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Mauricio Macri gana la elección presidencial en Argentina

El presidente electo de Argentina, Mauricio Macri, a la izquierda, toma de la mano a su compañera de boleta Gabriela Michetti, al celebrar la victoria en las elecciones del domingo contra el candidato del peronismo Daniel Scioli.
El presidente electo de Argentina, Mauricio Macri, a la izquierda, toma de la mano a su compañera de boleta Gabriela Michetti, al celebrar la victoria en las elecciones del domingo contra el candidato del peronismo Daniel Scioli. AP

Con el triunfo del conservador Mauricio Macri, que superó por más de tres puntos porcentuales al oficialista Daniel Scioli, terminó el domingo la campaña electoral más larga de la historia argentina y se selló el comienzo del fin del kirchnerismo, en el poder desde el 2003.

El proceso deparó grandes sorpresas tanto para votantes como para candidatos. Hasta el 25 de octubre, día en el que millones de argentinos se dirigieron a las urnas para elegir al sucesor de Cristina Fernández de Kirchner, Scioli era el gran favorito para acceder al Poder Ejecutivo.

Sin embargo, la extravagante decisión del oficialismo de designar como candidato a la gobernación de la provincia de Buenos Aires al jefe de Gabinete Aníbal Fernández, señalado por denuncias periodísticas por sus presuntos vínculos con el narcotráfico, colaboró para que el peronismo perdiera el distrito electoral más grande del país, que gobernaba desde 1987. María Eugenia Vidal, candidata de Cambiemos, se convirtió así en la primera mujer que presidirá la provincia de Buenos Aires.

Con ese triunfo, mejoraron las posibilidades de Macri, quien quedó solo tres puntos por debajo de Scioli en la primera vuelta electoral. Desde entonces y de cara a la segunda vuelta, todas las encuestas lo dieron por ganador.

Poco después de las 9:30 de la noche, Scioli reconoció la derrota y le deseó éxito a Macri “por el bien del país”.

Las últimas semanas no fueron fáciles para el candidato oficialista: su carácter moderado, que lo acercaba a sectores independientes o críticos al gobierno, quedó desdibujado al formar parte de lo que que muchos medios y analistas describieron como una “campaña del miedo”, por la que se quiso convencer al electorado de que perdería derechos sociales y económicos y que sobrevendría un verdadero cataclismo político ante un eventual triunfo del candidato de Cambiemos.

Además, Scioli debió tolerar el “fuego amigo” del kirchnerismo más tenaz, que nunca lo consideró un sucesor legítimo.

Macri, por su parte, abandonó el perfil de opositor duro que lo caracterizó hasta el 2014, y desarrolló una estrategia electoral optimista alrededor de la palabra “Cambio” y de la expresión “Sí, se puede”, similar al “Yes, we can” de Barack Obama.

Evitando tocar el tema de su procesamiento judicial por espionaje, que data del 2010, Macri atemperó su tradicional discurso conservador y priorizó el combate a la pobreza y el narcotráfico, además de asegurar la continuidad de banderas de la gestión kirchnerista a las que se opuso en su momento, como la estatización de la petrolera YPF, de Aerolíneas Argentinas y de las jubilaciones.

Con esta victoria, Cambiemos se asegura no solo el control del Poder Ejecutivo nacional, sino de la influyente capital y de la provincia de Buenos Aires, que juntas suman el 50 por ciento de la población del país. Sin embargo, la conformación del Congreso Nacional, donde no tiene mayoría propia en la Cámara de Diputados, y con un Senado controlado por el peronismo, que además mantendrá el poder en 19 de las 24 provincias, el nuevo gobierno deberá generar bases de acuerdos entre las distintas fuerzas para avanzar en su agenda legislativa.

Todavía es una incógnita cómo se lidiará con la delicada situación económica del país. Macri no ha anunciado quién será su ministro de Economía, pero garantizó que el día después de su asunción liberará la venta de dólares, restringida parcialmente desde 2011. El oficialismo, que proponía una salida más gradual del “cepo cambiario”, denunció que Macri impulsará de ese modo una devaluación de grandes magnitudes.

Otra de las incógnitas es cuál será el papel de Cristina Fernández de Kirchner quien, tras ocho años de gestión, traspasará el poder el 10 de diciembre. Después de emitir su voto en su provincia natal de Santa Cruz habló con la prensa, y dijo que “sería muy doloroso volver atrás con todas las conquistas y los logros que hemos hecho los argentinos”. Su hijo Máximo asumirá el cargo de diputado nacional, y su cuñada Alicia, hermana del fallecido ex presidente Néstor Kirchner, gobernará Santa Cruz.

Empresario de carrera e hijo de un ex contratista del Estado, Macri tiene 56 años y ha gobernado la Ciudad de Buenos Aires desde el 2007. Para asumir dicha función, renunció a la presidencia de Boca Juniors, el equipo de fútbol más popular de la Argentina, cargo que mantuvo durante 12 años. En el 2003, el presidente interino Eduardo Duhalde le ofreció ser candidato presidencial del peronismo, pero Macri prefirió formar su propia fuerza política.

El próximo presidente se dirigió al electorado a las 10 de la noche, expresando su deseo de unir a los argentinos, de eliminar la pobreza y de “tener buenas relaciones con todos los países”. Llamó a quienes no votaron por él a sumarse a la “nueva Argentina”, y agradeció a sus votantes por “hacer posible lo imposible”.

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