Cuba

México podría conceder asilo político a cubanos varados en Nuevo Laredo

Elaide Vílchez, una inmigrante cubana, con su hija Emily Melania García, de un mes de nacida, durante una procesión religiosa en Nuevo Laredo, México, el 24 de marzo de 2017.
Elaide Vílchez, una inmigrante cubana, con su hija Emily Melania García, de un mes de nacida, durante una procesión religiosa en Nuevo Laredo, México, el 24 de marzo de 2017. AP

El gobierno de México permitirá solicitar asilo político a migrantes cubanos que quedaron varados en Nuevo Laredo tras el fin de la política de “pies secos, pies mojados”, según informó el alcalde de esa ciudad.

“Tuvimos una reunión donde estuvo gente de emigración, gente del Estado (…) todos los actores del gobierno federal, del estatal, para poder darle[s] el trámite. Tengo entendido que ellos se van a sujetar a pedir asilo político y... poder tramitar su legal estancia aquí en el país”, dijo Enrique Rivas Cuéllar en una conferencia de prensa.

El alcalde dijo que los cubanos podrían esperar en otras zonas del país el resultado del proceso. El director del Instituto Tamaulipeco para los Migrantes, José Martín Carmona, ofreció ayuda a los cubanos para trasladarse a otros estados, según reportó El Mañana de Nuevo Laredo.


Según el diario Milenio, la medida beneficiaría a más de 500 cubanos que quedaron varados en Nuevo Laredo, pero una televisora local, dijo que según el resultado de un reciente censo, serían 1,300 los cubanos que han llegado a esa ciudad, después del 12 de enero. De ellos solo 700 se habrían registrado en el Instituto Nacional de Inmigración (INM).

El INM no respondió inmediatamente a preguntas de el Nuevo Herald sobre la cantidad de cubanos que podrían obtener asilo político.

El 12 de enero de este año el entonces presidente Barack Obama eliminó la política conocida como “pies secos, pies mojados”, por la cual los cubanos que llegaran a territorio estadounidense, incluso sin visas, eran admitidos.

Los cubanos pueden aún solicitar asilo político en Estados Unidos pero son detenidos automáticamente hasta el fin del proceso, por lo que muchos han preferido esperar a ver si el gobierno de EEUU dicta alguna medida especial o si pueden regularizar su situación en México.


Lo primero no ha sucedido y no hay indicios de que el gobierno de Donald Trump, con una agenda antiinmigración, considere hacerlo en el futuro. Lo segundo se ha visto complicado por el acuerdo de deportación firmado en mayo del año pasado con Cuba, que comenzó a funcionar como un reloj tras el cierre de la frontera estadounidense.

Anteriormente, el gobierno cubano era lento reconociendo la nacionalidad de los isleños que eran detenidos en México, por lo que dependiendo del lugar, muchos podían estar meses en cárceles migratorias esperando por el llamado “oficio de salida”—un permiso para transitar por México durante 20 días—, o podían recibirlos rápidamente y continuar rumbo a la frontera con Estados Unidos. Pero a partir del cambio de política de EEUU, Cuba ha sido más rápida en su parte del proceso y las deportaciones han aumentado, sobre todo desde la frontera sur mexicana.


A mediados de marzo fueron deportados 49 cubanos y a finales de enero otros 91, ambos grupos desde el estado de Chiapas. En la estación migratoria Siglo XXI en Tapachula, en ese estado, una veintena de cubanos que estaban detenidos fueron liberados el mes pasado en medio de denuncias de maltratos e irregularidades por parte de las autoridades mexicanas —lo que fue vigorosamente negado por una vocera del INM. Estos cubanos podrían recibir refugio en México, pero este es un trámite diferente a través de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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