de derechos, y la otra que tiene una tendencia a lo que es seguridad”, explicó.

Este artículo fue complementado con los servicios cablegráficos de el Nuevo Herald.
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