América Latina

Indígenas contra nueva represa en Panamá

La cacica Clementina Pérez Jiménez (der.), participa en una rueda de prensa en Ciudad de Panamá, para dununciar la construcción de una hidroeléctrica.
La cacica Clementina Pérez Jiménez (der.), participa en una rueda de prensa en Ciudad de Panamá, para dununciar la construcción de una hidroeléctrica. EFE

La cacica suplente Ngäbe Buglé de la región Kodriri, Clementina Pérez Jiménez, exigió el viernes al presidente panameño, Juan Carlos Varela, presentarse a orillas del río Tabasará el próximo 10 de febrero para explicarle porqué debe anular a la empresa hondureña Genisa la concesión para hacer una hidroeléctrica.

Pérez dijo en rueda de prensa que tiene el apoyo de su pueblo, de la iglesia autónoma de la comarca, Mama Tatda, y de la Coordinadora Nacional de los Pueblos Indígenas (Coonapip), por lo que “exigió respeto y que la empresa Genisa se vaya a su país a hacer represas”.

Aseguró que la empresa “miente” cuando dice que en el área de concesión que resultará inundada no había aborígenes Ngäbe Buglé y que el pago que acordó por el uso de seis hectáreas de terrenos anexos a la comarca “no llega al pueblo sino a cuatro títeres”, refiriéndose a anteriores dirigentes de su etnia.

Generadora del Istmo S.A. (Genisa) obtuvo una concesión del Estado panameño en la década pasada para construir sobre el río Tabasará, en el occidente de Panamá, una presa, que ya tiene un avance del 95 por ciento de obras, en un área que dista unos 8 kilómetros al sur del límite de la comarca Ngäbe Buglé, donde nace el afluente.

No obstante, el lago artificial que se formará con la represa afectará 6 hectáreas del área anexa de la comarca, por las que Genisa ha explicado anteriormente que ofrece el pago de un alquiler a sus dueños y da un aporte anual a la región Kodriri.

Pérez insistió, exaltada: “el río es nuestro”. Además, añadió que el proyecto afecta el estilo de vida de los aborígenes, viola sus derechos, la ley de la comarca, convenciones internacionales y acaba con la biodiversidad del sector.

Cuando fue cuestionada porqué no la acompañaba el cacique titular de su región o la cacica general de la etnia, Silvia Carrera, argumentó que “ella no podía hablar nada de eso”.

Reiteró que unos 2,000 indígenas “están acampados a orillas del río Tabasará” desde hace semanas y que “llegarán más, incluso desde Costa Rica” para acompañarlos el 10 de febrero, cuando se celebrará el rito a Mama Tatda, una religión definida como sincretismo indígena que se apoya en una supuesta aparición de la Virgen María en 1962 a una vidente en territorio Ngäbe Buglé.

El fiscal de esa religión, Eulogio Bordones, dijo en la misma reunión que está liderando “la lucha” de su pueblo para lograr que Genisa abandone el proyecto, dado en concesión por 30 años.

Bordones dijo a Efe que el 10 de febrero celebran la fiesta central a Mama Tatda, cuyo principal monumento es un petroglifo precolombino que reposa en el lecho del río Tabasará y es visible en esa fecha por la bajada del nivel de agua.

Aseguró que su religión “es de paz” y quiere una solución por esa vía a la aspiración de su pueblo, porque ya han sufrido históricamente mucha violencia.

Tanto Pérez como Bordones coincidieron en que si Varela no se presenta el 10 de febrero “será el pueblo el que decida qué acciones se van a tomar”, pues es la segunda ocasión en que lo convoca, la primera fue el 15 de enero, y que no quieren “a ninguna comisión, porque no resuelven nada”.

Por su parte el coordinador de la Coonapip, Leovigildo Díaz, recién electo cacique de la comarca Embera Wounan (oriente del país), explicó que las siete etnias panameñas apoyan el reclamo de los Ngäbe Buglé.

Consultado por Efe, el dirigente explicó que del 6 al 7 de febrero se reunirán los líderes de la Coonapip en la localidad de El Peñón, en la provincia central de Veraguas, cercana a la comarca Ngäbe Buglé, aunque señaló que no estaba decidido si se trasladarían hasta el lugar donde se celebrará la congregación el 10 de febrero.

Durante la rueda de prensa Díaz dijo que su pueblo reivindica también la lucha por conseguir la titulación de sus tierras colectivas, que se han visto afectadas por colonos.

Genisa tiene programado comenzar a producir 28.6 megavatios este año, tras una inversión de $125 millones.

  Comentarios