América Latina

Embajadora de EEUU en la ONU: ‘Ortega y Maduro vivien con miedo a su propio pueblo’

Nicolás Maduro y Daniel Ortega frente a una foto de Hugo Chávez durante una conferencia de Petrocaribe en Managua el 29 de junio del 2013.
Nicolás Maduro y Daniel Ortega frente a una foto de Hugo Chávez durante una conferencia de Petrocaribe en Managua el 29 de junio del 2013.

Rusia rechazó el miércoles los intentos estadounidenses de unir al Consejo de Seguridad de la ONU para lograr una supervisión internacional más sólida en Nicaragua, con el embajador ruso ante la ONU acusando al gobierno de Trump de reanudar las “tradiciones coloniales”.

La embajadora de Estados Unidos, Nikki Haley, presidenta por este mes del Consejo de Seguridad de la ONU, utilizó las sesiones para pedirle al Consejo de Seguridad que enfrente la violencia letal que ha dejado 300 muertos en Nicaragua. Pero Rusia y otros simpatizantes de Nicaragua acusaron al Consejo de entrometerse en los asuntos de una nación soberana.

Haley dijo que Estados Unidos no puede ignorar lo que está sucediendo en Nicaragua porque “continúa declinando hasta convertirse en un estado fallido, corrupto y dictatorial”. En repetidas ocasiones señaló a Venezuela como un posible ejemplo de por qué la comunidad internacional debe prestar mayor atención.

“Daniel Ortega y Nicolás Maduro están cortados con la misma tijera. Ambos son alumnos de la misma ideología fallida. Y ambos son dictadores que viven con miedo a su propio pueblo”, dijo Haley.

El embajador de Rusia ante la ONU, Vassily Nebenzia, dijo que Estados Unidos tal vez quiere que la gente piense que le importa lo que pasa en Nicaragua, pero que simplemente está implementando “políticas subversivas” contra Managua de hace 30 años.

“Pedimos a Washington que evite las tradiciones coloniales e intente influir en la situación en Nicaragua”, dijo Nebenzia, señalando el asunto Irán-Contra, cuando altos miembros de la administración del entonces presidente Ronald Reagan financiaron en secreto grupos rebeldes nicaragüenses que luchaban contra el gobierno liderado por los sandinistas.

Haley respondió después de la reunión.

“Les recuerdo que quienes se opusieron a los derechos humanos fueron Rusia, China y Bolivia”, dijo Haley a la prensa. “No creo que eso sorprenda a nadie”.

Rusia, junto con Bolivia y China, lideraron los esfuerzos de esta semana para impedir que el Consejo de Seguridad celebre la reunión. Los diplomáticos argumentaron que las Naciones Unidas no deberían interferir en los asuntos internos de Nicaragua si no “amenazan la paz y la seguridad internacionales”.

Los intereses de Rusia y China en Nicaragua

Bolivia ha sido durante mucho tiempo un aliado de Nicaragua, pero Rusia y China también tienen intereses en la pequeña nación centroamericana. Rusia está construyendo su relación de seguridad con Managua, vendiendo tanques y armas al gobierno de Managua y obtuvo la aprobación para construir un centro policial cerca de la costa del Pacífico.

China también ha estado invirtiendo en Nicaragua, incluyendo planes para un canal interoceánico de $40,000 millones, que competiría con el Canal de Panamá y ha alimentado los sueños en Nicaragua de convertirse eventualmente en una potencia de envíos globales.

Otros países como Etiopía, Guinea Ecuatorial y Kuwait también expresaron su preocupación por la intromisión indebida en los asuntos de Nicaragua, pero decidieron no convocar a una votación que podría haber descarrilado la reunión.

El ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Denis Moncada, acusó a los miembros del Consejo de Seguridad de interferir en sus asuntos internos y violar la Carta de la ONU, ya que muchos miembros estuvieron de acuerdo en que los problemas no amenazaban la seguridad internacional.

Más de 300 personas han sido asesinadas desde que el gobierno de Ortega reprimió las manifestaciones estudiantiles contra los recortes a los beneficios de pensión. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos publicó el mes pasado un informe en el que responsabilizaba al gobierno por la violenta represión de las protestas de la oposición. Ortega acusó al equipo de la ONU de alimentar la violencia y expulsó al equipo de derechos humanos.

Rusia tocó un tema sensible. Washington tiene una larga historia de intromisión en América Latina, incluyendo su apoyo a los regímenes militares y los esfuerzos para derrocar los gobiernos de izquierda.

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