Ingrid Betancourt, ahora de 48 años, a quien algunos llamaban "doctora'' o también 
‘‘cucha'' (vieja), describe cómo descubrió "otra dimensión'' de sí misma durante las 
noches en vela, gracias a una Biblia que le permitió alimentar su fe religiosa.
Ingrid Betancourt, ahora de 48 años, a quien algunos llamaban "doctora'' o también ‘‘cucha'' (vieja), describe cómo descubrió "otra dimensión'' de sí misma durante las noches en vela, gracias a una Biblia que le permitió alimentar su fe religiosa.
Ingrid Betancourt, ahora de 48 años, a quien algunos llamaban "doctora'' o también ‘‘cucha'' (vieja), describe cómo descubrió "otra dimensión'' de sí misma durante las noches en vela, gracias a una Biblia que le permitió alimentar su fe religiosa.