Cuba

Economía cubana no despega pese a acercamiento con EEUU

Un zapatero trabaja en un taller en La Habana en junio del 2012.
Un zapatero trabaja en un taller en La Habana en junio del 2012. Bloomberg

El impacto del anuncio del 17 de diciembre sobre el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba todavía no se ha hecho sentir en la economía de la isla, pese al despunte del optimismo entre los inversores, según concluyó un reporte económico elaborado por la publicación especializada Cuba Standard.

La revista y un equipo de economistas cubanos dirigidos por Pavel Vidal lanzaron el año pasado un índice económico mensual para evaluar el desempeño de la economía cubana de manera independiente, el Cuba Standard Economic Trend Report Index (CSETI), a partir del seguimiento de variables relacionadas con la balanza de pagos, por su correlación directa con el Producto Interno Bruto (PIB).

“El CSETI confirma que los efectos favorables de la nueva política de (Barack) Obama todavía no llegan a la economía cubana. El dato de febrero de 2015 se estima en -0.14, lo cual sugiere que las condiciones de balanza siguen sin ser favorables para el crecimiento del PIB”, informó Vidal.

El economista cubano y profesor de la Universidad Javeriana en Colombia añadió que aunque el índice mejoró entre septiembre y noviembre del 2014, en realidad no había logrado superar la barrera del cero durante ese año y ahora retomó su tendencia negativa. La caída no es tan grande como la sufrida en el primer semestre del 2014, “cuando el CSETI tocó un fondo de -0.36”, apuntó.

Sin embargo, el reporte, que se publica trimestralmente, consideró que el relanzamiento de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Cuba tendrá un impacto favorable a corto y mediano plazo en sectores como el turismo, los negocios privados en la isla y las exportaciones de EEUU a la isla.

El mayor beneficio se obtendría con las inversiones que podrían estimular el clima de optimismo, desatado tras el anuncio de diciembre, algo que Cuba Standard ha constatado en su nueva encuesta sobre la confianza en la economía cubana, nombrada Business Confidence Survey.

Un 61 por ciento de los 106 inversores y analistas encuestados creen que las condiciones económicas en la isla mejorarán en los próximos 12 meses y la mitad (50.5 por ciento) afirma que las intenciones de inversión de su compañía han aumentado.

Pero otro sector importante se toma las cosas con calma. Un 46 por ciento dice que sus intenciones de invertir en la isla se mantienen sin cambios y otro 33 por ciento cree que la situación económica se mantendrá igual este año. Los autores del reporte esperan también una “respuesta lenta” de las autoridades cubanas para beneficiarse del nuevo escenario.

La encuesta fue realizada unas semanas después del anuncio de diciembre a 106 expertos seleccionados aleatoriamente de una base de datos de alrededor de 7,000 personas de todo el mundo. “Es una mezcla de los abonados actuales y anteriores de la revista, personas que solicitaron un boletín de suscripción gratuita, expertos, fuentes de negocio, colegas periodistas, miembros de asociaciones relacionadas con Cuba, bases de datos de las empresas que operan en Cuba y hasta cuentapropistas dentro de la isla”, explica Johannes Werner, director de Cuba Standard.

“De la muestra seleccionada, el 58 por ciento expresó tener un vínculo con la economía cubana, ya sea a través de inversiones, comercio, finanzas o servicios”, agregó Vidal.

Werner destacó el valor del nuevo estudio sobre la confianza de los inversores, porque existen “muy pocas herramientas públicas disponibles para predecir cómo va a actuar el mercado cubano”.

La interrogante de Venezuela

Pero las recientes revelaciones de un informe de Barclays que afirma que Venezuela habría recortado a la mitad los despachos subsidiados de crudo a Cuba, hasta los 55,000 barriles diarios desde septiembre del 2014, ponen en suspenso las proyecciones económicas para el 2015. Una de las categorías de análisis para conformar el CSETI es, de hecho, el intercambio comercial entre ambos países.

Según Vidal, esta nueva situación “agudizará las restricciones de divisas en la economía cubana; las condiciones de balanza de pagos empeorarán y ello penalizará el crecimiento del PIB”.

“De hecho esperábamos unos mejores registros del CSETI en los primeros meses de este año, y nos sorprendió la tendencia negativa que retomó desde diciembre de 2014. Además, solo el 28 por ciento de los encuestados indicaron que sus negocios con Cuba habían mejorado en el primer trimestre de 2015. Una posible explicación es que los recortes en el envío de petróleo venezolano ya comienzan a sentirse en la balanza de pagos cubana. Cuando analizamos el CSETI y el survey, no contábamos con esta información, pero puede ser perfectamente la explicación”, añadió.

El reporte de noviembre preparado por Cuba Standard ya señalaba que la categoría con peor desempeño durante el año, dentro de las analizadas para conocer la tendencia en el PIB, era el comercio de bienes con Venezuela.

“Estimamos que de enero a noviembre de 2014, se redujo un 37 por ciento, lo que indica el grado en que los problemas de la economía venezolana, agravada por la caída de los precios del petróleo, ha afectado a los intercambios económicos entre los dos países”, señala el documento.

Los autores sostienen que este es un cálculo aproximado porque los ingresos provenientes de la exportación de servicios médicos cubanos no se conocen a cabalidad, aunque según publicó el periódico oficial Granma, Cuba esperaba en el 2014 recibir más de $8,000 millones por ese rubro.

Bajos salarios y exceso de burocracia

Entre los principales obstáculos para hacer negocios en Cuba, los encuestados para el Business Confidence Survey citaron la burocracia gubernamental, el exceso de regulaciones, los procedimientos y garantías legales y la ineficacia de las empresas estatales, todos elementos que están relacionados con el marco institucional y legal cubano, y no directamente con el riesgo financiero, que fue mencionado en quinto lugar.

La escasa información, la corrupción y la incertidumbre con respecto a la moneda—en Cuba circulan dos monedas con varias tasas de cambio y la reunificación ha sido largamente esperada—también salieron a relucir entre las limitaciones al desarrollo de los negocios en la isla.

El reporte de Cuba Standard recoge además un análisis del salario realizado por Vidal y su equipo, que arroja una conclusión sorprendente: pese a que la prensa oficial cubana ha dado amplia cobertura a los aumentos de salarios estatales en sectores como la medicina y el deporte, “los salarios reales, como parte de la reforma, no han aumentado sino que han descendido un 8.2 por ciento” entre el 2008 y el 2013, cuando se ajustan los cálculos para incluir el efecto de la inflación de los precios al consumidor.

Los autores instan a la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) de Cuba, a reflejar de modo más preciso la inflación, que ha ido en aumento a partir de la eliminación de productos subsidiados, la expansión de mercados que se regulan a partir de la oferta y la demanda, y el aumento de los precios en las tiendas recaudadoras de divisas, manejadas por el estado. Según los datos ofrecidos por la ONEI, el salario habría subido en ese mismo periodo un 7.7 por ciento.

Las estadísticas oficiales en Cuba se oscurecen además por la doble moneda y los distintos tipos de cambio. La ONEI, por ejemplo, no toma en cuenta los precios en CUC, la moneda “dura” de la economía cubana.

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