América Latina

Cristina Fernández viaja a Cuba para ver a su hija, que recibe tratamiento

EFE

Florencia Kirchner, hija de los ex presidentes argentinos Néstor Kirchner y Cristina Fernández, luego de votar en unas elecciones en octubre de 2015. her vote during elections in Rio Gallegos, Argentina.
Florencia Kirchner, hija de los ex presidentes argentinos Néstor Kirchner y Cristina Fernández, luego de votar en unas elecciones en octubre de 2015. her vote during elections in Rio Gallegos, Argentina. AP

La ex presidenta argentina Cristina Fernández partió este jueves hacia Cuba para visitar a su hija Florencia, que según la actual senadora recibe allí tratamiento por los “problemas de salud” provocados por la “persecución feroz” a la que la somete la Justicia, que la acusa a ambas de corrupción.

“Mi hija, Florencia, producto de la persecución feroz a la que fue sometida, empezó hace ya un tiempo a tener severos problemas de salud. El brutal estrés que sufrió devastó su cuerpo y su salud”, expresó la (2007-2015) en un vídeo publicado en sus redes sociales.

Fuentes del entorno de Fernández -que se encuentra procesada en siete causas, la mayoría por presunta corrupción- especificaron a Efe que la actual senadora partió hoy de Buenos Aires a La Habana, donde prevé permanecer una semana.

Florencia Kirchner, de 29 años, está acusada junto a su hermano Máximo y su madre, entre otros, en una causa por presunto lavado de activos y asociación ilícita, por las operaciones que una de sus empresas de la familia realizó con adjudicatarios de obra pública durante su Gobierno.

Es un vasto complejo de casas, edificios y terrenos que se asemejan a una comunidad cerrada o una base militar. Está ubicado en más de 70 acres en Jaimanitas, un poblado costero del oeste de La Habana. Allí ha recibido al papa Francisco, a varios presidentes latinoamericanos, a simpatizantes como Maradona y al director Oliver Stone. No faltan, en tono más íntimo, aliados y 'alumnos', como Nicolás Maduro, Rafael Correa, Daniel Ortega y Cristina Fernández de Kirchner.

Ya el pasado 28 de febrero el juez federal Julián Ercolini dispuso, aún sin fecha, que se abra la vista oral del conocido como “caso Hotesur”, en el que están procesados desde mayo de 2018 la senadora y los hijos que tuvo con el también ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), fallecido en 2010.

En 2016, la Justicia embargó los 4,66 millones de dólares que contenían unas cajas de seguridad propiedad de Florencia, así como 1,03 millones de una cuenta bancaria y 53.280 pesos (casi 1.300 dólares actuales) de otra, un dinero que ella dijo que era producto de la herencia de su padre y de la cesión de gananciales que efectuó su madre.

“Es muy terrible para una joven que la acusen de haber ingresado a una asociación ilícita el mismo día que murió su padre”, señaló Fernández -ya procesada en siete causas- en el video, en el que aclaró que “los hijos se convierten en herederos forzosos de su padre por la ley, no porque quieran serlo”.

La ex presidenta remarcó que la “persecución” que han hecho sobre Florencia es porque “es la hija de Néstor y Cristina Kirchner”.

“Solo por eso, porque es nuestra hija. Por eso le pido a los que nos odian, porque nos ven como enemigo, que por favor se metan conmigo, pero no con ella. No más con ella por favor”, insistió, y enfatizó que “una vez más”, en los tribunales “no solo se violan” los derechos de los opositores al Gobierno de Mauricio Macri, sino también los de sus “hijos e hijas”.

La ex jefa de Estado presentó en los tribunales un certificado médico sobre el estado de salud de Florencia, en los mismos en los que ella concurrió “cada vez que fue citada”.

Según relató Fernández en el vídeo, el 5 de diciembre pasado su hija fue invitada al Festival de Cine de La Habana para presentar un documental del que fue coguionista y que obtuvo un premio.

“Y decidió hacer una consulta médica allá por el prestigio internacional que tiene el sistema de salud cubano, que es de altísima calidad”, señaló.

“Allí le revisaron y le explicaron que debía comenzar un tratamiento, y terminado el festival retornó al país ese mismo diciembre”, indicó.

Ya en febrero, volvió a viajar a Cuba para realizar un curso para guionistas.

“Sin embargo, no pudo siquiera iniciarlo porque cuando llegó, luego del vuelo, su estado de salud se había deteriorado sensiblemente. Por eso, debieron evaluarla y tratarla y el 7 de marzo le prohibieron viajar en avión por el momento, ya que por la patología que padece no puede permanecer sentada ni de pie por periodos prolongados de tiempo”, explicó Fernández.

Es por ello que presentó el certificado médico de su hija ante el juez, a efectos de justificar su salida del país, para ir a visitarla, y que conste en los expedientes que la afectan.

Fernández, que siempre ha mantenido una buena relación con el Gobierno cubano, refirió que pidieron ante la Justicia la “reserva” que el caso amerita, “para no seguir afectando todavía más su estado clínico”.

“Sin embargo, y como siempre, una vez más vulneraron nuevamente los derechos de mi hija. Como hicieron y siguen haciendo con los míos”, criticó y concluyó convencida de que, si bien ella fue dos veces presidenta y ha elegido la militancia política, Florencia, “más allá de sus convicciones muy profundas”, eligió “otra vida”.

“El arte y la militancia feminista”, concluyó.

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