Cuba

Los negocios entre Estados Unidos y Cuba están al alza a pesar de Trump

Starwood Hotels & Resorts firmó un acuerdo para operar el Hotel Inglaterra, en La Habana, en colaboración con el gobierno cubano.
Starwood Hotels & Resorts firmó un acuerdo para operar el Hotel Inglaterra, en La Habana, en colaboración con el gobierno cubano. Miami Herald

El comercio entre Estados Unidos y Cuba se mantiene al alza, a pesar del anuncio del presidente Donald Trump, quien en junio prometió en Miami endurecer su política hacia la Isla.

“Las compras de alimentos de Cuba en Estados Unidos han disminuido pero se ha abierto un sector amplio a partir de las medidas de flexibilización del presidente Obama que han permitido que se incremente la cantidad de vuelos, las telecomunicaciones, el turismo y las remesas”, explica Emilio Morales, director de The Havana Consulting Group (THCG).

Las estadísticas facilitadas por THCG revelan que se efectuaron 8,287 vuelos en el primer semestre del 2017, es decir casi un 180% más en comparación con el mismo periodo del año anterior. “Esta cifra es 3.45 veces superior a la alcanzada en enero del 2014, año en el que comenzó el deshielo en las relaciones entre Washington y La Habana”, dice el experto.


El 31 de agosto del 2016, con su primer vuelo de Fort Lauderdale a Santa Clara, JetBlue dio inicio a la normalización de las relaciones aéreas entre ambos países. A pesar de que los vuelos hacia la isla apenas van con un 51% de su capacidad, Morales cree que las principales aerolíneas se mantendrán “apostando al futuro”.

Desde hace algunos meses, algunas aerolíneas como Silver Airways, Spirit Airlines y Frontier han suspendido o reducido sus viajes a la Isla. The Havana Consulting Group opina que las empresas “cometieron errores en sus proyecciones de mercado y no pudieron soportar el embate de los competidores más grandes”.

“La magnitud del comercio entre ambas naciones no solo debe ser medida por la tradicional importación de productos alimenticios que el gobierno cubano ha utilizado en ocasiones para hacer lobby antiembargo”, explica el experto.

En momentos de tensión entre ambos países, el gobierno cubano dejaba de importar alimentos, sobre todo pollo y arroz, y lo compraba en otros mercados a precios mayores. Los productores estadounidenses presionaban entonces a su administración para que se relajara la política hacia la Isla.


Según John S. Kavulich, presidente del Consejo de Comercio y Economía de Estados Unidos-Cuba, las exportaciones de alimentos y productos agrícolas de Estados Unidos a Cuba en junio del 2017 ascendieron a $24.6 millones, comparados con los $11.2 millones del mes anterior y los $9.5 millones de Cuba adquirió de junio del 2015.

La Oficina Nacional de Estadística e Información dice de que Cuba importó de Estados Unidos $261.7 millones en alimentos el pasado año. Por su parte, el negocio de los viajes a la isla se estimó en $1,800 millones solo en el primer semestre del 2016.

“Las medidas de Trump no afectarán a la mayoría de estos negocios”, opina el experto, aunque señala que las regulaciones que impiden a estadounidenses ir en visitas individuales “pueblo a pueblo” constituyen un “pequeño muro” que ha supuesto un declive en las reservas del portal de alquiler vacacional Airbnb.

El pasado año, 613,937 personas viajaron de Estados Unidos a Cuba, de ellos 329,000 cubanos y 284,937 estadounidenses.


“Otro aspecto importante han sido las remesas, que no son comercio propiamente dicho, pero es una entrada vital para la economía cubana”, explica Morales.

Según reportes de THCG, las remesas desde EEUU alcanzaron en el 2016 los $3,444 millones, un 2.7 por ciento más que en el 2015. Al aumento de las remesas ha contribuido fundamentalmente la oleada migratoria cubana que en los últimos cinco años ha supuesto la llegada de más de 160,000 inmigrantes a EEUU.

“Ese es un dinero limpio que Cuba recibe. Con el resto de su comercio necesita sacar costos de producción y repartir las ganancias con los inversionistas extranjeros, pero en este caso, los costos son nulos porque lo que cuesta en envío de las remesas se paga en los países desde donde se envían”, explica Morales.


Otra actividad económica que ha crecido rápidamente entre ambos países es el sector de las telecomunicaciones. Según THCG, “al cierre del 2016 se estima que Cuba obtuvo alrededor de $200 millones solo en recargas telefónicas a celulares desde el exterior”.

“En diciembre del 2015 se registraron algo más de 400,000 transacciones en un mes para recargas telefónicas, el aumento es más del doble”, dice Morales.

Según el experto, habrá que esperar unos meses para evaluar el efecto de las nuevas medidas hacia ia Isla que la Oficina de Control de Bienes Extranjeros anunciará en septiembre.

Este artículo forma parte de un convenio entre el Nuevo Herald y el diario cubano 14ymedio.

Siga a Mario J. Pentón en Facebook y Twitter: @mariojose_cuba

  Comentarios