América Latina

Sanciones de EEUU a Venezuela afectan capacidad de países caribeños para pagar el combustible

Durante más de un decenio, una alianza energética con Venezuela garantizó un suministro estable de petróleo a naciones del Caribe y Centroamérica, que compraban millones de barriles con términos de pago preferenciales al gobierno de Caracas.

La generosa oferta —60 por ciento en el momento de la compra y el resto pagadero en 25 años al 1 por ciento de interés— permitió a países como Haití, Jamaica y otros usar los ahorros para financiar proyectos sociales para los pobres y controlar el precio del combustible en un momento que el crudo costaba $100 el barril, lo que amenazaba las arcas de muchos gobiernos.

Entonces llegó la crisis en Venezuela y las sanciones norteamericanas. Ahora, esas dos cosas parecen haber logrado lo que Estados Unidos intentó durante mucho tiempo desde que el presidente Hugo Chávez creara la alianza petrolera PetroCaribe en junio del 2005 con 14 países: acabar con ella.

“A mi entender, PetroCaribe lleva muerta al menos un año”, dijo Jorge Piñón, director del Programa Latinoamericano y Caribeño de Energía en la Universidad de Texas en Austin. “Todos estos países debieron ver lo que se acercaba”.

En momentos que la producción petrolera venezolana se ha reducido a poco más de 1 millón de barriles diarios, de 3.5 millones diarios cuando Chávez asumió la presidencia en 1999, Piñón dijo que el único país que todavía parece estar recibiendo productos del petróleo venezolano es Cuba, que no paga en dinero, sino con el servicio de médicos.

“Me asombra cuando veo un barco de carga salir de Venezuela con destino a Cuba. Eso es una señal de la relación, de la dependencia que tienen los dos países uno del otro”, dijo.

Piñón dijo que los problemas con el suministro de crudo al resto del Caribe y América Latina no deben achacarse a las sanciones estadounidenses, sino en la mala administración del monopolio estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Pero algunos países caribeños que en su momento se beneficiaron del generoso subsidio de PDVSA no concuerdan.

Líderes caribeños dicen que las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, incluidas las de enero sobre las transferencias financieras vinculadas a la venta de crudo venezolano en Estados Unidos, tienen un efecto adverso sobre todo, desde el suministro de combustible hasta el pago de la deuda y la estabilidad en la región..

“Las cantidades de combustible para estos países son muy pequeñas, porque lo que hacen falta barcos pequeños, y Venezuela tiene que pagar eso por adelantado en dólares”, dijo Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente y las Granadinas. “Venezuela no tiene ningún sistema de pago para pagar esos barcos. Es un asunto de transporte, tan simple como eso. Las sanciones afectan adversamente el pago del transporte”.

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Miembros de la comunidad haitiana del sur de la Florida participaron en PetroCaribe Challenge, una campaña contra la corrupción que comenzó en las redes sociales y se concretó frente al consulado haitiano en Miami el 15 de septiembre del 2018. Los manifestantes acusaron a funcionarios de gobierno de despilfarrar miles de millones de dólares ahorrados con el programa PetroCaribe, liderado por Venezuela y en el que Haití participa. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Gonsalves, uno de los partidarios más fuertes de Venezuela en el bloque regional de la Comunidad Caribeña (Caricom), integrado por 15 países, es uno de los líderes caribeños que ha criticado al gobierno del presidente Donald Trump y a la Organización de los Estados Americanos (OEA) por su campaña de presión contra el régimen de Nicolás Maduro. Después de emitir un comunicado en que criticó que Estados Unidos reconociera al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, el Caricom apeló infructuosamente ante la ONU para que interviniera.

El martes, la Casa Blanca anunció que los líderes de cuatro países de la organización —Haití, Bahamas, Jamaica y Santa Lucia— junto con el presidente de República Dominicana, se reunirán con el presidente Trump el viernes en Mar-a-Lago, en el Condado Palm Beach. La Casa Blanca agregó que la reunión tiene por fin reafirmar “la fuerte amistad de Estados Unidos y el compromiso con estos países, una señal de la importancia del Caribe en el hemisferio”.

“El presidente discutirá su visión de nuestras relaciones con el Caribe y las oportunidades potenciales para la inversión en energía”, expresó el comunicado, que agregó que Trump también dará las gracias “a estos países por su apoyo a la paz y la democracia en Venezuela”.

Todos los invitados son miembros del Grupo de Lima —un bloque de naciones latinoamericanas y caribeñas— en la OEA, que ha presionado para aumentar las sanciones y las sanciones políticas sobre Venezuela. Aunque todos votaron con Estados Unidos en enero para no reconocer la legitimidad de Maduro cuando se preparaba para comenzar un nuevo período presidencial, solamente Haití y República Dominicana acordaron reconocer a Guaidó.

