Colombia

El dilema de las mujeres embarazadas ante el zika

Margarita Rosa Barrios tuvo el virus del zika, y decidió continuar con su embarazo de gemelos.
Margarita Rosa Barrios tuvo el virus del zika, y decidió continuar con su embarazo de gemelos. NYT

Margarita Rosa Barrios tenía seis meses de embarazo cuando empezó a sentir los síntomas que cada madre embarazada aquí ha llegado a temer: ojos inflamados, dolor articular, tres días de fiebre. Justamente como ella temía, tenía el virus del zika.

Barrios, de 24 años de edad, sabe que se ha informado de miles de bebés nacidos con cabezas anormalmente pequeñas durante la epidemia del zika en el vecino Brasil y que los investigadores allá dicen que el virus es el responsable.

Además, Barrios no está esperando solo un hijo. Ella tendrá gemelos.

Casi 3,000 mujeres encinta en Colombia están en la angustiante posición de Barrios, habiéndose recuperado del zika solo para que las dejaran en un terrible dilema. A diferencia del Brasil, algunas mujeres en Colombia que están embarazadas reciben la alternativa de ponerle fin a sus embarazos, bajo leyes que permiten abortos en algunos casos.

Colombia ha surgido como el segundo frente en la batalla en contra del zika en el Continente Americano. Al menos 25,000 colombianos han contraído el virus, cifra que pudiera dispararse a 600,000 personas, dicen oficiales.

Pero, a diferencia de Brasil –donde se han dado 1.5 millones de infecciones que se remontan a 2014, con base en estimados; en Colombia, los primeros casos de zika fueron detectados apenas en octubre. La mayoría de las mujeres encinta que ha contraído la enfermedad en este país no ha dado a luz, y no se han confirmado casos de bebés nacidos con cabezas anormalmente pequeñas, enfermedad conocida como microcefalia.

Esto ha puesto a las mujeres en la difícil posición de considerar –y en algunos casos, someterse a– abortos incluso antes de que cualquier caso de microcefalia haya aparecido en el país.

“Hay mucho que desconocemos sobre esta enfermedad”, dijo el viceministro de Salud de Colombia, Fernando Ruiz Gómez. “Lo que sabemos es que hay una creciente disparidad entre lo que estamos viendo en Colombia con el zika y la experiencia en Brasil”.

Leyes sobre el aborto

Colombia es una de las pocas naciones en Latinoamérica con leyes sobre aborto que permiten a las mujeres poner fin a embarazos bajo una diversidad de circunstancias, incluyendo violación, defectos de nacimiento que causan que un feto no sea capaz de sobrevivir fuera de la matriz o la presencia de riesgos para la salud física o mental de la mujer encinta.

Si bien los abortos legales siguen siendo raros en Colombia, hay señales de que la ley está pasando por una nueva e importante prueba. Algunos funcionarios médicos dicen que la microcefalia constituye una base para el aborto y que ellos ofrecerán este procedimiento a mujeres embarazadas, si el feto da señales de presentar esta enfermedad.

Otros han ido más lejos.

Barrios dijo que sus médicos ofrecieron practicarle un aborto, aun cuando no existe evidencia alguna de que los bebés que ella lleva en su vientre tengan microcefalia.

“El médico me preguntó si yo estaba lista para la probabilidad de tener dos niños deformes”, dijo. “¿Cómo le dices eso a una madre?”

Vanesa, mujer de 28 años de edad en la ciudad costera de Barranquilla, dijo que ella había decidido ponerle fin a su embarazo después de haber contraído zika. Un ultrasonido mostró lo que médicos dijeron que pudiera ser una deformidad, posiblemente microcefalia.

“Lloré mucho”, dijo Vanesa, quien solicitó que no se publicara su nombre completo porque no quería que terceros supieran que se había sometido a un legrado. “Somos católicos, y le rezamos a Dios. Decidimos no tener el bebé”.

El tema se torna más complejo debido a que no se ha probado el nexo científico entre zika y microcefalia en infantes. Funcionarios internacionales de salud dicen abrigar “profundas sospechas” de esta conexión, pero advierten que pudieran necesitarse meses para saberlo con certeza.

