Colombia

Juan Manuel Santos promete más firmeza con Chávez

Considerado como el heredero ideológico de Uribe, Santos, candidato por el Partido 
Social de Unidad Nacional, más conocido como Partido de la U, lidera con un 36 por ciento las encuestas de intención de voto para las elecciones presidenciales del 30 mayo.
Considerado como el heredero ideológico de Uribe, Santos, candidato por el Partido Social de Unidad Nacional, más conocido como Partido de la U, lidera con un 36 por ciento las encuestas de intención de voto para las elecciones presidenciales del 30 mayo.

Colombia ha tenido una política muy pasiva frente a Venezuela y llegó la hora de que sea más proactiva y se logre que el presidente venezolano Hugo Chávez respete las diferencias, dijo el martes en Miami el ex ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, quien lidera las encuestas para los comicios presidenciales de mayo.

"Chávez y yo somos como el agua y el aceite, pero si respetamos esa diferencia deberíamos tener buenas relaciones por el bien de nuestros pueblos, porque cuando los gobernantes pelean los que pagan los platos rotos son los pueblos'', dijo Santos.

Santos, quien ha sido el crítico más fuerte de Chávez en el gobierno del presidente Alvaro Uribe, aseguró que en una administración suya se apartaría de la estrategia diplomática defensiva que ha mantenido hasta ahora Colombia hacia Venezuela, a pesar de que su país ha tenido "razones de peso'' para defender más activamente su posición en los escenarios internacionales.

"Colombia ha tenido una diplomacia bastante defensiva, deberíamos tener una diplomacia mucho más agresiva, no agresiva, proactiva'', corrigió Santos. "Con una persona como Chávez uno tiene que buscar un equilibrio, así sea un equilibrio, como dicen los ingenieros, inestable, difícil de obtener''.

En un gobierno suyo, dijo Santos, evitaría cualquier tipo de hostilidad y provocación y ‘‘la locura de una guerra'' con Venezuela, pero recordó que eso no sería obstáculo para ser más firme.

"Firmeza, siempre firmeza en la defensa de nuestra soberanía y dignidad'', afirmó Santos, arrancando aplausos a unos 300 invitados de la Cámara Colombo Americana de Miami en un salón del Hotel Hyatt, de Coral Gables.

Considerado como el heredero ideológico de Uribe, Santos, candidato por el Partido Social de Unidad Nacional, más conocido como Partido de la U, lidera con un 36 por ciento las encuestas de intención de voto para las elecciones presidenciales del 30 mayo.

Lo siguen la candidata del Partido Conservador, Noemí Sanín, que registra 17 por ciento; el candidato del Partido Verde y ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, con 9 por ciento; y el candidato por Cambio Radical, Germán Vargas LLeras, que alcanza el 8 por ciento.

Con traje, pero sin corbata, Santos improvisó un discurso que se caracterizó por un sutil y refinado ejercicio de equilibrio político en el que no ahorró grandes elogios a la presidencia de Uribe, pero tampoco ocultó las alarmantes estadísticas del rezago del país en frentes como la infraestructura, la vivienda social y la agricultura.

En un esfuerzo para que las cifras negativas no ensombrecieran el balance del gobierno de Uribe, Santos acudió a los símiles deportivos, asegurando que su gobierno será "como un segundo tiempo'' de un partido de fútbol que se dedicará a "mejorar'' lo que el mismo Uribe dijo que se quedó a medias o sin hacer.

"Los colombianos sentimos que el presidente nos devolvió la libertad. Estábamos prisioneros del miedo, encadenados por el terror'', afirmó Santos, luego de describir cómo grandes extensiones de Colombia estaban bajo el dominio de la guerrilla al momento de asumir Uribe como presidente hace ocho años. "En todos los frentes, el avance es espectacular''.

No obstante, minutos después, reconoció que los índices de construcción de infraestructura de Colombia están entre los peores de América Latina, aún por debajo de Bolivia; que el 46 por ciento de la población vive en la pobreza y que el desempleo es muy alto.

Es por eso, explicó, que su programa de gobierno parte de la base de que la seguridad democrática ya no es una preocupación prioritaria de los colombianos y que ahora es necesario "dar un salto hacia lo que llamamos la prosperidad democrática''.

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