Cuba

Expertos analizan el futuro de Cuba en conferencia de FIU

Ada Ferrer, de la Universidad de Nueva York participa en la conferencia el jueves en FIU.
Ada Ferrer, de la Universidad de Nueva York participa en la conferencia el jueves en FIU. el Nuevo Herald

El análisis del futuro político de Cuba y el impacto de la nueva política exterior de Estados Unidos hacia la isla centraron las discusiones en el primer día de la décima Conferencia de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos, que comenzó este jueves en la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

Gran interés generó un panel con expertos de FIU sobre las consecuencias del anuncio del 17 de diciembre en las relaciones diplomáticas y financieras entre Estados Unidos y Cuba.

Con la declaración Cuba es una dictadura, comenzó su intervención la profesora Marifeli Pérez-Stable, quien se se concentró en criticar lo que considera “debilidades” del gobierno cubano. Entre ellas mencionó su “arrogancia de poder” y el hecho de que “los líderes cubanos realmente no saben lo que piensa el pueblo; su ideología cada vez es más represiva y menos inclusiva, y eso es una terrible debilidad”.

“Los derechos humanos no pueden tener un ‘pero’ delante, no pertenecen a ningún gobierno. O los respetas o los aplastas”, subrayó.

La socióloga del Departamento de Estudios Globales y Socioculturales de FIU destacó la diversidad de posiciones dentro de la oposición cubana con respecto a la restauración de relaciones pero alertó que la política de Estados Unidos no debe dividirla.

Darío Moreno se concentró en analizar el impacto del anuncio de Barack Obama para la política electoral de la Florida. Según Moreno, el Presidente se ha beneficiado del voto hispano no cubano y “la idea es que cualquier voto que pierda por la política hacia Cuba, lo puede ganar con los de los otros grupos hispanos, por el tema migratorio”, señaló, aunque advirtió que esto era “una apuesta”.

El profesor Marcos A. Kernel, por su parte, aseguró que desde el punto de vista bancario “no veremos grandes cambios hasta que no se levante el embargo” y que las medidas anunciadas relajan algunas transacciones pero otras se mantienen en pie.

“No veo que los bancos vayan a extender líneas de crédito para otorgarle a Cuba así tan simple”, opinó.

Ante una pregunta del público, Frank Mora, director del Centro Latinoamericano y Caribeño de FIU, y quien formó parte del gabinete de Obama durante su primer mandato, aclaró que “algunas personas sobrestiman el rol que jugó el Vaticano en las negociaciones” que tuvieron lugar por 18 meses. Según Mora, el Vaticano se comunicó con cada una de las partes para promover las conversaciones, pero “más allá de eso no hizo mucho más”.

Mora destacó el papel un tanto más protagónico de Canadá, que acogió varias de esas reuniones secretas, aunque consideró que el diálogo entre Estados Unidos y Cuba transcurrió “bajo muy poca influencia externa”.

En este y otro panel sobre ideología y reforma en la era de Raúl Castro, el filósofo y profesor visitante en FIU, Alexis Jardines, se refirió a las motivaciones económicas de Cuba para negociar en este momento con su enemigo histórico y subrayó que el levantamiento del embargo “sería lo único que podría salvar al país del colapso”.

Jardines considera que el gobierno actual se resistirá al empoderamiento de la sociedad civil e intentará “secuestrar” este espacio y suplantarlo con “las organizaciones de masas” en el país, aunque no descarta una “previsible construcción de una oposición artificial” o incluso “el bipartidismo entre los leales”.

Asimismo, afirmó que “el potencial contestatario está en la gente, no en la oposición, en el cubano de a pie y de la clase media; y esa gente es más capitalista que la disidencia interna”.

Sin embargo, Sebastián Arcos apuntó que los pequeños empresarios privados o “cuentapropistas” han sido “extremadamente cuidadosos para no hacer declaraciones políticas y se refirió a una lista de “reformas maquillajes” para hacer ver al gobierno cubano como “más tolerante”, entre ellas, la labor de Mariela Castro con grupos de travestis y transexuales.

Arcos insistió en la presión económica que enfrenta el gobierno actual, que “se ha quedado sin alguien que lo mantenga”, pero opinó que “los que nos estamos quedando sin tiempo somos nosotros, quienes queremos recuperar nuestro país”.

También se discutió sobre la nueva ley electoral recién anunciada en la prensa oficial cubana pero de la que se desconocen los detalles, y que varios panelistas especularon podría llevar a una mayor pluralidad dentro de las filas del Partido Comunista de Cuba o incluso, a la posibilidad de un bipartidismo, donde podrían tener cabida sectores críticos que se definen como “leales”.

En la sesión plenaria del evento, organizado por el Instituto de Estudios Cubanos, se presentaron investigaciones sobre distintos aspectos del tema racial en Cuba, eje central del evento.

La historiadora de la Universidad de Nueva York, Ada Ferrer, ofreció una relectura de la figura de José Antonio Aponte –condenado a la horca por encabezar una rebelión abolicionista en los inicios del siglo 19–, mientras el también historiador Alejandro de la Fuente, profesor de la Universidad de Harvard, analizó los aportes del Grupo Antillano y su posterior olvido en la historia cultural del país. Andrea Queeley y Danielle Clealand, ambas profesoras de FIU, presentaron algunas conclusiones sobre sus trabajos de investigación en Cuba acerca del prejuicio racial y la conciencia de la negritud, respectivamente.

Otros paneles que discutieron el tema abordaron la problemática racial desde el movimiento de los derechos civiles en Cuba, la integración social, la identidad nacional, la literatura, el cine y la rumba, entre otros.

La jornada culminó con una recepción de bienvenida ofrecida por el presidente de FIU, Mark Rosenberg, en la que se homenajeó al académico cubano Carmelo Mesa Lago. El evento continúa hasta el sábado.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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