Cuba

Afectados por el huracán Matthew en Cuba piden ayuda al gobierno

Autoridades y periodistas arribaron el jueves en helicóptero a algunos de los pueblos que habían quedado incomunicados por el paso del huracán Matthew por el extremo más oriental de Cuba. Aunque no se reportan muertes, los daños a las viviendas, infraestructura y cultivos son considerables.


Las primeras imágenes aéreas de Maisí, en Guantánamo, muestran que la mayoría de las construcciones perdieron los techos. “Casi todas las casas han quedado derrumbadas. De cierta manera todos hemos sido afectados”, dijo una mujer a periodistas de la estación de televisión Solvisión. Las imágenes áreas de Baracoa, transmitidas por primera vez el viernes al mediodía, muestran a una ciudad sin techos, con cientos de viviendas destruidas, palmas caídas y zonas inundadas.

Las declaraciones de sus habitantes llevan todas un mismo mensaje: los cubanos afectados necesitan ayuda.

“Cuando veíamos el helicóptero, se nos llenó el corazón de alegría porque es señal de que llegaba la ayuda. Esperamos que nos den toda la ayuda”, insistió una mujer en Baracoa.

Los residentes de Maisí entrevistados por la televisión cubana destacaron la disciplina de los pobladores, la protección del gobierno y que no se reportaron muertes (en comparación, los últimos reportes sobre Haití, cuentan 842 muertos y la cifra sigue creciendo). Al mismo tiempo, deslizan un mensaje a los autoridades: “Todo el mundo aquí está confiado en que la revolución no nos va abandonar, como nunca lo ha hecho”, comentó un residente.

Otros residentes de Maisí—un municipio con cerca de 30,000 habitantes y 8,000 viviendas— pusieron una bandera cubana en medio de los escombros. “La pusimos nosotros porque somos revolucionarios y queríamos que supieran que estamos aquí, y que esperamos ayuda”, dijeron a reporteros del periódico guantanamero Venceremos.


En Baracoa, el arribo de las cámaras de la televisión estatal también suscitó declaraciones políticas de los residentes seguidas por peticiones de ayuda, que reflejan la angustia con la que se vive el momento. Sin recursos para emprender la reconstrucción de sus casas por su cuenta, la ayuda de las autoridades, que además supervisa cualquier entrega de asistencia humanitaria desde el extranjero, es esencial.

Aunque la televisión ha mostrado muchas imágenes de los trabajos de “recuperación”, no ha trasmitido imágenes de la entrega de comida, agua, lonas, casas de campaña y otros materiales que usualmente forman parte de una respuesta rápida ante este tipo de desastres.


El gobierno aún no ha dado a conocer los estimados totales de los daños, pero se conoce que fueron mayores en los municipios de San Antonio del Sur, Maisí, Imías y Baracoa, los cuales siguen sin servicio telefónico. Al mediodía del viernes, los tres último municipios tampoco tenían electricidad.

De manera preliminar, la Unión Eléctrica reportó 5,000 postes y mil transformadores caídos, mientras que 112,000 habitantes no tenían servicio de agua corriente en Guantánamo y se intentaba llevarles agua en carros-cisternas. Dos puentes ferroviarios fueron afectados así como carreteras en la costa sur de la región oriental. La carretera de La Farola, la principal vía de comunicación de Baracoa con el resto de la provincia de Guantánamo, estaba parcialmente en servicio.

Las evaluaciones preliminares en Holguín indican que los principales daños se registraron en Moa, donde se derrumbaron 70 viviendas y otras 400 fueron afectadas.

Los daños a la agricultura también son significativos. Tan solo en San Antonio del Sur, hay 500,000 plantas de plátanos caídas.

Poco a poco comienzan a aflorar los detalles sobre cómo vivieron los cubanos de la región más oriental de Cuba el pasó del huracán Matthew, en ese momento de categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson.


“Estábamos en el consultorio varios ancianos, postrados, niños, y de momento sentimos una explosión en el segundo piso, que luego supimos era un pedazo del techo que no resistió. Pensamos que el mar nos iba a tragar, y todas las mujeres nos abrazamos y empezamos a llorar”, comentó una anciana de 87 años llorando.

Pobladores de Río Seco, en Maisí, se refugiaron en cuevas de la zona, con la ayuda de la Defensa Civil cubana.


“Como dos días antes del paso del huracán nos subimos para la montaña. Todas las familias de por aquí nos evacuamos en las cuevas que hay allá arriba y nos llevamos todas nuestras pertenencias, incluso hasta las camas. No es que nos fuimos, nos trasladaron los compañeros de la Defensa Civil y allá nos fueron a atender durante tres días. Gracias a eso estamos vivos porque cuando regresamos las casas estaban por la mitad de agua y todas, excepto la mía, que es de guano, sin cubierta”, explicó Julio César Romero a una reportera del periódico Juventud Rebelde.

La coordinadora residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Mirta Kaulard, dijo que el sistema de las Naciones Unidas—en coordinación con el gobierno cubano— está preparando una respuesta al desastre y apoyará con ayuda humanitaria a lo que será “un enorme esfuerzo de recuperación”.

Monseñor Wilfredo Pino Estévez, obispo de Guantánamo, visitó Baracoa el miércoles, en un viaje que le tomó 12 horas y la devastación que vio de primera mano ha generado la petición de ayuda de la organización Caritas y el arzobispado de Miami. “Ahora mismo estamos tratando de negociar un punto de entrada para la ayuda”, explicó el sacerdote José Espino de la iglesia San Lázaro en Hialeah, quien se comunicó con el obispo a su regreso de Baracoa. La arquidiócesis de Miami está pidiendo donaciones de dinero y comida (preferiblemente enlatada) para Cuba y Haití.


“Aunque el gobierno cubano afirma haber comenzado el envío de equipos de trabajo para reconstruir determinadas infraestructuras de telecomunicaciones, el gobierno no ha iniciado un plan específico de respuesta rápida para proporcionar ayuda de emergencia directamente a los cientos de víctimas que han perdido sus casas y pertenencias”, destaca el comunicado. Los interesados en hacer donaciones a CANF pueden visitar su sitio digital canf.org.

La reportera Mimi Whitefield contribuyó a esta historia

Nora Gámez Torres: @ngameztorres

  Comentarios