América Latina

Perú clausura una de las minas ilegales de oro más grandes del mundo, ¿pero a qué costo?

Por más de una década, las autoridades hicieron la vista gorda con esta mina de oro ilegal que crecía en el sureste de Perú, convertida en una vergüenza nacional pero que alimentó la economía local.

El área, conocida como La Pampa, se extiende por 40 millas cuadradas de lo que fue un antiguo bosque amazónico. Ahora es un terreno desértico cubierto de pozos con lodo tóxico.

Es donde entre 30,000 y 40,000 personas excavaban en el fango en turnos de 24 horas en busca de oro para alimentar los mercados de lingotes y joyas de Miami y Europa. Era un lugar donde imperaban las bandas criminales y clanes rivales, donde se trabajaba en condiciones de esclavitud y la policía rara vez entraba.

A principios de este año el gobierno finalmente entró en acción. En febrero lanzó el “Plan Mercury”, que movilizó 1,500 militares y policías a La Pampa y cerró los campos de oro. En el proceso, el operativo reveló cuán adicta es la región a la minería ilegal.

El gobernador de Madre de Dios, Luis Hidalgo Okimura, estima que alrededor del 80 por ciento de las empresas locales están vinculadas de una forma u otra al comercio del oro. Cerrar La Pampa le ha dejado a la economía un agujero de $69 millones.

“Hemos entrado en recesión”, dijo Hidalgo recientemente mientras tomaba un descanso en sus esfuerzos de presionar al gobierno central a que entregue el dinero que había prometido para ayudar a mitigar el golpe económico. “Los hoteles no tienen clientes, el comercio ha caído... Estamos viendo todo tipo de problemas sociales”.

Entre los más preocupantes: un aumento en la delincuencia que está desangrando otras partes de la economía.

En abril, un autobús turístico fue detenido a punta de pistola cerca de la capital de Madre de Dios, Puerto Maldonado. En febrero robaron en un albergue de ecología lleno de turistas japoneses y asesinaron a uno de los trabajadores. Hidalgo dijo que el 40 por ciento de todos los paquetes turísticos planeados para este año fueron cancelados debido al aumento de la violencia.

“Estamos viendo robos en las calles casi todos los días”, dijo. “No hay duda de que existe un vínculo directo entre la violencia y el cierre de La Pampa”, porque decenas de miles de mineros antiguos ahora están a la deriva.

El departamento de policía local no proporciona estadísticas sobre la delincuencia, pero varios funcionarios dijeron que su aumento era innegable.

Edison es uno de los desterrados de La Pampa. Durante tres años se ganó la vida transportando combustible de contrabando para las operaciones mineras. Incluso con los generosos sobornos en los puestos de control de la policía, ganó suficiente dinero para comprar una pequeña flota de autos para el contrabando y mantener alimentados a su esposa e hijos.

Pero en febrero sus vehículos fueron incautados, ha gastado sus ahorros y no ha podido encontrar trabajo. Edison culpa a los grupos ecologistas y a sus patrocinadores extranjeros por “cuidar más de las aves y los árboles que de las personas”.

“Todos estos problemas se deben a que los extranjeros quieren proteger la jungla”, dijo, y pidió el anonimato por temor a represalias. “A todos les han lavado el cerebro. La minería no es el problema, la minería fuera de control es el problema”.

El gobierno central había prometido inicialmente más de $160 millones para crear nuevas oportunidades para personas como Edison. Pero solo ha aprobado $64 millones, y de eso solo una fracción ha llegado a manos del gobierno local, dijeron funcionarios.

Wulliton Camala, el alcalde de Inambari, que incluye gran parte de La Pampa, dijo que su municipio sin duda habría ido a la huelga — bloqueando el único camino de entrada y salida de Madre de Dios — si la región no hubiera sido militarizada y sometida a un estado de emergencia.

“La gente está desesperada porque no tiene forma de obtener dinero, por lo que algunos de ellos están cayendo en el crimen y el robo”, dijo. “Es algo difícil de decir, pero es cierto”.

