Colombia

Uribe asciende a general a rehén de las FARC

La esposa del policía Luis Mendieta, secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), María Teresa (c), su hija Jenny (i), y su hijo José Luis (d), asisten hoy, 11 de mayo de 2009, a la ceremonia de ascenso a General del policía que lleva once años en poder del grupo guerrillero y que fue celebrada en la Escuela de Cadetes Francisco de Paula Santander.
La esposa del policía Luis Mendieta, secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), María Teresa (c), su hija Jenny (i), y su hijo José Luis (d), asisten hoy, 11 de mayo de 2009, a la ceremonia de ascenso a General del policía que lleva once años en poder del grupo guerrillero y que fue celebrada en la Escuela de Cadetes Francisco de Paula Santander. EFE

Por primera vez en Colombia un héroe de guerra alcanzó en cautiverio el grado de general.

Luis Herlindo Mendieta, coronel de la Policía Nacional secuestrado hace 10 años y medio durante la toma de Mitú, capital del departamento de Vaupés, por parte de las FARC, fue ascendido el lunes a general por el presidente Alvaro Uribe durante una ceremonia militar en la Escuela de Cadetes Francisco de Paula Santander, en Bogotá.

También fueron ascendidos 25 soldados y policías secuestrados en cumplimiento de una nueva ley que exige que se les pague, mantengan sus prestaciones sociales y reciban ascensos de reglamento como en tiempos de paz.

El general Mendieta, de 50 años, era el oficial de más alto rango durante el asalto de las FARC a Mitú el primero de noviembre de 1998. Permanece cautivo en un campo de concentración amazónico junto con otros 22 militares y policías secuestrados.

Mendieta inició su carrera policial en 1974 y las insignias de general se entregaron a su esposa, María Teresa Paredes. Su hija, Jenny Stefanny Mendieta, afectada por sentimientos encontrados de regocijo y desconsuelo, declaró que "llegar al generalato es el sueño de todo oficial y mi padre se lo merece. Su ascenso también es un reconocimiento a su sacrificio''.

Durante la toma de Mitú, con cerca de 20,000 habitantes, Mendieta comandó la resistencia de 120 policías bajo su mando contra 2,000 guerrilleros mejor armados y aprovisionados.

Minutos antes de caer en poder de las FARC, Mendieta llamó por teléfono a su familia en Boyacá para despedirse ante el temor de que lo asesinaran: "Los amo, los amo, oren por mí y los muchachos''.

Los guerrilleros ocuparon tres días la ciudad, hasta que el Ejército pudo entrar con el apoyo de paracaidistas y un puente aéreo militar desde una guarnición fronteriza con Brasil.

Los terroristas usaron a los secuestrados para protegerse en la huida. Mendieta lleva 10 y medio confinado en jaulas de alambre de púas en las profundidades de la selva y encadenado a los árboles.

Su hija recordó que la última ceremonia militar a la que había asistido su padre fue para recibir el grado de coronel.

A lo largo del secuestro Mendieta ha padecido dolores de los huesos y en el pecho, así como múltiples enfermedades tropicales, y perdió tanta fuerza en las piernas que tenía que moverse con bastones y muletas que él mismo construyó con ramas de árboles. Se repuso con penicilina que le suministraron sus verdugos y ejercicios de recuperación entre ríos y charcas a los que lo sometieron compañeros de cautiverio que ya están libres y narraron sus padecimientos.

Durante su cautiverio Mendieta ha enviado extensas cartas a su familia y las FARC han divulgado pruebas de vida con videos en los que el oficial le pide a su familia que se mantenga fuerte y que alguna vez volverán a reunirse.

"He tenido que arrastrarme en el barro para hacer mis necesidades fisiológicas con la cadena y el candado atados al cuello'', contó Mendieta en uno de sus mensajes.

No parece posible que Mendieta pueda recuperar la libertad en un futuro cercano. Su familia espera que pueda tener acceso a las noticias a través de la radio comercial. Sólo así podrá saber que ahora es general.

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