Cuba

La veneración de Santa Bárbara en el centro de Cuba, ¿se evita el comercialismo?

José Entenza Montalvo, un babalawo, muestra libretas viejas de apuntes, algunas de hace más de un siglo, con información especial sobre hierbas y plantas medicinales y los nombres de personas iniciadas como babalawos.

Para Entenza, la libreta tiene un vínculo directo con la historia de su familia. Él es tataranieto de un antiguo esclavo que comenzó la veneración de Santa Bárbara en Palmira, localidad en la provincia de Cienfuegos, en el centro de la isla.

Es uno de los muchos tesoros que hay en la Sociedad Santa Bárbara, una asociación religiosa fundada por su ancestro, que además es un museo lleno de historia y centro espiritual donde los ritos de la religión lucumí, conocida popularmente como santería, se practican desde los tiempos de la esclavitud en la isla.


Y las cosas no se desechan, sino que se pasan de generación en generación.

Entenza pasa las páginas de los asentamientos en la libreta, escritos con toda claridad, que detallan el costo de las ceremonias realizadas y los artículos que se usaron –una gallina pinta, ron– y los nombres de los que fueron a consultarse.

Cuando pueblos del África Occidental fueron enviados como esclavos a las plantaciones azucareras de Cuba entre los siglos XVI y XIX, los dueños trataron de convertirlos al catolicismo. Pero los esclavos mantuvieron en secreto sus tradiciones religiosas y sincretizaron sus dioses con santos católicos para evitar castigos. Santa Bárbara, por ejemplo, se vincula con Changó, el orisha yoruba de la guerra, el rayo, el trueno y el fuego.

Lutgarda Fernández, quien fue esclava, pasó la tradición a su hija, la famosa Ma’Fea Fernández, quien siguió los pasos de su madre como directora de la Asociación Santa Bárbara, cargo que ahora ocupa Entenza.


Junto al templo, una estatua tamaño natural de Santa Bárbara, con el cabello negro y largo y un amplio vestido rojo se ve sentada en un altar, rodeada de flores rojas y manzanas de plástico. Es lo que queda de la estructura original con techo de guano donde vivieron los antepasados de Entenza. Aquí, los tambores ceremoniales con cuero de chivo cuelgan del techo, y hay una pequeña estatua de Santa Bárbara, la primera que llegó a Palmira, explicó Entenza.

La historia cuenta que Lutgarda estaba indispuesta después de un nacimiento complicado cuando Changó se le apareció en su habitación y le indicó que quemara su estatua, y usara las cenizas mezcladas con aceite para hacer compresas. Lutgarda se repuso, pero Changó le dijo que tenía la obligación de crear un lugar religioso.

Casi una década después de la abolición de la esclavitud, Lutgarda comenzó a celebrar ceremonias religiosas en el lugar donde ahora se levanta la Sociedad Santa Bárbara.

La sociedad se fundó oficialmente el 4 de diciembre de 1914, y Lutgarda fue la primera directora. Pero una década antes ya habían comenzado las procesiones en honor a Santa Bárbara, que se mantienen hoy. El 4 de diciembre, el día de Santa Bárbara, los creyentes se visten de rojo, el color de Changó, y bajan la estatua del altar para recorrer con ella las calles de Palmira sobre una plataforma que cargan a hombro los hombres.

Con la religión no se comercia

Palmira está unas 7.5 millas al norte de la ciudad de Cienfuegos y tiene unos 13,000 habitantes, en su mayoría negros.

Algunos babalawos en La Habana han sido acusados de comercializar con la religión, cobrando sumas exorbitantes a los turistas por limpiezas y consultas. Collares y brazaletes en los colores de diferentes orishas también se venden como recuerdos a los turistas. Pero en Palmira la religión es en serio.

Con tres sociedades religiosas, Palmira se conoce como un centro de las religiones africanas en la isla.

Pero ahora, entre los fieles de la santería hay personas de todas las razas y procedencias, y la Sociedad Santa Bárbara cuenta incluso con una página de Facebook, que tiene varios mensajes del Obá Ernesto Pichardo, a cargo de la Iglesia Lukumí Babalú Ayé en Hialeah. Pichardo y la iglesia, que no es sincrética y practica los ritos lucumíes, ganó una decisión histórica en la Corte Suprema de Estados Unidos que estableció los ritos lucumíes como religión.

Palmira se ha convertido en una escala popular para las personas que realizan visitas culturales a la isla, o estadounidenses en viajes de pueblo a pueblo. Entenza les explica las prácticas religiosas, canta en yoruba y toca los tambores para llamar a los espíritus de muertos para que los visitantes les puedan preguntar cosas.

En una cámara secreta donde hay un retrato sepia de Lutgarda y otras santeras y babalawos, Entenza muestra los caracoles que los babalawos usan para la letra del año. Varios grupos de babalawos hacen sus propias lecturas y presentan sus profecías.


El año pasado, la lectura de la letra del año en Cienfuegos aconsejó cuidarse del sol, una posible señal de problemas de salud, y exhortó a los fieles a cuidar el ambiente. “Ochún [orisha del amor] dijo que hay que cuidarse la salud”, dijo Entenza.

También hubo señales de que la situación mejoraría ligeramente en la isla, dijo Entenza. “Los pequeños cambios ocurrieron cuando Obama vino”, dijo. El entonces presidente Barack Obama visitó Cuba en marzo del 2016, la primera visita de un mandatario estadounidense en el cargo desde 1928.

Otro pequeño cambio el año pasado, dijo, fue la llegada de los primeros vuelos comerciales regulares desde Estados Unidos, que llevaron más visitantes a la isla, entre ellos muchos que han llegado a Palmira, algunos cubanoamericanos.

Entre el 31 de diciembre y el 1 de enero reciente, los babalawos se reunieron una vez más para emitir la letra. Tales reuniones se celebran no sólo en varios lugares en Cuba, sino también en Nigeria, otros países latinoamericanos y en Miami, y los consejos y proverbios son diferentes en cada lugar. Este año, la letra de La Habana advirtió de la posible proliferación de la corrupción y expresó preocupación por la contaminación y el ambiente.


En Palmira, la letra de los babalawos en la Sociedad el Cristo, otra asociación religiosa, ofrece consejos para cuidarse la salud y evitar discusiones con la familia, especialmente entre hermanos, y recomienda no hacer promesas que no puedan cumplir.

Entre los proverbios de este año hay dos, uno que puede interpretarse como una referencia al cambio generacional que ocurre en este momento en la dirección política de Cuba: “La persona que trate de ser tanto la cabeza como la cola nunca descansará” y “El que nació para cabeza no puede seguir siendo cola”.

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