La Pampa ha estado en el radar mundial durante años, ya que se encuentra dentro de un área protegida: la zona neutral de la reconocida Reserva Nacional Tambopata, repleta de vida animal y vegetal única. Pero justo debajo de la superficie prístina, los investigadores dicen que los ríos y sus cuencas están llenos de mercurio que se ha filtrado de las minas ilegales y se transmite a la cadena alimentaria.

Cuando el Papa Francisco visitó la región en 2018, calificó al oro de “falso dios que exige sacrificios humanos”, porque destruye a las personas y la naturaleza y “corrompe todo”.

Aunque cerrar la mina fue una victoria para el gobierno central y los grupos ambientalistas, detener por completo las operaciones ilegales es otro asunto.

Justo al otro lado de la carretera de La Pampa se encuentra el “corredor minero”, una franja de tierra donde se permite la extracción de oro, siempre que los operadores tengan permisos.

Aunque cientos de mineros han tratado de usar la vía legal, pocos han tenido éxito. En los últimos 16 años solo dos mineros recibieron documentos de trabajo. En los últimos seis meses, otros 35 mineros han sido “formalizados”, pero eso ha dejado a miles de personas trabajando ilegalmente.

David, un minero de 34 años que se negó a dar su nombre real porque está trabajando ilegalmente, dijo que cuando la policía lo sacó de La Pampa llevó su equipo al otro lado de la carretera y comenzó a explorar el corredor minero.

David dijo que legalizar de su operación requirió mucho papeleo, le trajo pocos beneficios y lo expuso a los impuestos.

“Todos estamos aquí porque no hay nada más que hacer y tenemos que tener una manera de ganar dinero”, dijo. “¿Por qué debo pagar los impuestos gubernamentales cuando soy el que trabaja como un perro? No tiene sentido”.

David dijo que ganaba entre $150 y $200 en un turno de 24 horas trabajando en La Pampa, casi el salario mínimo mensual.

Dante Gallardo, jefe de la fuerza de la Policía Ambiental de Madre de Dios, dijo que su departamento se centra exclusivamente en limpiar La Pampa, no en castigar a mineros ilegales como David que se han mudado a otras áreas.

Hasta el arribo de los refuerzos con el Plan Mercury, Gallardo solo tenía cuatro agentes que compartían una sola motocicleta. Cuando se aventuraban en La Pampa corrían un gran riesgo.

Los mineros tenían sus propios guardias armados para mantener alejados a los forasteros, incluida la policía. Hace dos años, una patrulla de la policía fue emboscada en el área y un agente murió. En 2015, dos policías se adentraron a pie tanto en el desierto que murieron por el calor y la sed, rodeados de pozas de mercurio y aguas residuales contaminadas con cianuro.

“¿Qué podíamos hacer con cuatro personas y una motocicleta?”, preguntó Gallardo. “Y no era solo la extracción de oro; se suponía que debíamos luchar contra la tala ilegal y todo lo demás”.

Pero el presidente Martín Vizcarra insiste en que el gobierno perseguirá a los mineros ilegales dondequiera que vayan.

“Nuestro objetivo no es solo liberar a La Pampa”, dijo durante una reciente visita a la zona, “sino también luchar contra la minería ilegal”.

Muchos lugareños dicen que ya han visto todo esto. En el pasado los funcionarios han dirigido grandes redadas en La Pampa, solo para ver a los mineros regresar una vez que la policía se había ido.

Esta vez el gobierno dice que es diferente. Planea mantener el área militarizada por al menos dos años, ya que los proyectos de ayuda económica y desarrollo están creando alternativas para los mineros.

El gobernador Hidalgo reconoce que la renovación de La Pampa será una tarea hercúlea. Él es un defensor de traer árboles de madera sostenible para ayudar a crear ingresos para la zona. También hay planes de llenar el árido desierto con paneles solares para proporcionar energía a Puerto Maldonado.

Miguel Herrera, un minero legal desde la década de 1970, se muestra escéptico con las ideas surgidas en Lima y en las reuniones de los grupos ecologistas.

Dijo que simplemente hay demasiado oro sin explotar en La Pampa para que permanezca intocable.

“Los políticos hablan de traer la agricultura a La Pampa, pero debajo de lo que decidan cultivar habrá riquezas”, dijo Herrera. “La gente esperará a que pase un tiempo para que cambie el gobernador y luego volverán a la minería en esa área”.

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