Cuba

Cómo encontrar una empleada doméstica en Cuba

El sistema paternalista contribuye a que los cubanos tengan dificultades para dar órdenes y aceptarlas. O abusan o se sienten abusados.
El sistema paternalista contribuye a que los cubanos tengan dificultades para dar órdenes y aceptarlas. O abusan o se sienten abusados. AFP/Getty Images

La cubana es en esencia una mujer limpia, suele llegar del trabajo y, a la hora que sea, baldear la casa, improvisar la comida con lo poco que tiene, lavar, planchar y organizar su entorno. Así ha sido la vida de nuestras madres, abuelas y, en general, de todas nosotras desde que tenemos uso de razón, pero… ¿Qué ocurre si nos decidimos a contratar una empleada doméstica para poder aplicarnos a fondo en nuestras profesiones?

Lo primero es echar a correr la voz por el barrio, llamar a los amigos y pedirles que nos busquen alguna persona entrenada en llevar una casa, alguien honrado al que puedas dejarle las llaves, confiarle lo más sagrado que tenemos: el hogar.

¿Aparecen muchas personas que deseen este trabajo?

¿Quiénes han decidido ser hoy en Cuba empleadas domésticas?

En Cuba se han perdido casi todos los oficios, es difícil encontrarte un buen plomero, carpintero o costurera curiosa. No existe ya esa cultura de servicio que permita laborar con discreción y cuidado en un sitio tan privado como es la casa familiar.

los cubanos llevamos tantos años en un sistema paternalista que no sabemos dar ni recibir órdenes, o abusamos o nos abusan, simplemente sentimos que están pidiéndonos más de lo que deberíamos dar

La mayoría de quienes necesitan el dinero y se involucran en este trabajo desean salir del paso, limpiar por donde ve la suegra, cobrar y partir.

Por otro lado, los cubanos llevamos tantos años en un sistema paternalista que no sabemos dar ni recibir órdenes, o abusamos o nos abusan, simplemente sentimos que están pidiéndonos más de lo que deberíamos dar.

Es muy complicada la relación jerárquica entre los dueños de casa y los empleados domésticos, sean mujeres u hombres.

Puede darse el caso de una economista que, al no poder sostener a sus hijos con el sueldo que el estado le paga, decida irse a trabajar como empleada al hogar de una persona de menos categoría académica que ella pero con mayor nivel adquisitivo. Ahí la cosa se complica, no solo porque la persona que debe ordenar a la universitaria no sabe o no puede referirse a ella en términos amables y justos, sino porque la experta –ahora empleada– le recuerda una y otra vez a su nueva empleadora que ella tiene un gran nivel y no piensa ocuparse de lavar ropa interior masculina o recoger el excremento del gato de la casa. Recordemos la consigna: “Aquí todos somos iguales”.

El choque cultural es demasiado fuerte. El cálculo que hace la economista sobre lo que a ella le pagan y lo que cuesta la botella de vino que debe abrirles a los comensales empieza a incomodarla e invariablemente deserta.

¿Cuánto cobra una empleada doméstica?

De tres a cinco dólares al día en una casa de familia por ocho o seis horas de trabajo diario, pero en las casas de renta pueden llegar a cobrar hasta 150 CUC al mes dependiendo de los roles que desempeñen.

¿Por qué algunas empleadas cubanas usan uniforme para trabajar?

Tras el regreso a Cuba de cubanos residentes en otros países, generalmente casados con extranjeros, se puso en práctica el uso de una ropa específica, diseños más recatados que los pequeños shorts que usualmente llevamos las cubanas en nuestro diario trajinar. A partir de entonces algunas de estas trabajadoras piden usar esta prenda y así ahorrar en su propio vestuario.

Por otro lado la escasez ha hecho estragos en el modo de ver lo limpio (como categoría) entre los cubanos, quienes tras décadas sin utensilios o líquidos adecuados para auxiliarnos nos acostumbramos a pasar por alto reglas básicas para lograr una verdadera higiene doméstica. Entrenarse en limpiar a fondo en Cuba es una tarea titánica.

Existen formas más sofisticadas para encontrar la empleada ideal, muchas veces por internet en: http://www.revolico.com/ o http://porlalivre.com/ y otras mediante secretas agencias empleadoras que aun el estado no asienta en los registros de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).

Esto es una verdadera lástima porque sería una garantía de control contra el robo o el mal trato.

Lo cierto es que hoy muchos profesionales, mujeres y hombres, técnicos y universitarios acuden a esta noble alternativa para poder ganarse honradamente su sustento y en esta sugerente relación entre empleado y empleador trascurre la célula dramática de una nueva Cuba que es ya muy difícil ignorar.

Escritora cubana. Reside en La Habana.

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