América Latina

Devoción por la Virgen de Guadalupe

Miles de peregrinos mexicanos cantaron ‘Las Mañanitas’ a la Virgen de Guadalupe, durante una misa celebrada alrededor de la medianoche en el santuario erigido en su honor, en México.
Miles de peregrinos mexicanos cantaron ‘Las Mañanitas’ a la Virgen de Guadalupe, durante una misa celebrada alrededor de la medianoche en el santuario erigido en su honor, en México. EFE

El papa Francisco reivindicó el viernes el papel de “los pobres y de los que sufren” en el futuro de América Latina porque, de este “continente de la esperanza”, se esperan “nuevos modelos de desarrollo”.

Así se expresó el argentino Bergoglio en su homilía durante la misa en honor de la virgen de Guadalupe, patrona de América Latina, celebrada en la basílica de San Pedro.

“Nos sentimos movidos a pedir que el futuro de América Latina sea forjado por los pobres y los que sufren, por los humildes, por los que tienen hambre y sed de justicia, por los compasivos, por los de corazón limpio, por los que trabajan por la paz, por los perseguidos a causa del nombre de Cristo”, dijo en español.

Francisco agregó que de América Latina “se esperan nuevos modelos de desarrollo que conjuguen tradición cristiana y progreso civil, justicia y equidad con reconciliación, desarrollo científico y tecnológico con sabiduría humana, sufrimiento fecundo con alegría esperanzadora”.

“Sólo es posible custodiar esa esperanza con grandes dosis de verdad y amor, fundamentos de toda la realidad, motores revolucionarios de auténtica vida nueva”, catequizó.

Asimismo suplicó a la virgen María, en su advocación guadalupana, que “continúe acompañando, auxiliando y protegiendo” pues, gracias a su intercesión, “la fe cristiana fue convirtiéndose en el más rico tesoro del alma de los pueblos americanos”.

Es un patrimonio que, según el pontífice, “se transmite y manifiesta hasta hoy en el bautismo de multitudes de personas, en la fe, esperanza y caridad de muchos”.

El papa observó que las costumbres latinoamericanas se muestran en “la conciencia de dignidad de la persona humana, en la pasión por la justicia, en la solidaridad con los más pobres y sufridores, en la esperanza, a veces, contra toda esperanza”.

“Por eso, nosotros, hoy aquí, podemos continuar alabando a Dios por las maravillas que ha obrado en la vida de los pueblos latinoamericanos. Dios ha ocultado estas cosas a sabios y entendidos, dándolas a conocer a los pequeños, a los humildes, a los sencillos de corazón”, refirió.

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