Sin embargo, la invitación de la Casa Blanca —y a quién no invitaron a la cita— ha sido notada en la región, donde algunos líderes han cuestionado el apoyo del Caricom a Maduro y la dependencia caribeña del crudo venezolano.

“Nosotros nunca apoyamos a Maduro por PetroCaribe. Hemos apoyado a Maduro sobre la base del principio de que no se puede amenazar a un país con la fuerza”, dijo Gonsalves. “No se puede amenazar a un país con la fuerza ni imponerle sanciones unilaterales. Eso es ilegal”.

San Vicente y las Granadinas recibía el equivalente a entre $30 millones y $35 millones por concepto de financiación a largo plazo por parte de Venezuela. Pero esa cifra se ha reducido desde que las sanciones comenzaron a hacerse sentir, hasta el punto que el país ya no recibe combustible subsidiado de Venezuela para su empresa eléctrica estatal.

“Desde hace meses no hemos recibido combustible de PetroCaribe, y eso nos está afectando. Antes teníamos financiación de PetroCaribe, y ahora no recibimos ningún dinero, absolutamente nada”, dijo.

“En vez de pagar 50 por ciento [por adelantado] ahora tenemos que pagarlo todo en efectivo”, agregó. “Tenemos que encontrar el dinero de otras fuentes y no gastar en algunos programas como antes, porque había muchos programas de reducción de la pobreza en los que invertíamos el dinero que ahorrábamos con PetroCaribe. Tenemos que encontrar otras fuentes o reducir los gastos. Nos afecta a todos”.

Pero ningún caso en la región es tan complejo como el de Haití, donde un barco con más de 150,000 barriles de gasolina sigue anclado frente a Puerto Príncipe en espera de que el gobierno pague $58 millones que debe.

Haití, que recibió el último cargamento de combustible de Venezuela hace un año, ha tenido que enfrentar frecuentes apagones y disputas con un suministrador estadounidense de combustible por la falta de pago. Los pagos atrasados han provocado una fuerte escasez de combustible y la gente vende el galón de gasolina hasta en $12 en el mercado negro.

Pero esa no es la única forma en que las sanciones se hacen sentir.

Hace unos días, el ministro de Finanzas de Jamaica, Nigel Clarke, declaró a la Comisión de Finanzas en el Parlamento que el pago de Jamaica a Caracas correspondiente a diciembre, sobre una deuda de $115 millones a PetroCaribe, fue devuelto por el banco corresponsal, que no desea infringir las sanciones estadounidenses.

PROTESTA
Partidarios del líder opositor venezolano Juan Guaidó en una manifestación en la ciudad de Valencia, el 16 de marzo del 2019. JUAN CARLOS HERNANDEZ AFP/Getty Images

La poca precisión de los términos de las sanciones estadounidenses “provoca mucho temor”, dijo Daniel Gutiérrez, presidente del Comité contra el Lavado de Dinero de la Asociación de Banqueros Internacionales de la Florida.

“Hay algunas instituciones que han decidido no procesar ninguna transacción en un esfuerzo por evitar repercusiones, riesgo a su reputación o por los costos”, agregó.

Gonsalves y Gaston Browne, primer ministro de Antigua y Barbuda, dijeron que han enfrentado también rechazos similares y han tenido que colocar el dinero en cuentas de fideicomiso.

Browne dijo que las sanciones también significan que Venezuela “ni puede hacer envíos en esas circunstancias”. Al igual que en Antigua, ha tenido que echar mano a los pocos recursos con que cuentan para las recuperación de huracanes, dijo, para financiar los programas de reducción de la pobreza que antes se financiaban con los ahorros de no tener que pagar todo el combustible por adelantado. La deuda de Antigua a Venezuela, que fue reducida a la mitad, es ahora de $90 millones, pagaderos a 25 años con un interés de 1 por ciento.

“Ahora tenemos un déficit comercial con Estados Unidos de casi $500 millones anuales. Los programas sociales que todavía se financian han resultado severamente afectados. Esta situación, junto con las consecuencias de las sanciones sobre el pueblo venezolano, son el resultado de las sanciones” dijo Browne, quien señaló que aunque el presidente Trump está en libertad de reunirse con quien desee, la cita del viernes con líderes caribeños en Mar-o-Largo no debe comprometer al Caricom con ninguna de las decisiones que se tomen.

“Tienen que liberar los miles de millones de dólares de Venezuela para que puedan alimentarse a sí mismos, en vez de ofrecer una asistencia simbólica politizada”.

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