Colombia

El cómic se vuelve bálsamo frente a la violenta historia de Colombia

Una nueva generación de ilustradores colombianos ha convertido a las viñetas en un bálsamo que permite a artistas y público enfrentar de una manera menos dolorosa la violenta historia del país a través de la reinvención de algunos de los hitos sangrientos del último medio siglo.

El festival “Entreviñetas”, celebrado simultáneamente en Bogotá, Medellín y Manizales, concluye este domingo su quinta edición con la sensación de que un nuevo movimiento artístico se está consolidando en Colombia.

Por los salones de este evento circulan historietas como “Los Once”, que aborda el “holocausto” de la toma del Palacio de Justicia por la guerrilla del M-19 y su recuperación por parte del Ejército y la Policía en noviembre de 1985, acción que dejó 98 muertos y once desaparecidos que dispararon la imaginación de Andrés Cruz, José Jiménez y Miguel Jiménez.

“Este es un contenido que nos pertenece por ser colombianos. Queríamos contar la historia de manera distinta, aunque siempre con una carga de responsabilidad y respeto”, dijo Miguel Jiménez.

Hace dos años imaginaron esta historia para presentarse a un concurso en el que no ganaron pero que les sirvió para seguir modelándola; Jiménez recuerda que pesaron mucho las influencias de Art Spiegelman con “Maus. Relato de un superviviente” o la icónica novela de George Orwell, “Rebelión en la granja”.

Combinando ambas, el resultado fue contar de forma fabulada la historia de estas once personas, que ahora son ratones empleados de la cafetería del Palacio de Justicia, a las que se pierde la pista entre el 6 y 7 de noviembre de 1985, días de la violenta toma.

“La simbología de los ratones nos sirve para representar lo vulnerable de la población civil dentro de un escenario magno donde el Ejército es una bestia que cambia de forma y la guerrilla del M-19 aves carroñeras”, explica este ilustrador.

Junto con “Los Once”, Entreviñetas ha mostrado las propuestas del conocido como “Jim Pluk”, que presentó su obra “Tumaco”, donde narra la vida de un niño residente en esa localidad colombiana que da nombre al cómic, el municipio con más cultivos de coca del país y feudo tradicional de diferentes grupos armados.

El menor buscará cumplir su sueño y ser futbolista en medio de la violencia que le rodea.

“La historieta es un arte que se transforma deprisa. No es más que el inicio de posibilidades que ofrece y que van evolucionando”, afirma Edmound Baudoin, ilustrador francés ganador de tres premios en el Festival Angulema, referente de este arte.

Baudoin acudió a este Entreviñetas como invitado especial, y conoce bien lo que supone mostrar la violencia de forma diferente, como acaba de hacer en “El sabor de la tierra”, resultado en viñetas de un viaje por Colombia junto a Jean Marc Troubet, donde vio de primera mano los efectos de cincuenta años de conflicto armado.

“No pretendíamos analizar el conflicto, sino preguntar a los desplazados sobre los recuerdos que guardaban de los lugares que les habían obligado a abandonar”, recuerda.

A su juicio, han conseguido reflejar sobre el papel la sombra que “ya no es la prueba que permite reconocer al que se representa”. Así, el cómic permite mostrar una realidad “con una distancia” que hace que sea menos doloroso mirar la violencia.

El cómic también se esta convirtiendo en un medio de divulgación, como muestra “Soy Capaz”, una iniciativa presentada en julio por la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), que cuenta la historia de Rocío, una guerrillera de las FARC que huye del grupo armado y se reintegra a la sociedad civil.

“El valor agregado de la novela gráfica es que las personas se pueden acercar sin sentir ese rigor académico de otras obras. Hay personas que se acercan sin saber que esto es un gatillo para despertar su curiosidad, solo porque creen que la imagen es más fácil de digerir”, sostiene Jiménez.

Lo cierto es que por el momento el público está respondiendo, e incluso en la pasada feria del libro de Bogotá por primera vez una novela gráfica estuvo entre los tres más vendidos.

Fue “Los Once”, pero otros autores se están sumando a este fenómeno que esta consiguiendo, en palabras de los autores, que el cómic reciba en Colombia el reconocimiento que merece.

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