América Latina

Cientos de miles asisten al sermón del Papa Francisco, en Guayaquil

Cientos de miles de personas luchaban el lunes contra el calor y la aglomeración para escuchar el primer sermón del papa Francisco en un país de habla española.
Cientos de miles de personas luchaban el lunes contra el calor y la aglomeración para escuchar el primer sermón del papa Francisco en un país de habla española. AP

El lunes, mientras cientos de miles de personas luchaban contra el calor y la aglomeración para escuchar el primer sermón del papa Francisco en un país de habla española, el Prelado de 78 años aprovechó la ocasión para defender la unidad de la familia y prometerle a los fieles que vendrán tiempos mejores.

“En el corazón de la familia, no se rechaza a nadie”, dijo el Sumo Pontífice en la ciudad portuaria de Guayaquil. “Todo el mundo vale lo mismo”.

Si la escena del lunes era de gran armonía apostólica, el martes tal vez el Prelado conocerá de primera mano algunos de los grandes problemas que hoy día dividen a la familia ecuatoriana. Está previsto que Francisco celebre una reunión con varios centenares de miembros grupos de la sociedad civil.

Aunque la lista de participantes aún no se ha dado a conocer, los que afirman que van a asistir han dicho que le van a presentar la realidad que vive el país al Papa.

Jorge Herrera, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE), dijo que planea decirle a Francisco lo que él llama la hipocresía ambientalista del gobierno de Correa que, según señala, ha pisoteado los derechos de los indígenas a nombre del petróleo y concesiones mineras.

“Esperamos que el Papa pueda darle al presidente Correa un mensaje que lo haga cambiar sus métodos”, dijo Herrera. “Si eso no funciona, entonces buscaremos los cambios mediante nuestras demostraciones colectivas”.

Correa lleva semanas enfrentando protestas provocadas por su proposición para aumentar los impuestos, pero han evolucionado al punto de incluir numerosas preocupaciones. La llegada de Francisco el domingo ha sido una suerte de tregua.

Durante su sermón del lunes, el Sumo Pontífice pidió la unidad del pueblo. “La familia es el hospital más cercano, la primera escuela para los más pequeños, el mejor hogar para los ancianos”, dijo. “La familia constituye el mejor capital social. No puede ser sustituída por otras instituciones. Tiene que ser ayudada y fortalecida en caso de que perdamos nuestro sentido de servicios, que la sociedad brinda”.

La alegre muchedumbre, que empezó a congregarse en el Parque Samanes desde antes del amanecer, entonó oraciones y cantos a nombre de Francisco incluso antes de que llegara. En algo que se ha convertido en una escena familiar, la caravana del Papa fue con frecuencia seguida por entusiastas seguidores que le lanzaban flores y regalos a su paso.

Antes del evento, el Papa argentino hizo una breve escala en el Santuario de la Divina Misericordia, en Guayaquil. Allí, hizo reír a la multitud cuando le dijo que no les iba a cobrar nada por darles la bendición. “Pero les voy a pedir que, por favor, oren por mí”, dijo. “¿Me lo van a prometer?”.

Francisco, que regresó a la capital en horas de la tarde, tenía programado reunirse con el presidente Rafael Correa en una visita que autoridades de la iglesia llaman una cuestión de “protocolo”. Al menos en el papel, los dos sudamericanos tienen mucho en común. Ambos hablan de justicia social, la necesidad de que haya salarios iguales y la importancia del medio ambiente.

Cuando el Papa llegó aquí, Correa dijo que este país de 16 millones de habitantes, que tiene la selva amazónica y las Islas Galápagos, era el “paraíso” y que la protección del medio ambiente aparecía en la Constitución.

Marco Guatemal, vicepresidente de Ecuarunari, la organización de las nacionalidades kichwa de Ecuador, dijo que temía que el Papa pudiera irse llevándose una falsa impresión.

Guatemal dijo que la Constitución es “violada todo el tiempo” cuando el gobierno de Correa ha perseguido y encausado a líderes indígenas que han tratado de defender el medio ambiente.

En el 2012, la Corte Interamericana de Derechos Humanos concluyó que el gobierno de Correa era responsable de violar los derechos humanos de los kichwa tras haber permitido la exploración de petróleo en sus tierras ancestrales de la cuenca del Amazonas. Desde entonces, el gobierno le ha pedido disculpas a la comunidad y cumplido con el veredicto, pero grupos indígenas dicen que los que se oponen a la explotación de minas y petróleo siguen siendo perseguidos.

“Para nosotros, es importante que el Papa nos escuche y también, ya que está de acuerdo con nuestros ideales, queremos que conozca una declaración sobre lo necesario que es defender la tierra y el agua”, dijo Guatemal.

Correa ha acusado a grupos indígenas y de ambientalistas de violar la ley y alejarse de sus misiones para inmiscuirse en la política.

No se sabe con certeza si alguien ha tenido la oportunidad de hablar con el papa Francisco con detenimiento, pero varias organizaciones dijeron que esperan presentarle al Santo Padre comunicados y cartas con sus preocupaciones.

La prensa local informó que un miembro de Asociación de Radios de Ecuador podría acudir al evento. En la actualidad, Ecuador tiene algunas de las políticas que más reprimen la libertad de expresión de todo el continente, y el gobierno de Correa ha demandado con éxito a varias organizaciones noticiosas acusándolas de críticas injustas sobre su administración.

“El presidente Rafael Correa ha ordenado que deben silenciarse todos los que disienten de la verdad oficial”, le escribió la Asociación Interamericana de Prensa a Francisco el lunes. “Esperamos que sus palabras puedan inspirar cambios en la política oficial de censura que practica el gobierno de Ecuador o, al menos, aliviar el sufrimiento de los que no pueden disfrutar a plenitud el inalienable derecho a la libertad de expresión”.

Francisco ofrecerá una misa en Quito el martes antes de partir para Bolivia y Paraguay el miércoles.

Esta es la primera vez en tres décadas que un Papa visita a Ecuador, pero el prelado dejó entrever que podría volver.

“Que Dios los bendiga, y rezaré por cada uno de ustedes, por cada una de sus familias y les quiero pedir que hagan lo mismo, como hizo María”, dijo el Papa al final de la ceremonia del lunes. “Nos volveremos a ver la próxima vez”.

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