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Colombia suspenderá uso de herbicida contra cultivos de coca

AP

Bogotá

Los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos (izq.), y de México, Enrique Peña Nieto, durante un almuerzo el viernes en el salón Alcázar del Castillo de Chapultepec.
Los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos (izq.), y de México, Enrique Peña Nieto, durante un almuerzo el viernes en el salón Alcázar del Castillo de Chapultepec. EFE

El presidente Juan Manuel Santos ordenó al Consejo Nacional de Estupefacientes suspender el uso del glifosato en aspersiones contra cultivos ilícitos, como sugirió el Ministerio de Salud.

La cartera de Salud, acogiendo conceptos de la Organización Mundial de la Salud, sostuvo hace poco que al parecer dicho herbicida causa cáncer en los seres humanos.

“Voy a pedirles a los funcionarios del gobierno, a los ministros que hacen parte del Consejo Nacional de Estupefacientes, que en su próxima reunión suspendan el uso del glifosato en las aspersiones contra los cultivos ilícitos”, aseguró el gobernante durante un acto público en Bogotá.

Según el jefe de Estado, tanto el Ministerio de Defensa como el de Salud deberán ponerse de acuerdo para iniciar un período de transición con el fin de atacar los cultivos ilícitos con un mecanismo distinto al glifosato.

“En ese período de transición se tiene que reemplazar las aspersiones de glifosato con otros mecanismos, por ejemplo, intensificar la erradicación manual” de los cultivos de coca en el país.

El mandatario recordó que la Corte Constitucional, máxima instancia judicial del país, “falló diciéndole al gobierno: ustedes averigüen bien si hay algún tipo de peligro, de riesgo para la salud pública, continuar con las aspersiones de glifosato. Y si existe algún riesgo, tienen que aplicar lo que llaman el principio de precaución. Es decir, suspender las aspersiones. Somos el único país del mundo que mantiene las aspersiones con glifosato en la lucha contra los cultivos ilícitos”.

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, dijo, apenas conoció la opinión del Ministerio de Salud, que “debe prevalecer el bien común y lo que no nos puede pasar es que lleguemos, por ausencia de un análisis más detallado, a perder herramientas que de una u otra manera contribuyen francamente a reducir el narcotráfico”.

El embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker, observó que “usar o no usar glifosato es decisión soberana del gobierno de Colombia y respetamos eso plenamente”.

En las dos últimas décadas, más de 1,6 millón de hectáreas han sido fumigadas con el herbicida para matar las plantas de coca, de cuyas hojas se obtiene la cocaína. Contratistas estadounidenses llevan a cabo parte del programa.

Según un informe conjunto del año pasado de las autoridades colombianas y Naciones Unidas, Colombia no logró reducir las 48.000 hectáreas sembradas con hoja de coca pero sí disminuyó la producción de cocaína.

De acuerdo con ese informe, los cultivos de coca atacados mediante aspersión aérea se redujeron ostensiblemente.

Mientras en 2012 fueron fumigadas más de 100.000 hectáreas, en 2013 pasaron a un poco más de 47.000. La erradicación manual también disminuyó: en 2012 fueron 30.486 hectáreas y 22.056 en 2013.

Pero según un reporte de esta semana de la Casa Blanca, el cultivo de la hoja utilizada para la elaboración de cocaína se disparó el año pasado en Colombia.

Después de seis años consecutivos de disminución, la cantidad de tierra dedicada al cultivo de coca en Colombia aumentó un 39% en 2014, al pasar a 112.000 hectáreas (aproximadamente 27.000 acres), según la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca.

También la producción potencial de cocaína, de acuerdo al rendimiento medio de los cultivos, aumentó en 32%, hasta alcanzar las 245 toneladas.

El gobierno de Estados Unidos utiliza satélites para supervisar anualmente la cantidad de tierra dedicada al cultivo de la hoja en países andinos como Bolivia, Colombia y Perú, que la cultivan exclusivamente.

El informe suele publicarse en verano, pero la oficina del zar antidroga adelantó datos sobre Colombia el lunes en su página web que confirman el aumento.

“No es casualidad que se haya dado a conocer estos datos cuando el programa de fumigación está a punto de suspenderse”, dijo Adam Isacson, un analista del conflicto en Colombia que trabaja para la Oficina de Washington para América Latina. “Estados Unidos está, probablemente, haciendo todo lo posible para evitar la suspensión”.

Varios funcionarios antinarcóticos de Estados Unidos y Colombia han reconocido la eficacia del programa, explicando que hay un riesgo aún mayor para el medio ambiente y para la salud de los agricultores si se relanza la producción de cocaína utilizando peligrosos productos químicos que proliferarían sin control.

Según el ministro de Justicia, Yesid Reyes, el informe obliga a la reflexión. “A pesar de que hemos tenido mucho éxito, la política antidrogas tiene que cambiar porque ha demostrado no ser tan eficiente como nos gustaría”.

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