Colombia

Nueva evidencia en escándalo del gobierno de Uribe

El presidente de Colombia Alvaro Uribe habla durante el Foro de Inversiones y Cooperación Empresarial con España el 28 de mayo de 2009, en el Club el Nogal de Bogotá, y en el que participan también los Príncipes de Asturias.
El presidente de Colombia Alvaro Uribe habla durante el Foro de Inversiones y Cooperación Empresarial con España el 28 de mayo de 2009, en el Club el Nogal de Bogotá, y en el que participan también los Príncipes de Asturias. EFE

Nuevas evidencias indican que la persona que organizó unas reuniones en el palacio presidencial de Colombia que desataron uno de los mayores escándalos del gobierno del presidente Alvaro Uribe, fue el narcotraficante Gustavo Tapias, como lo informó El Nuevo Herald hace dos meses.

Tapias fue condenado en Miami el pasado febrero por cargos de narcotráfico.

Algunas pruebas de cotejo de voces, conocidas por el diario El Tiempo de Colombia, apuntan a que el llamado eslabón perdido del escándalo no es Rodrigo Zapata, un jefe paramilitar desmovilizado, como se dijo inicialmente.

Según El Tiempo, el cotejo de voces -- ordenado por la fiscal delegada ante la Corte, Martha Luz Reyes -- demuestra que hay además de Zapata hay otra persona que alardea de haber ‘‘armado el tinglado'' en Casa de Nariño para que ingresaran a la presidencia emisarios del paramilitarismo.

El diario cita dos fuentes cercanas a la investigación que sostuvieron que esa persona es Tapias.

Otras dos fuentes habían declarado a El Nuevo Herald que es Tapias quien afirma: "Allá ya le armé un tinglado el hijuep... Va el curita [el jefe de prensa de Palacio, César Mauricio Velásquez], va el jefe de los abogados [el secretario jurídico Edmundo del Castillo] y va yo no sé quién más, allá a las 6''.

En otro fragmento de la grabación, la persona ofrece enviar a un mensajero apodado Nano para recoger un dinero. Según las fuentes de El Nuevo Herald, Nano, cuyo nombre completo no recuerdan, es un asistente de Tapias.

De comprobarse que la voz de la grabación es la de Tapias, la situación sería potencialmente más bochornosa para el gobierno que la que surgió a raíz de la identifición de Zapata por parte de la revista Semana.

Si bien Zapata tiene antecedentes por actividades de paramilitarismo -- fue la mano derecha de Vicente Castaño, uno de los fundadores y máximos jefes de la Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) -- cuando ocurrieron las reuniones se había acogido a la ley de Justicia y Paz.

Sin embargo Tapias, al momento de las conversaciones el año pasado, había sido condenado en Francia por narcotráfico (1996) y se consideraba un prófugo de la justicia.

La figura de Tapias, ex integrante de varios carteles de la droga, ha ido adquiriendo una inusitada importancia en el llamado escándalo de La Casa de Nari, nombre con el que se refiere al palacio presidencial uno de los participantes en las conversaciones grabadas.

Citando fuentes no identificadas el noticiero televisivo Noticias Uno, de Colombia, reportó el domingo que Tapias se reunió con el asesor presidencial José Obdulio Gaviria.

El noticiero informó que Tapias "manejó relaciones con personas de muy alto nivel'' y que Gaviria conoció al ex miembro del Cartel de Medellín por intermedio de Oscar Iván Palacio, un abogado que participó en la llamada Reunión de la Casa de Nari. Gaviria se negó a hablar con el noticiero.

El abogado de Tapias en Miami, William Clay, no ha respondido a varias llamadas de El Nuevo Herald.

El escándalo estalló en agosto del año pasado cuando la revista Semana reveló la visita a la presidencia de alias Job, un emisario del jefe paramilitar Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, y del abogado de Murillo, Diego Alvarez.

Al menos una de las tres reuniones ocurrió el 23 de abril del año pasado. Según la revista, los visitantes ingresaron por los sótanos del palacio presidencial y se reunieron con funcionarios para entregar supuestas pruebas de un complot de miembros de la Corte Suprema contra el gobierno. Presuntamente las pruebas demostraban que algunos magistrados conspiraban contra el presidente manipulando testigos en su contra.

Uribe ha sostenido públicamente que ciertos magistrados de la corte están empeñados en hacer un montaje judicial para comprometerlo a él, a familiares suyos y políticos de su movimiento en un esquema de complicidad con algunos de los cabecillas de las AUC.

Además del jefe de prensa y el secretario jurídico, acudieron a la reunión el entonces embajador designado para los Países Bajos, Juan José Chaux; el abogado y cabildero Palacio y la subdirectora de operaciones del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), Marta Inés Leal.

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