Colombia

Nueva estrategia de Colombia en EEUU

Una delegación colombiana culminó el jueves sus primeros contactos con la nueva administración del presidente Barack Obama, presentando una agenda extendida más allá del narcotráfico y comercio que han dominado el interés y la imagen del país sudamericano en Estados Unidos en lo que va de la década.

Pese al espíritu de diálogo encontrado en miembros del gabinete presidencial y el Congreso, el canciller Jaime Bermúdez y el ministro de Defensa Juan Manuel Santos siguieron mostrando un cauteloso optimismo, al igual que en el pasado reciente, acerca de las posibilidades de que el tratado bilateral de libre comercio pudiera ser ratificado pronto por los legisladores.

"Colombia y Estados Unidos han tenido históricamente una relación bipartidista'', dijo Bermúdez en una entrevista con The Associated Press. "Y coincidentes con esa tradición, hemos encontrado un buen ambiente''.

Bermúdez hizo notar como "un avance'' en el entendimiento bilateral el reconocimiento de "los logros de Colombia en distintas materias y distintos frentes'' que la secretaria Hillary Clinton mencionó al darles la bienvenida a él y Santos el miércoles en el Departamento de Estado.

El canciller se ha abstenido de calificar la nueva actitud de Clinton como un "cambio'' de quien como senadora y candidata presidencial había sido una de las duras opositoras del tratado y crítica del trabajo del presidente Alvaro Uribe en la mejora de los derechos humanos.

Dijo que Colombia ha hablado en esta oportunidad en Washington también de otros temas de la agenda bilateral como la educación, salud, biodiversidad, biocombustibles y la cooperación política internacional, que puede tener en la Cumbre de las Américas de abril su estreno.

"Colombia ha tenido históricamente una agenda muy diversificada con Estados Unidos, basada desde sus orígenes en la cooperación'', afirmó. "Hay un interés de seguir continuándola porque ésta es una relación muy importante y muy positiva''.

En Washington, el debate de las relaciones de Estados Unidos con Colombia suele centrarse en los derechos humanos, particularmente la defensa de la vida de los sindicalistas, el libre comercio y la posibilidad de recortar o aumentar la ayuda que el país recibe para la lucha contra las drogas y grupos armados irregulares a través del Plan Colombia.

Pero, cuando Bermúdez y Santos se encontraban en la capital, la Cámara de Representantes aprobó para el Plan Colombia un presupuesto similar al del año pasado, contra pronósticos de muchos que esperaban recortes, y el Departamento de Estado reconoció en su informe anual de derechos humanos los avances del país en ese campo.

Santos calificó esos acontecimientos como "buenas noticias'', a las que puede igualmente sumarse el inicio de discusiones en ambas cámaras de los detalles de una futura ley de compensaciones a trabajadores afectados por el comercio internacional, que el año pasado fue un argumento de la bancada demócrata para paralizar el debate del tratado.

Sobre si el discurso colombiano en Washington desplegado en esta oportunidad era similar al usado durante el gobierno del presidente George W. Bush, Bermúdez no precisó.

"Colombia es consciente de que hay una agenda interna (de Obama) que está siendo manejada a tono con la crisis financiera internacional'', dijo. "Adicionalmente, entendemos que hay un gobierno que está empezando y que tiene todavía que ajustarse y designar a sus funcionarios''.

"Pero tenemos que seguir perseverando con los congresistas y crear un ambiente positivo por la importancia que tiene el tratado y por los esfuerzos que ha hecho Colombia en el tema de los derechos humanos y la protección de los sindicalistas''.

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