Cuba

La tumba de Fidel Castro: apropiarse de Martí hasta después de muerto

Cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, donde se encuentra la tumba de José Martí y será enterrado Fidel Castro.
Cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, donde se encuentra la tumba de José Martí y será enterrado Fidel Castro. Alexia Fodere

Una cripta construida en absoluto secreto junto al monumento funerario de José Martí, en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, será la morada eterna de Fidel Castro. Según los analistas consultados por 14ymedio, se trata de una maniobra propagandística que busca equiparar a Fidel Castro con José Martí, el apóstol cubano y líder independentista.


Muchos se preguntan por qué no escogió Birán, en la finca familiar, o cuáles fueron los motivos para no embalsamarlo y exhibirlo en la Plaza de la Revolución cual Lenin tropical. Incluso hubo quien dijo que su tumba estaría situada en el faraónico camposanto del Segundo Frente, pero no fue así.

El cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba, donde se encuentra el mausoleo de José Martí, será el sitio donde las cenizas de Fidel Castro serán enterradas.


“Fidel quiere que lo perciban como el continuador de la obra martiana, aunque sabe exactamente que Martí era un demócrata republicano decimonónico que nada tenía que ver con las supersticiones marxistas-leninistas. Colocar su tumba junto a la de Martí es perpetuar un fraude histórico”, opina Carlos Alberto Montaner.


El periodista y escritor agrega que a Castro “no le gustaba la idea de ser enterrado bajo la plaza de la Revolución, a la sombra de una gran estatua de Martí que allí existe, porque esa plaza la había construido e inaugurado Fulgencio Batista”.

El cementerio de Santa Ifigenia, situado al noroeste de la ciudad, es uno de los más antiguos del país y el segundo de Santiago de Cuba. Fue inaugurado en abril de 1868. El principal monumento está dedicado a Martí y data de 1951.


Curiosamente, debe su nombre a una santa virgen negra del siglo I, raza que comparte la mayoría del pueblo santiaguero. La monumentalidad de panteones y criptas labrados en mármol y exquisitas piedras así como la presencia de un número elevadísimo de mártires de las guerras independentistas ha hecho que el lugar sea declarado patrimonio nacional.

Fidel quiere que lo perciban como el continuador de la obra martiana, aunque sabe exactamente que Martí era un demócrata republicano decimonónico que nada tenía que ver con las supersticiones marxistas-leninistas. Colocar su tumba junto a la de Martí es perpetuar un fraude histórico

Carlos Alberto Montaner, periodista y escritor

Teresa Fernández Soneira, académica cubana en el exilio, cree que, como todos los grandes patriotas cubanos están enterrados en Santiago de Cuba, “Castro no iba a dejar pasar la oportunidad de compararse con ellos”.

“Es algo de novelería, de perpetuación del mito”, agrega.

La parca nota de la comisión organizadora para las honras fúnebres de Castro solo menciona que “la ceremonia de inhumación se efectuará a las 07:00 horas del día 4 de diciembre en el cementerio de Santa Ifigenia”.

Desde la icónica foto tras su fallido asalto al Cuartel Moncada en 1953, Fidel Castro y su grupo de guerrilleros se presentaron como la Generación del Centenario, en referencia a la conmemoración en esta etapa de los cien años del nacimiento de José Martí (1853-1895).

Columnista de Miami Herald/El Nuevo Herald, Andres Oppenheimer, opina sobra la muerte del mandatario Cubano Fidel Castro.

“Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro”, dijo en su alegato de defensa por el asalto al Moncada. Un poco antes había responsabilizado a Martí como el autor intelectual de la aventura revolucionaria que costó la vida de medio centenar de jóvenes, entre los que cayeron en el asalto y los que fueron asesinados por la dictadura de Batista.

“Fue una relación que se encargaron de perpetuar poetas y escritores que elaboraron la teología de la revolución cubana. José Martí era el precursor, como Juan Bautista, y Fidel Castro se convertía, por tanto, en el Mesías esperado que traería la liberación al pueblo”, dice un historiador cubano que reside en la Isla y prefiere el anonimato.

Desde el ‘te lo prometió Martí y Fidel te lo cumplió’, del poeta Nicolás Guillén, a las canciones de Pablo Milanés, Castro parecía unido por un cordón umbilical con el prócer independentista, aunque en la práctica sus pensamientos sobre la formación de la república y la democracia diferían sustancialmente.

Una colección de fotos tomadas por el fotógrafo de Miami News Charles L. Trainor documenta el triunfo de la revolución de Fidel Castro en 1959 en Cuba

Las obras para la construcción del monumento en Santa Ifigenia comenzaron hace dos años en el más absoluto secreto. Incluían la construcción de la cripta para las cenizas de Castro y la ampliación de la avenida que llevaba directamente al cementerio.

“Mucha gente que carecía de viviendas criticaban la ampliación de la Avenida Patria para el momento del sepelio del dictador”, explica José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba.

“Nadie sabe el número de personas que perdieron sus casas para ampliar la avenida que debía facilitar el traslado de las cenizas del tirano. A esas personas las trasladaron a otro sitio y las desarraigaron solo por eso”.

Según explicó Ferrer, el sitio donde reposarán los restos de Castro, situado junto al monumento a José Martí, todavía permanece vedado al público, tapado con lonas y prohibida la entrada a esa zona del camposanto.

“Incluso cuando se estaba construyendo la tumba de Castro, los difuntos eran enterrados en el cementerio del Caney, a cinco kilómetros de la ciudad para que el público no viera las obras”, agrega.

María Werlau, fundadora y directora de Archivo Cuba, una institución dedicada a recopilar datos sobre la memoria histórica cubana, dice que cuando escuchó la decisión de sepultarlo en Santiago de Cuba lo primero que le vino a la mente fue la Loma de San Juan.

Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia, habla sobre el futuro de Cuba tras la muerte de Fidel Castro en las afueras del restaurante Versailles en Miami.

“Ese es uno de los sitios emblemáticos del régimen de terror implantado por Castro. Justo después de tomar el poder allí fueron fusilados, sin juicio, 73 personas, muchas de las cuales no tenían ninguna culpa de las atrocidades batistianas”, explica.

Werlau considera como “una atrocidad” intentar equiparar la memoria histórica de Martí con Fidel Castro.

“Eso siempre ha querido el régimen, presentarlo como el continuador de la obra martiana, de alguien que de verdad sirvió a su Patria y se inmoló por ella”, agrega.

La experta en temas de la memoria histórica de la nación añade que “ningún rey o millonario vivió los lujos que se daba Castro, capaz de gastarse sumas inconmensurables para trasladar hasta el agua de cepillarse los dientes y evitar ser envenenado”.

Para Juan Antonio Blanco, de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, “el Gobierno cubano desea presentar a Fidel Castro como el consumador de la obra martiana”, de ahí la importancia de enterrarlo en Santa Ifigenia.

Blanco no cree que la opción crematoria haya sido resultado de las condiciones en que se encontraba el cadáver.

“A Fidel le encantaban los embalsamamientos. Lo hizo de forma macabra hasta con las manos del Che. Pero eso fue hace tiempo. Cuando tenía fe en el porvenir eterno de su obra. Ya no era así”, dice.

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