América Latina

Peña Nieto deja la presidencia de México sin hacer una visita de Estado a Washington

Enrique Peña Nieto, entonces presidente de México, habla junto al presidente Donald Trump, antes de firmar un nuevo acuerdo comercial tripartito con México y Canadá antes del comienzo de la cumbre del G20 en Buenos Aires, el 30 de noviembre.
Enrique Peña Nieto, entonces presidente de México, habla junto al presidente Donald Trump, antes de firmar un nuevo acuerdo comercial tripartito con México y Canadá antes del comienzo de la cumbre del G20 en Buenos Aires, el 30 de noviembre. AP

De pie frente a las banderas de las dos naciones, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto estaba junto al presidente Donald Trump, sonriendo a las cámaras y estrechando la mano del mandatario estadounidense antes de firmar un nuevo acuerdo de comercio de América del Norte, el ahora llamado T-MEC.

Pero la ceremonia no era en la Casa Blanca, sino en Buenos Aires, en el marco de la cumbre de G20.

De hecho, Peña Nieto es el primer presidente mexicano en más de medio siglo en no ser honrado con una visita de Estado en Washington, un reflejo de lo bajo que han caído las relaciones entre Estados Unidos y su principal socio bilateral.

Algunos diplomáticos creen que el desprecio —tanto de Barack Obama como Trump— pudiera dañar a largo plazo las relaciones entre las dos naciones.

Jorge Guajardo, ex embajador de México en China, dijo que la estrecha relación muestra que las dos partes reconocen la importancia de la alianza entre vecinos, y sin tomar en cuenta los retos políticos, se pueden dejar a un lado esas diferencias cuando sea necesario.

“Es el equivalente de una fiesta de barrio”, dijo Guajardo. “Es posible que haya dificultades, pero usted sabe que va a tener que seguir viendo a los vecinos y necesita mantener buenas relaciones. Cuando eso no se hace, puede haber una ruptura en las relaciones”.

México es el tercer socio comercial de Estados Unidos: el comercio bilateral fue de $557,600 millones el año pasado. Y la relación también es crítica en materia de seguridad y migración.

“Ningún otro país tiene tantas relaciones con Estados Unidos como México, y hay mucho en juego”, dijo Michael Shifter, quien como presidente del grupo Diálogo Interamericano tiene lazos estrechos con muchos líderes occidentales. “Si la relación se sale de su curso, hay consecuencias significativas”.

El gobierno de Trump ha insistido que Estados Unidos y México tienen una alianza fuerte, y mencionó comentarios hace munos meses del canciller mexicano Luis Videgaray en el sentido de que el gobierno mexicano tenía relaciones más estrechas con la administración de Trump que con gobiernos anteriores.

“El presidente Trump y el presidente Nieto han disfrutado de una buena relación, y prueba de ello es la reciente firma del histórico acuerdo [de comercio con México y Canadá] y la amplia cooperación bilateral contra el narcotráfico”, dijo Judd Deere, portavoz de la Casa Blanca.

Funcionarios también señalaron que Trump agradeció a Peña Nieto el haber pasado su último día en el cargo con él y el primer ministro canadiense Justin Trudeau para poder firmar el acuerdo, y dijeron que los tres líderes son grandes amigos después de las duras negociaciones.

“Él es un hombre especial”, dijo Trump de Peña Nieto. “Y ha hecho buenas cosas, que agradecemos mucho”.

Pero Peña Nieto no recibió uno de los honores más glamorosos de la Casa Blanca. No recibió un saludo de 21 cañonazos en una ceremonia especial en la Casa Blanca. Tampoco se quedó en Blair House, la residencia de los dignatarios extranjeros. Y a diferncia de algunos presidentes mexicanos anteriores, no se dirigió a una sesión conjunta del Congreso.

Parte de la culpa de la tensión en las relaciones pudiera recaer sobre Peña Nieto, quien enfureció a muchos mexicanos al invitar a Trump cuando era candidato y otoragar a su yerno, Jared Kushner, el principal honor que puede darse a un extranjero en ese país, la Orden del Águila Azteca, por su asistencia en la renegociación del TLCAN.

“Muchos mexicanos lo vieron como otra forma de plegarse al gobierno de Trump”, dijo Antonio Ocaranza, portavoz del gobierno el ex presidente Ernesto Zedillo.

Ocaranza, quien dijo que no estaba completamente de acuerdo con las críticas del público a Kushner, dijo que Peña Nieto debió haber visitado Estados Unidos por su cuenta para movilizar a aliados de los mexicanos en los negocios, el comercio y la defensa de las comunidades en Estados Unidos, para ayudar a contrarrestar la narrativa negativa impulsada por Trump.

“Permitimos que esa narrativa generara una atmósfera en que los mexicanos que viven en Estados Unidos se sintieran perseguidos y, obviamente, se tenían que defender de la acusación de ‘delincuentes y violadores’, dijo” Ocaranza.

Andrés Rozental, ex vicesecretario de Relaciones Exteriores de México, dijo que tiene la esperanza de que con el nuevo gobierno México pueda abordar las diferencias entre las dos naciones. Rozental señala que tanto Trump como el recién estrenado presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador han indicado su disposición a trabajar juntos. Pero se muestra escéptico de que eso funcione, dadas sus diferencias políticas.

“Hay demasiados temas que negociar entre los dos países”, dijo Rozental. “Y algunos de estos temas se exacerbarán por las diferencias ideológicas, por decirlo de alguna manera, entre un populista de derecha en Estados Unidos y un populista de izquierda en México”.

Franco Ordoñez: 202-383-6155, @francoordonez
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