Colombia

Ellas dan de baja al gran asesino de Colombia, las minas antipersonales

Mientras se estaba firmando el acuerdo de paz estable y duradera en Colombia, en otro rincón del país, en Algeciras, municipio del Huila, un niño de 6 años que jugaba a la pelota, murió tras caer en una mina antipersonal.

En una guerra de más de 50 años, los artefactos explosivos que pueden herir, mutilar o matar, siguen activos, listos para estallar. Bombas, granadas, morteros y municiones permanecen camufladas o enterradas en campos que podrían ser cultivados y amenazan con seguir matando durante el posconflicto.


Aunque hay un acuerdo de paz, el cese del conflicto colombiano viene atado a una ardua y peligrosa labor: buscar, detectar y desactivar una a una todas las trampas mortales que han sido instaladas durante décadas por grupos al margen de la ley, y que lograron invadir el 70 por ciento del territorio colombiano.

¿Quién cuenta con las agallas de limpiar 52 millones de metros cuadrados contaminados por toda clase de artefactos explosivos y minas antipersonales?

El saldo del conflicto es 11,458 vidas perdidas, cerca de siete millones de personas desplazadas y alrededor de 1,000 niños que murieron a causa de estos artefactos, según un informe de la Dirección de Acción Integral contra Minas Antipersonales (DAICMA) de agosto de 2016).

Las mujeres, que han vivido de cerca el conflicto armado y han visto morir a hijos, hermanos, esposos o amigos por un explosivo, están liderando gran parte del desminado humanitario en el país.


Marta Quintero tenía 14 años cuando caminando por su pueblo cayó en una mina antipersonal. Debido a que el artefacto se había mojado, no estalló, dándole a Martha una segunda oportunidad de vivir. Hoy, ella forma parte de las mujeres que lideran el desminado en el departamento del Cauca, en el Meta y Caquetá a través de Handicap International, una de las organizaciones acreditadas para realizar operaciones de Desminado Humanitario en Colombia.

“Soy una eterna enamorada de la labor que hago. Soy campesina y como muchos en el campo la violencia nos ha golpeado fuertemente”, dice Quintero, a quien los grupos armados le asesinaron a su padre por no contar con el dinero para pagar por un rescate. “Vi gente mutilada, vi morir niños que cayeron en estos explosivos puestos para una guerra que no es nuestra”.

Desde hace tres años, Quintero se dedica a desminar zonas contaminadas de explosivos y con su trabajo ha logrado sostener a su madre y a sus cuatro hermanos.

Detectar una mina y desactivarla no es tarea fácil. Puede tomar días o hasta semanas solo ubicar un área de peligro.


“Mas del 90 por ciento del tiempo estamos de rodillas. Uno sabe cuando empieza pero es difícil saber cuándo se termina. Pueden transcurrir meses o hasta años, acampando en una zona contaminada, para lograr el objetivo de que sea declarada libre de sospecha de minas.

“No puedo describir la felicidad que se siente cuando se termina de limpiar un territorio. Tuve la fortuna de ayudar desminar mi propio municipio, Nariño, del departamento de Antioquia, y es en ese instante en el que este trabajo termina por enamorarlo a uno”, dice Quintero.

Esperanza Marín comparte el mismo amor por el desminado, porque como Marta, también pudo haber muerto a consecuencia de una mina que pisó cuando estaba más joven.

“¡Nos salvamos de milagro! porque la mina que pisamos con mi hermano, aunque estaba llena de explosivos, ya estaba muy deteriorada y por eso no se activó”, recuerda Marín, líder de desminado en Colombia y madre soltera de un niño de 11 años quien se siente “orgulloso y feliz del trabajo de su mamá”, labor que describe Marín “no para muchos, sino para machos”.


En la era del posconflicto colombiano, el rol de la mujer es clave para hacer la transición de un territorio plagado de guerrilleros que matan y destruyen a guerreras que desactivan y limpian los rezagos de la guerra. Es por eso que el Programa Handicap International tiene como meta que al menos el 40 por ciento de su equipo de desminado sea conformado por mujeres.

“Las mujeres están dando muy buenos resultados en esta operación de limpieza de minas. Tienen gran capacidad de concentración, son responsables, meticulosas y organizadas”, resalta Irene Manterola, directora del programa Handicap International. “Son ellas la que más ha dado en esta guerra, no solamente dieron su vida, sino también la de sus hijos, pero sobretodo cuentan con una gran capacidad de perdonar y reconstruir eso es lo que necesita Colombia”, resaltó Manterola.


Cinco años para desminar un país

Colombia es el país con mayor número de víctimas militares por minas antipersonales y el tercer país con el mayor número de víctimas en los últimos 15 años, precedido por Camboya y Afganistán, según Landmine Monitor de 2015. La Cancillería colombiana lo destaca como el segundo país más minado en el mundo, después de Afganistán, ya que 700 municipios de los 1,123 que tiene Colombia están afectados por la presencia de minas antipersonales, lo que ha generado cerca de siete millones de personas desplazadas.

Desde 1990 se han registrado más de 11,000 víctimas de estos artefactos.

LAGARCIA/ el Nuevo Herald

El compromiso del presidente Juan Manuel Santos es dejar a Colombia libre de minas en un plazo de 5 años (2021), y para lograr ese propósito, el país deberá invertir $327 millones de dólares, según cifras del gobierno nacional.

Pero en esta lucha Colombia no está sola. Líderes de 25 países ya aportaron o aportarán recursos y asistencia técnica, que suman $80 millones de dólares, para contribuir al propósito del desminado humanitario para el 2021.

El trabajo de las mujeres en las operaciones de desminado no solo ha sido reconocido por la comunidad internacional, la cual viene aportando recursos económicos y técnicos para esta iniciativa, sino también por el Estado colombiano, que a través de sus brigadas de desminado humanitario entrena y capacita técnicamente a mujeres oficiales, suboficiales y civiles para que integren hagan parte de esta red de “constructoras de paz en los territorios” e invita a que más mujeres se unan al compromiso internacional de dejar a Colombia libre de sospecha de minas para 2021.

Los países que más aportan para la erradicación de artefactos explosivos en Colombia:

Estados Unidos $36 millones

Noruega $22 millones

Países Bajos $1.340 millones

México $1 millón

Canadá $12 millones

España $560,000

Reino Unido $5.200.000

Suiza, $7 millones

Italia, $1 millón

Francia completará una cifra de más de $1 millón

Aporte en asistencia técnica: Expertos para capacitar brigadas y verificación del proceso:

Chile, Argentina y Uruguay.

Países que apoyan la iniciativa global de desminado humanitario en Colombia:

Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, Corea, Cuba, Estados Unidos, Eslovenia, España, Francia, Israel, Italia, Japón, México, Noruega, Nueva Zelanda, Lituania, Polonia, Reino Unido, Suecia, Suiza, Unión Europea y Uruguay.

Fuente: presidencia de Colombia

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