Incluso si el zika efectivamente causa microcefalia, a menudo no hay manera de pronosticar cómo será afectado un bebé. Infantes con microcefalia pueden soportar una amplia gama de discapacidades mentales y físicas, en tanto algunos, alrededor de 10 por ciento, no tienen limitación alguna.

El zika se ha propagado a 250 ciudades y poblados en Colombia. Es en Cúcuta, ciudad de 650,000 habitantes en la frontera con Venezuela que yace justamente en el rango de los mosquitos que transmiten el virus, a la par de otras dos enfermedades, dengue y chikunguña.

Aquí en las calles de Cúcuta, ahora resulta difícil encontrar una persona que no haya tenido zika o conocido a alguien que la haya tenido. Familias enteras han presentado los síntomas.

En el centro del poblado hay un gran campo de casas de campaña donde duermen miles de colombianos en la indigencia después de haber sido obligados a salir de Venezuela el año pasado, por no contar con las visas apropiadas. Al otro lado de la calle hay una alcantarilla rebosante de mosquitos.

Dos mujeres encinta viven en el campo. Ninguna ha contraído zika, con base en residentes, pero se da por hecho que todos terminarán infectados aquí en algún momento.

Marlenia Ortiz, madre de cinco, de 37 años de edad, dijo que uno de sus hijos había contraído zika. El año pasado, la familia entera se contagió de chikunguña, destacó.

“Ni una sola persona en mi familia se libró”, dijo. “Lo mismo pasará con el zika”.

Luchando por una respuesta a la enfermedad, funcionarios colombianos han advertido a mujeres que pospongan embarazarse durante varios meses, hasta que se sepa más del virus y sus efectos sobre los infantes.

Mosquito resistente al zika

Sin embargo, en meses recientes, el país ha logrado progreso con respecto a lo que pudiera ser una innovadora forma de controlar la enfermedad. Iván Darío Vélez, especialista en enfermedades tropicales en la Universidad de Antioquia en Colombia, dijo que científicos allá habían criado exitosamente un mosquito que era resistente al zika, dengue, chikunguña y fiebre amarilla.

Para crear esta variedad, Vélez infectó mosquitos con bacterias que impiden a los insectos contagiarse del virus. Cuando los mosquitos se reproducen con los que son susceptibles a la enfermedad, su progenie está protegida.

“Los resultados son alentadores”, dijo Vélez, citando un proyecto piloto de fecha reciente cerca de Medellín, en el cual se logró que 80 por ciento de los mosquitos fuera incapaz de transmitir el zika.

En el principal hospital de la localidad, han llegado más de 80 mujeres embarazadas que fueron infectadas del virus desde octubre, informó su director, el doctor Juan Agustín Ramírez.

Alrededor de 35 por ciento de las mujeres llegaron en el primer trimestre, cuando es más probable que se desarrolle la microcefalia, dijo.

Ramírez dijo que el hospital no había practicado un solo aborto relacionado con el zika, pero se mostró firme con respecto a que se ofrecería el procedimiento a cualquier mujer cuyo feto diera señales de esta enfermedad.

Ninguna mujer, hizo hincapié, debería ser obligada a llevar “un infante que, en pocas palabras, es inútil para la sociedad”.

A final de cuentas, Barrios no estaba en esa posición.

Después de recuperarse del virus, ella discutió con su esposo sobre su embarazo y el ofrecimiento de un aborto que hicieron los médicos. El ultrasonido mostró que sus fetos gemelos se desarrollaban normalmente, dijo, y la pareja rechazó el procedimiento.

Sin embargo, Barrios sigue nerviosa.

Sigue sometiéndose a ultrasonidos con regularidad para detectar defectos congénitos. Como católica, dijo, ella aceptará cualquier cosa que se descubra cuando lleguen los bebés.

“Si es algo que Dios quiere, entonces que así sea”, concluyó.

Susan Abad contribuyó con información.

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