Cuba

Activistas cubanos denuncian nuevos métodos de represión 'menos ruidosos'

Las abogadas Laritza Diversent (izq.) y Yaremis Flores.
Las abogadas Laritza Diversent (izq.) y Yaremis Flores. Cortesía, Martínoticias

Mientras que la política del nuevo presidente de Estados Unidos hacia Cuba aún es incierta y la isla se encamina hacia una transición compleja, el gobierno cubano está más nervioso de lo habitual.

Las autoridades han expulsado a estudiantes de la universidad, han arrestado a opositores que desean participar en las próximas elecciones y empujado a otros al exilio. Los teléfonos de los disidentes y activistas de derechos humanos están intervenidos, por lo que su comunicación con periodistas de medios extranjeros se torna casi imposible, todo en un intento de aplastar las críticas en este momento crucial.


“Hay un proyecto de barrido [de las voces opositoras] en este 2017”, comentó desde La Habana el joven ingeniero Eliécer Ávila, fundador del movimiento político Somos +, después de varios intentos de comunicación vía teléfonica.

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Eliécer Ávila en Miami Dade College, el 16 de mayo de 2013. Alexia Fodere El Nuevo Herald

Una estudiante de periodismo y miembro de su movimiento, Karla María Pérez González, fue expulsada el mes pasado de la universidad. Ávila, con planes de presentarse como candidato en las próximas elecciones a nivel municipal, dice que la policía le confiscó casi todo lo que tenía en su casa.

“En mi casa la policía se llevó una mudanza. No tengo ni computadora, tengo un celular prestado. Todo eso te limita la capacidad de comunicarte y de existir políticamente”, comentó Ávila. Se trata, agrega, de “limpiar el terreno para el 24 de febrero, para que las voces que puedan distorsionar el discurso oficial sean eliminadas”.


El 24 de febrero de 2018, concluirá el proceso de elecciones del Poder Popular, en el que se espera sea sustituido el actual gobernante Raúl Castro, quien anunció su retiro.

Por ello, el gobierno “tiene tremendo miedo”, comentó la abogada Laritza Diversent, directora del Centro de Información Legal Cubalex, una organización de asesoría jurídica independiente no reconocida por el gobierno, que ha realizado varias propuestas de reforma al sistema electoral. Diversent también tuvo miedo, en este caso, por las consecuencias que su activismo podría tener para su hijo de 17 años y decidió buscar refugio político en Estados Unidos.

“No se puede trabajar en un escenario en el que temes lo que le puede pasar a tu familia y a tu hijo...Yo tengo un compromiso con mi trabajo y amo a Cuba pero soy madre”, comentó desde Memphis, Tennessee, donde fue reubicada por el programa de ayuda a refugiados.

Diversent, que fue una de las activistas que se reunió con Barack Obama en La Habana en marzo del 2016 y en Panamá en abril del 2015, habló de “la paranoia” y el “daño sicológico” que ha sufrido en los últimos meses. “No hay quien les pueda poner un freno, estás totalmente vulnerable, puedes perder tu casa, tu libertad”, señaló todavía afectada.


En septiembre del año pasado, la casa de Diversent, que servía como sede de la organización fue allanada, las computadoras y documentos confiscados, y varios abogados fueron detenidos. Antes de salir del país, ella fue acusada de falsificar los documentos de propiedad de la vivienda.

Como la sociedad civil independiente no es reconocida por el gobierno, estas organizaciones no pueden rentar legalmente un local y muchas operan en las casas de sus miembros o en locales prestados por otras instituciones, lo que las hace más vulnerables, por ejemplo a acusaciones de llevar a cabo “actividades económicas ilícitas”.


En enero de este año, la policía registró la casa de Karina Valdés, que funciona como sede de la Revista Convivencia, en Pinar del Río, y la acusaron de evasión fiscal. Dagoberto Valdés, director de la revista y del centro de estudios del mismo nombre, también fue interrogado por la Seguridad del Estado. El activista y religioso había denunciado un aumento de la represión en los últimos meses del 2016.

El pastor Mario Félix Lleonart, fundador del Instituto Patmos en 2013, una organización que defiende la libertad religiosa y el diálogo interreligioso, narra un patrón similar en el que el gobierno hostigó a las iglesias y logias masónicas que prestaron sus locales para actividades del Instituto.

