Colombia

Subsidios agrícolas causan escándalo

UN CAMPESINO colombiano trabaja en la distribución de plátanos en Santa Marta.
UN CAMPESINO colombiano trabaja en la distribución de plátanos en Santa Marta. Getty Images/2001

El Ministerio de Agricultura de Colombia entregó a la filial de la multinacional tabacalera Philip Morris créditos de subsidio por $5 millones provenientes de fondos públicos cuyo destino original era financiar a los campesinos del país para la producción principalmente de alimentos, reveló el senador Jorge Robledo, especializado en temas agrarios.

Adicionalmente, de los mismos fondos el mismo ministerio ha otorgado multimillonarios créditos de subsidio y sumas de dinero no reembolsables y libres de impuestos a un grupo selecto de compañías agroindustriales propiedad de magnates locales como Carlos Ardila Lulle, uno de los tres hombres más ricos del país, y Luis Carlos Sarmiento Angulo, el mayor banquero de Colombia, señaló Robledo.

También han sido beneficiados narcotraficantes como Augusto Pantoja Carrillo, quien fue extraditado a Estados Unidos en septiembre, así como las reinas de belleza Valery Domínguez (Señorita Colombia 2008) y María Elvira Dávila (Reina del Mar de 2009).

De la misma manera recibieron subsidios altos funcionarios del gobierno, entre ellos Néstor Díaz Saavedra, director Nacional de Impuestos, y Hernando Carvalho Quigua, presidente del estatal Fondo Nacional del Ahorro, según consta en las listas oficiales parciales de beneficiarios que esta semana el ministerio se vio obligado a hacer públicas.

Tras deplorar que las irregularidades en los préstamos y subsidios al campo hayan sido descubiertas por periodistas --las primeras denuncias fueron publicadas por el semanario Cambio-- y no por el Ministerio de Agricultura, el presidente Alvaro Uribe prometió publicar completas las listas de beneficiarios para que los colombianos puedan "presentar cualquier objeción que consideren''.

Martín Martorel, vocero de Philip Morris en Colombia, reconoció a El Nuevo Herald que su empresa sí recibe el dinero subsidiado del Ministerio de Agricultura mencionado por Robledo y hace el papel de "intermediario'' de esos recursos públicos entre el gobierno y los campesinos. Estos últimos, aceptó, no pueden acceder al crédito que recibe la multinacional "a menos que tengan un contrato'' con la empresa.

De esa manera, argumentó, Philip Morris, además, le sirve de garante al cultivador frente al estado colombiano.

La Fiscalía General y la Procuraduría General abrieron sendas investigaciones para examinar estas operaciones, todas correspondientes a uno de los programas de subsidios insignia de Uribe, conocido como Agro Ingreso Seguro (AIS).

Robledo considera el programa como "el instrumento propagandístico más poderoso que se haya inventado este gobierno''.

El actual ministro de Agricultura, Andrés Fernández, quien ha defendido el reparto de los beneficios cuestionados y ha concedido muchos de ellos, declaró que "no puedo ser testarudo y defender'' lo que es indefendible.

Robledo explicó que el crédito de subsidio a Philip Morris fue entregado para que la multinacional obtenga la producción del tabaco para surtir sus plantas industriales en Colombia. Con el dinero estatal, la firma otorga préstamos a los campesinos que ella escoge y se los cobra con dividendos mediante la obtención de las cosechas que producen sus parcelas.

Con el dinero subsidiado que recibe del gobierno, la firma "les financia [a los campesinos escogidos por ella] las siembras, los agroquímicos y les compra la cosecha'' de manera que, precisó Robledo, "el campesino termina convertido en una especie de siervo, en unas condiciones de expoliación escandalosas''.

Martorel negó que los cultivadores se conviertan en siervos de Philip Morris en virtud del dinero que la compañía recibe de los fondos públicos como lo manifiesta el senador.

"Eso es absolutamente falso'', dijo Martorel. "Si así fuera, los campesinos simplemente no contratarían con la compañía''.

Philip Morris domina casi en su totalidad la industria del tabaco en Colombia y compra "algo más de un tercio'' de las aproximadamente 11,800 mil hectáreas de tabaco que se siembran en Colombia, según Martorel. En la mayor parte de las regiones del país que producen la hoja, la firma es la única compradora. Para los campesinos que cultivan tabaco, cuyas condiciones de vida están en la categoría de indigencia, la transnacional "es al mismo tiempo como el Estado, el cura y Dios'', explicó Robledo.

El crédito de subsidio le fue entregado a la firma Colombiana de Tabaco, propiedad de Philip Morris, y ha despertado reclamos como el de Robledo, pues, entre otros reparos, Colombia es signataria del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el Control del Tabaco, que le impediría realizar operaciones de este tipo.

Carlos Rada Escobar, director del Instituto Nacional de Cancerología, declaró a El Nuevo Herald que considera "inadmisible'' el crédito de $5 millones a "una empresa multinacional y supermillonaria'' para cultivar en el país "un producto que mata''.

Rada Escobar explicó que el presupuesto anual del gobierno para apoyar la lucha contra el cáncer es de $30 millones que aporta el Ministerio de Hacienda.

Estudios del gobierno colombiano y de Naciones Unidas indican que más de 30 por ciento de los campesinos del país están sumidos en condiciones de indigencia extrema y 4 millones de ellos han sido expulsados de sus tierras por grupos armados ilegales como las guerrillas y los paramilitares así como por la propia fuerza pública.

La mayor parte de los desplazados del campo sobreviven de la mendicidad en las calles de las principales ciudades. En algunos casos, con tierra de ellos han sido reclamados créditos blandos y subsidios de AIS, como es el caso de la finca Las Pavas, del sur del departamento de Bolívar, de donde fueron expulsadas 120 familias campesinas.

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