Colombia

Colombia sube los impuestos y espera menor crecimiento en el 2015 por caída de los precios del petróleo

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, habla el sábado 20 de diciembre de 2014, durante una visita a Bahía Portete, en el departamento de La Guajira, en la frontera norte con Venezuela en Portete.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, habla el sábado 20 de diciembre de 2014, durante una visita a Bahía Portete, en el departamento de La Guajira, en la frontera norte con Venezuela en Portete. EFE

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, sancionó el martes una reforma tributaria dirigida a incrementar la inversión social a partir del 2015, año para el que, por efecto de la caída de los precios del crudo, se prevé una leve desaceleración del crecimiento de la economía, que aún así se expandirá un 4.2%.

“Estas circunstancias van a llevar a la economía colombiana a crecer un poco menos el año 2015 en comparación con el 2014. El gobierno estima que el crecimiento este año será de 4.7% y el próximo año de 4.2%, que sigue siendo un crecimiento muy importante”, dijo Santos al sancionar la ley de reforma tributaria aprobada por el Congreso.

Afirmó que “nuestra responsabilidad es mantener este buen momento y esta solidez de nuestra economía, y para eso tenemos que continuar invirtiendo en programas de desarrollo, en programas de infraestructura y en programas sociales”, dijo.

Con la reforma, que no ha estado exenta de polémicas, el gobierno espera recaudar en los próximos cuatro años 53 billones de pesos (unos $22,620 millones) adicionales para el presupuesto.

En el caso del 2015, año para el cual se aprobó en octubre pasado un presupuesto general de 216.2 billones de pesos (unos $93,000 millones de hoy), en el que el gasto en educación supera el de defensa por primera vez en décadas, la reforma tributaria permitirá recaudar 12.5 billones de pesos adicionales ($5,328 millones de hoy).

Esa cifra irá en aumento año tras año hasta llegar a los 14 billones de pesos (unos $5,958 millones) en el 2018, cuando terminará el segundo mandato presidencial de Santos, cuyos pilares son “paz total, equidad y educación”.

A pesar del rechazo de los sectores que tendrán que pagar más impuestos, Santos dijo que la norma es “una reforma balanceada que cumple con el propósito fundamental de asegurar los recursos que necesita el país para seguir avanzando en busca de la equidad y en la lucha contra la pobreza, sin afectar a los colombianos de recursos bajos o medios”.

“Todos los recursos que provengan de esta reforma van para inversiones sociales o productivas”, subrayó.

Entre las disposiciones polémicas está el “impuesto a la riqueza”, que el presidente llama “contra la pobreza”, para los ciudadanos con patrimonio neto superior a 1,000 millones de pesos (unos $427,000 de hoy).

Este impuesto tendrá una tasa máxima de 1.15% en el 2015, que se reducirá gradualmente y será del 1% en el 2016, del 0.4% en el 2017 y desaparecerá en el 2018.

La reforma encontró la oposición de algunos sectores políticos y de otros económicos, como el petrolero, pero el presidente fue enfático en señalar que no afectará a la clase media ni a la pequeñas empresas sino a los más ricos.

“Por supuesto, esta reforma supone un esfuerzo para las empresas más grandes del país, unas 32,000, que tienen patrimonio superior a los mil millones de pesos, y para los colombianos más ricos, unos 50,000, que tienen también un patrimonio por encima de esa suma”, expresó.

“Lo más importante es que hemos garantizado los recursos necesarios para que en los próximos cuatro años el país siga progresando con equidad y siga cerrando las brechas entre los colombianos”, añadió.

Especialistas han advertido sin embargo que si el gobierno no recorta el gasto público estos recursos adicionales también pueden ser insuficientes porque la caída del precio internacional del petróleo afectará los ingresos del Estado en el 2015.

Colombia no es un gran productor de crudo, pero cerca de la mitad de sus exportaciones son del sector petrolero y sus derivados, aunque después el país importa gasolina.

El propio presidente reconoció el martes que por las turbulencias del mercado petrolero la economía colombiana crecerá el año próximo medio punto menos que el 4.7% que se espera para este año.

Las proyecciones se habían hecho tomando como base un precio de $97 para el barril de petróleo, pero la caída por debajo de los $60 obliga a replantearlas.

Según Santos, los ingresos petroleros del país el año próximo serán inferiores en cerca de 9 billones de pesos (unos $3,835 millones) a lo que estaba previsto, pero aseguró que “las finanzas públicas están bien preparadas”.

“Cerca de la mitad de estos recursos serán cubiertos con el recaudo adicional que provendrá de la reforma tributaria. La otra mitad representará un mayor déficit”, agregó el presidente, quien señaló que se mantendrá “un estricto control del gasto público”.

“La situación el año entrante no va a ser la misma que este año, va a ser más difícil, pero tenemos ese margen de maniobra y seguiremos manejando y administrando la economía de acuerdo con la evolución de los diferentes indicadores”, anotó.

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