Cuba

Las jóvenes voces que desafían el monopolio estatal de información en Cuba

El periodista cubano Abraham Jiménez, responsable del sitio web de información independiente "El Estornudo", escribe en su computadora portátil en su casa de La Habana, el 17 de octubre de 2016.
El periodista cubano Abraham Jiménez, responsable del sitio web de información independiente "El Estornudo", escribe en su computadora portátil en su casa de La Habana, el 17 de octubre de 2016. AFP/Getty Images

Se llaman Abraham, José o Elaine y no superan los 30 años, pero lograron lo impensable en Cuba por medio siglo: crear sitios de información independientes que desafían el monopolio estatal de medios.

Y lo han hecho aprovechando el acceso progresivo, aunque restringido, a internet. Hoy existen unos 200 puntos de conexión wifi en una isla de 11,2 millones de habitantes, pero las tarifas son prohibitivas (dos dólares por una hora de conexión) y solo unos cuantos reciben autorización para tener internet en casa.

Aun así esta modesta apertura abrió una brecha en el panorama de los medios cubanos.

El Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, siglas en inglés) calcula que unos 3,000 blogs y portales de información se editan en la isla y en comunidades cubanas en el extranjero.

Sitios como El estornudo, Periodismo de Barrio, El Toque y la más conocida OnCuba colorean el paisaje ciber-mediático.

Al frente están periodistas que salieron de la Facultad de Comunicación de La Habana, donde también se forman los reporteros de los medios estatales.

“Todos salimos de las aulas de la Universidad de La Habana, y nos quedamos de algún modo sin casa, en el sentido de que para nosotros no era una opción la prensa estatal”, declaró a la AFP Abraham Jiménez, de 27 años y quien dirige El estornudo.

Jiménez y sus colegas lanzaron el portal en marzo. Como otros medios independientes, recurren a fuentes variadas de financiación, aunque algunos de estos jóvenes venden lo que puedan para sobrevivir mes a mes.

Quienes “carecemos del apoyo económico del Estado debemos buscar otras formas de gestión económica”, señala Elaine Díaz, de 30 años y directora de Periodismo de Barrio.

Los recursos pueden provenir de la publicidad, el pago por contenido, convenios de colaboración con otros medios y ONG's, o “financiamientos colectivos”, precisa.

Incluso algunos periodistas envían sus artículos y fotos para que alguien en el extranjero los suba a la web. Pero, sobre todo, estos nuevos medios luchan para ser leídos.

“Probablemente, el único loco que vaya a una wifi a subir texto y a leer prensa sea yo, porque todo el mundo va a hablar con su madre que se fue (emigró), con el hermano; a buscar un par de tenis, que le manden la queratina” para alisar el cabello, bromea Jiménez.

Como suele ocurrir en Cuba, no hay una estadística que refleje el impacto de estas webs en la población.

Con portadas bien diseñadas, fotos a toda página, una escritura esmerada y reportajes a fondo más que noticias, estos portales relatan sin adornos la vida cotidiana de la isla.

Y a diferencia del sitio precursor 14ymedio, creado en 2014 por la opositora Yoani Sánchez, y de otros como Diario de Cuba, en España, o Cubanet, en Miami, estos nuevos medios esquivan la oposición frontal con las autoridades.

Presentamos “puntos de vista muy honestos, surgidos de experiencias de vida y que no suelen responder a las visiones ‘combativas' de los extremos”, José Nieves, de 28 años y coordinador editorial de El Toque.

Los portales abiertamente opositores son bloqueados, pero propuestas como El estornudo son toleradas, aunque deben enfrentar la contraofensiva oficial.

En el periódico Granma, el bloguero Iroel Sánchez alertaba en pasados días sobre una “una práctica periodística tendenciosa, marcada por la superficialidad, la descontextualización y la inexactitud, que sirve a la guerra mediática y a los que aspiran a desmontar el socialismo en nuestro país”.

Pero los mensajes pueden ser más directos, como el despido de un reportero de radio de Sagua la Grande (centro) que colaboró con medios independientes, o la detención por un día de la directora de Periodismo de Barrio.

A inicios de mes, Díaz fue arrestada por la falta de un permiso oficial para cubrir los estragos del huracán Matthew en el extremo oeste de la isla. La ley solo reconoce a medios estatales y extranjeros acreditados, y estos nuevos medios se mueven en un limbo jurídico.

Nosotros somos “el resultado de la evolución en las plataformas tecnológicas para la comunicación de información de interés público, de la formación universitaria recibida y de necesidades profesionales que no encuentran cabida en los medios de comunicación existentes”, señaló Díaz a la AFP.

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