Colombia

EEUU, bajo perfil ante tensión entre Caracas y Bogotá

Estados Unidos guarda por el momento un perfil bajo ante el rebrote de la tensión entre Venezuela y Colombia, que el gobierno de Barack Obama no quiere que se vincule a la firma del reciente acuerdo militar con Bogotá.

"Estamos muy pendientes de las recientes tensiones en la frontera colombovenezolana. No creo sinceramente que tenga que ver con Estados Unidos, pero alentamos el diálogo entre Venezuela y Colombia'', declaró este martes un portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley.

Una fuente de alto rango en el Pentágono consultada por la AFP descartó igualmente que el reciente acuerdo que permitirá al Ejército estadounidense utilizar siete bases en suelo colombiano sea la razón evidente de este pulso, por ahora diplomático, entre ambos países.

El acuerdo militar se refiere a misiones específicas e internas, en las que las fuerzas colombianas tienen la última palabra sobre las acciones a desempeñar, insistió esta fuente, que no quiso ser citada directamente.

Ni siquiera la posibilidad de una misión de largo alcance, humanitaria, en caso de un gran desastre natural, aparece mencionada en el acuerdo militar, que la cancillería colombiana anunció que había publicado en su sitio internet la semana pasada.

Esa mención de "operaciones regionales'' no fue adoptada precisamente para no despertar suspicacias, explicó la fuente.

Sin embargo, la discreción estadounidense no consigue apagar la polémica alentada por Caracas y sus aliados, que alertan incluso sobre una posible "invasión'', en palabras del vicepresidente boliviano, Alvaro García.

La posibilidad de una operación militar desde esas bases, que permitirían a la Fuerza Aérea estadounidense llegar hasta el Cono Sur, fue mencionada de nuevo por el gobierno venezolano, que citó documentos que sirvieron al Congreso estadounidense para aprobar, por ejemplo, un presupuesto de $46 millones para modernizar la base colombiana de Palanquero.

Esos documentos forman parte de una reflexión académica que implicó decenas de otros informes, y no sirvieron en ningún caso para tomar la decisión final, explicó la fuente consultada, directamente involucrada en la redacción del acuerdo militar.

Pero para especialistas en Washington, los interrogantes subsisten.

"¿Por qué debería haber una expansión tan importante (de la presencia militar) cuando la lucha contra las FARC y el narcotráfico no ha cambiado, ni ha mejorado?" se pregunta Adam Isacson, experto en temas de seguridad en América Latina del Centro de Política Internacional.

La ambigüedad estadounidense aumenta la desconfianza "en unos momentos en que las compras de armas están incrementándose'' en la región, advierte este experto.

América Latina casi duplicó sus compras armamentísticas entre 2003 y 2008, según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

El acuerdo puede considerarse como una respuesta colombiana indirecta a esa vertiginosa carrera armamentística del gobierno de Hugo Chávez, según Roman Ortiz, director de análisis de la consultoría colombiana Grupo Triaurus, en un reciente debate en Washington.

"No se trata de lanzar una guerra total, sino de (generar) un alto nivel de inestabilidad'' y la tentación de querer influenciar en la política interna del vecino, advierte este experto aludiendo al mandatario venezolano.

La tensión entre Venezuela y Colombia subió mientras bajaba la que se registró entre Bogotá y Quito el año pasado, recuerda Isacson, para quien el fin de esa tensión coincidió claramente con el fin de un ciclo electoral en Ecuador.

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