América Latina

Ha habido campesinos que los han cortado en pedazos, denuncia en Miami líder nicaragüense

Hace poco menos de tres meses el líder campesino nicaragüense Medardo Mairena estaba “enterrado en vida” en una de las cárceles de tortura que tiene el régimen de Ortega-Murillo en Tipitapa, en el departamento de Managua.

Allí pasó 11 meses en una celda oscura, en solitario, sin derecho a hacer una llamada a su familia y durmiendo solo una hora al día por el terrible calor que hay en ese lugar que los presos han apodado “El Infiernillo”.

“No son cárceles, son tumbas”, dijo Mairena, que fue liberado en junio por la ley de amnistía aprobada por el gobierno de Ortega-Murillo.

Ahora se encuentra en Estados Unidos para denunciar la situación de los 140 “hermanos” que aun quedan presos, la continua represión a los campesinos, la intimidación contra sus familias y la mordaza contra los medios de comunicación.

“Las calles en Nicaragua están totalmente militarizadas. [Se vive] en una zozobra”, dijo, indicando que la policía vigila constantemente a quienes considera opositores.

“A cualquier reunioncita que se haga de 15 o 20 personas se presenta la policía para intimidar”, detalló, afirmando que, aun así, los opositores se siguen organizando para proteger “nuestros derechos”.

Mairena es coordinador del Consejo Nacional por la Defensa de la Tierra, Lago y Soberanía, que se conoce como Movimiento Campesino Anticanal. Este grupo, surgido en el 2013, se opone a una ley aprobada por el gobierno de Ortega, que entregó una concesión por 100 años al empresario chino Wang Jing para construir un canal que conectaría los océanos Pacífico y Atlántico a través del Mar Caribe. Su principal reclamo es que la ley abre las puertas a violaciones de sus derechos como propietarios de las tierras.

Los campesinos se sumaron a las manifestaciones populares que estallaron en abril del 2018 en protesta por la reforma del seguro social efectuada por el gobierno nicaragüense. Desde entonces han sufrido asesinatos, secuestros y desapariciones, que a veces no son denunciados por sus familiares por temor a represalias.

“Ha habido campesinos que les han cortado pieza por pieza de su cuerpo hasta dejar el poquito de carne en una bolsa. Es duro lo que estamos viviendo los nicaragüenses”, dijo Mairena en entrevista con el Nuevo Herald.

Una amenaza de este tipo vivió él mismo en la temida cárcel de El Chipote después de su secuestro por fuerzas del régimen en el aeropuerto de Managua. Se proponía entonces tomar un avión para Estados Unidos con el objetivo de informar a la diáspora del desarrollo del diálogo que llevaba a cabo la Alianza Cívica, que él integra, con el gobierno.

Uno de sus interrogadores le dijo a Mairena que iban a hacerle daño a su hija, de 3 años de edad, si no aceptaba responsabilizar de un supuesto golpe de Estado a la Conferencia Episcopal, liderada por los obispos católicos y también parte de Alianza Cívica.

“Te voy a traer un video donde yo mismo le voy a cortar dedito por dedito... y te vas a dar cuenta que vamos en serio”, contó Mairena, citando al policía, que además trató de comprarlo con autos, dinero y una casa en Managua.

El líder campesino no aceptó la propuesta a cambio de su libertad y fue acusado de la muerte de cinco policías y un civil en Morrito, en el departamento de Río San Juan.

“Cómo es posible que ustedes me vieron en Morrito si nosotros habíamos convocado a una marcha de más de 200,000 personas en las calles de Managua”, argumentó Mairena en su defensa.

En diciembre del 2018, en lo que calificó como un juicio “viciado” y “corrupto”, Mairena fue condenado a 216 años de cárcel. En Nicaragua la pena máxima es de 30 años de cárcel.

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El líder campesino opositor Medardo Mairena (centro) a su salida de la cárcel el 11 de junio del 2019 en Managua. MAYNOR VALENZUELA AFP/Getty Images

Mairena calificó la ley de amnistía por la que fue liberado como una estrategia gubernamental para eximir de responsabilidad a los paramilitares y otras fuerzas represivas.

“Ortega está protegiendo a los verdaderos asesinos y secuestradores, y nos utiliza como máscara para decir que nos sacó por esa amnistía”, dijo Mairena, que siempre se consideró un “secuestrado” porque fue condenado sin cometer un delito, al igual que otros opositores aún encarcelados.

A su vez el líder campesino denunció que nueve personas excarceladas han sido posteriormente secuestradas, y en algunos casos, el gobierno los acusa de delitos comunes.

“El mundo debe saber lo que está pasando en Nicaragua, y ojalá que la comunidad internacional pueda hacer algo por los nicaragüenses, porque somos humanos y nos están matando todos los días”, señaló, afirmando que no se irá al exilio porque se siente comprometido con el futuro de Nicaragua.

“No nos vamos a acostumbrar a vivir en este régimen. Mi hija también necesita ir a la escuela, educarse. Necesitamos desarrollar a Nicaragua, pero en democracia, que es lo que no tenemos”, concluyó.

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