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El pastor Mario Félix Lleonart en el Centro para una Cuba Libre, en Washington D.C., el 12 de mayo del 2017. Cortesía

“Luego que celebrábamos los foros...el régimen llegaba después para atemorizar a las instituciones con las que colaborábamos”, dijo el pastor, y mencionó que el Instituto tampoco está registrado ni cuenta con un local, “como se pudiera hacer en cualquier lugar del mundo”.

Lleonart cree que el gobierno ha acosado al Instituto porque también promueve la educación sobre los derechos humanos y “la incidencia política”.

“Consideramos que los religiosos, además de ejercer sus libertades, deben incidir en quienes conducen la política y quienes gobiernan el país”, dijo.


Las autoridades “temen” a este tipo de activismo político, opinó, porque “en Cuba los grupos políticos son pequeños y están fragmentados pero los grupos religiosos son bastante grandes y con una historia mucho más larga y con mucho crecimiento”.

“Obviamente saben que esta es una masa peligrosa”, subrayó.

Tras varios violentos arrestos, Lleonart y su familia obtuvieron refugio político en los Estados Unidos, pero el acoso a los miembros del Instituto no ha cesado. Hace pocos días, uno de sus coordinadores en la isla, el joven Félix Llerena, fue expulsado de la universidad en la que estudiaba para convertirse en maestro.

Nuevos mecanismos de represión

El último reporte de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) verificó 475 detenciones por motivos políticos en el mes de abril y reportó 140 presos políticos, el doble que el año anterior.

El gobierno de Cuba no reconoce la existencia de presos políticos y califica a los opositores de traidores y mercenarios al servicio de los Estados Unidos. Tampoco reconoce a la CCDHRN.

La oficina de prensa de la embajada de Cuba en Estados Unidos no contestó a una solicitud de comentario de el Nuevo Herald.


El reporte nota cambios en los mecanismos de represión, más extendida en todo el país y “menos ruidosa”. Además de las amenazas policiales, el reporte señala el empleo de “las prohibiciones para viajar dentro de Cuba o al extranjero, los registros domiciliarios, las confiscaciones arbitrarias de materiales, medios de trabajo y dinero, el espionaje y las campañas difamatorias, así como la imposición de multas abusivas y desproporcionadas”.

Diversent — descrita como “mercenaria anticubana” en la “Wikipedia cubana”, ECURED — dijo que su organización había estudiado cómo han cambiado los mecanismos de acoso y represión a la sociedad civil independiente.

Si bien el número de arrestos ha ido disminuyendo — en comparación a los miles de arrestos durantes los primeros meses del 2016 reportados por la CCDHRN — “la represión se ha intensificando pues están usando la vida privada de los activistas. Los allanamientos a las viviendas, los decomisos y las amenazas a familiares han aumentado”, señaló la abogada.

Multas y el “uso de la ley con fines represivos” son otros mecanismos para amedrentar a activistas y opositores, agregó Diversent.

Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, lleva meses denunciado la imposición de multas a miembros de la organización. En conversación desde La Habana con el Nuevo Herald, se refirió a varios casos en los que la Seguridad del Estado habría amenazado o encarcelado a familiares de las Damas de Blanco, entre ellos a Rey Hanoi Barrueto Gómez, de 17 años, hijo de Aliuska Gómez, “a quien han vinculado con una riña y lo han metido preso por supuestos cargos de agresión, aunque el supuesto agresor que hizo la denuncia, no aparece”.

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Berta Soler, centro, líder de las Damas de Blanco, marcha con otras mujeres de la organización después de asistir a misa en La Habana en marzo del 2012. Joe Raedle Getty Images

Pero este tipo de acoso, a diferencia de la represión durante las masivas protestas callejeras en Venezuela, es “solapado e invisible”, acota Diversent.

“En Venezuela uno puede ver lo que está pasando”, comentó, “pero en Cuba es difícil demostrar el daño sicológico que causa el descrédito, que pueden romper la puerta de tu casa por la fuerza. Cada domingo golpean a las Damas de Blanco y no pasa nada”.

“Esto llega a afectarte de una manera profunda”.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

Un hombre fue arrestado y golpeado violentamente el lunes por agentes de seguridad tras irrumpir en la marcha del 1 de mayo en La Habana ondeando una bandera de Estados Unidos.

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