América Latina

‘No permitamos vivir en un sepulcro social’: Obispo crítico de Ortega aboga por un país libre

Nicaragua: Un conflicto que trasciende fronteras

La crisis social y política de Nicaragua sobrepasa sus fronteras. Este es un reflejo de la realidad de los refugiados en Costa Rica y la unión de la diáspora nicaragüense en el Sur de la Florida para apoyar la lucha de su pueblo.
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La crisis social y política de Nicaragua sobrepasa sus fronteras. Este es un reflejo de la realidad de los refugiados en Costa Rica y la unión de la diáspora nicaragüense en el Sur de la Florida para apoyar la lucha de su pueblo.

El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, un crítico con el gobierno de Daniel Ortega que pronto partirá al Vaticano, abogó este Domingo de Resurrección por una Nicaragua libre al cumplirse un año de las protestas antigubernamentales que dejaron más de 300 muertos.

“No permitamos vivir en un sepulcro social, que Nicaragua sea una tierra de hombres y mujeres libres que aman la justicia y la paz”, instó Báez al despedirse de sus feligreses en la iglesia Nuestro Señor de Esquipulas en Managua.

“Que nadie les quite las esperanzas, ni nadie les haga caer en la resignación”, exclamó el obispo, quien apoyó activamente a los manifestantes que fueron heridos y reprimidos por el gobierno durante las protestas que buscaban la salida de Ortega, que gobierna desde el 2007 bajo acusaciones de autoritarismo y corrupción.

El papa Francisco decidió recientemente trasladar a Báez al Vaticano, tras conocerse que el líder religioso había sido víctima de “incontables” amenazas de muerte.

“¡Silvio, amigo, el pueblo está contigo!” expresaron a gritos los feligreses en su apoyo.

En su despedida, Báez pidió la liberación de los nicaragüenses que están presos por participar en las protestas, lo que arrancó gritos de “¡libertad!” entre los presentes.

El obispo mencionó de manera especial a los periodistas Miguel Mora y Lucía Pineda, encarcelados en diciembre por informar sobre las manifestaciones.

“Me honro de ser amigo de Miguel y Lucía, un hombre y una mujer de Dios y además unos profesionales de la comunicación extraordinarios. Me duele que estén presos injustamente”, afirmó.

En la eucaristía, Báez recordó la muerte y resurrección de Jesucristo como un acto de “justicia” de Dios sobre la maldad humana, e instó a los feligreses a estar del lado de los “crucificados” por el “poder injusto”.

“Tenemos que adoptar siempre una postura clara y firme contra todo lo que destruye y degrada la vida y la dignidad humana”, subrayó. “(Debemos) ponernos de parte de quienes son víctimas de los poderes injustos, ser solidarios y defender a quienes están oprimidos y son violentados en su dignidad”.

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