Cuba

Cuba acusa a Estados Unidos de deteriorar las relaciones, tras la expulsión de 15 diplomáticos cubanos

Estados Unidos le dio a Cuba siete días para retirar a 15 diplomáticos de su sede en Washington, en una nueva escalada de la crisis que atraviesan ambos países. Cuba respondió acusando a Estados Unidos de deteriorar aún más las relaciones.

Un funcionario del Departamento de Estado dijo a periodistas el martes que hay una nueva víctima confirmada, la número 22, de los misteriosos ataques que han enfriado de nuevo las relaciones entre ambos países. Estados Unidos no ha podido determinar “quién ni qué” los produce, dijo.

Un representante del Departamento de Estado entregó una nota diplomática comunicando la expulsión al embajador cubano, José Ramón Cabañas, el martes en la mañana. También entregó una lista con los nombres de los funcionarios que EE.UU. quiere fuera del país, aunque no los declaró persona non grata.

“La decisión se tomó debido a que Cuba no tomó las medidas apropiadas para proteger a nuestros diplomáticos de acuerdo con sus obligaciones en virtud de la Convención de Viena. Esta orden garantizará la equidad en nuestras respectivas operaciones diplomáticas”, dijo el secretario de Estado Rex Tillerson.

Cuba respondió a la medida con indignación.

“El MINREX protesta enérgicamente y denuncia esta decisión infundada e inaceptable...eminentemente política” dijo el ministro de relaciones exteriores cubano Bruno Rodríguez, en una conferencia de prensa el martes en la tarde.

“Estados Unidos es responsable del deterioro presente y probablemente futuro de las relaciones bilaterales”, declaró el canciller, y ha respondido “de manera precipitada, inapropiada e irreflexiva y sin evidencias sobre los supuestos hechos en los que Cuba no tiene responsabilidad alguna”, añadió.

El canciller sembró dudas sobre los ataques y dijo que el equipo de investigación cubano concluyó que “no existe evidencia de la ocurrencia de los alegados incidentes ni de las causas ni del origen de las afecciones de salud notificadas por los diplomáticos estadounidense y sus familiares”.

Rodríguez dijo que agencias de seguridad estadounidenses que investigan los supuestos ataques viajaron a Cuba por primera vez en 50 años en junio, agosto y septiembre de este año, y se reunieron con su contraparte cubana. Pero Estados Unidos no envió la evidencia necesaria para esclarecer los hechos ni ofreció acceso a los afectados, pese a la insistencia del gobierno cubano, señaló. Asimismo, dijo que no han identificado “autores, o personas con motivación o los medios” para realizar estos ataques, “ni se ha establecido presencia de personas sospechosas” en el país.

Rodríguez mencionó que el gobierno cubano no está “familiarizado” con la tecnología que podría haber causado los ataques y que inmediatamente reforzó la seguridad de los diplomáticos de EEUU. También aseguró que su personal diplomático en Washington no realiza labores de inteligencia.

Más adelante, Rodríguez desató una fuerte crítica al Departamento de Estado y a las declaraciones del funcionario que habló con los reporteros el martes, a las que calificó de “ciencia ficción” y “retórica vacía”.

En la embajada cubana permanecerá un solo oficial consular. Cientos de miles de cubanoamericanos viajan a ver a sus familiares en Cuba todos los años. Para muchos, esos contactos quedarán en un limbo.

Estados Unidos también suspendió la tramitación de todas las visas en La Habana, lo que también ha aumentado la incertidumbre entre las familias cubanas divididas por el estrecho de la Florida.

“Estamos evaluando el impacto de la reducción de personal en estos servicios, pero la atención del Secretario [Tillerson] se centra en la seguridad y el bienestar del personal diplomático”, dijo el funcionario del Departamento de Estado.

Anteriormente, Estados Unidos había decidido la evacuación de su personal no esencial de la embajada en La Habana, como una medida de protección de los misteriosos ataques que han sufrido al menos 22 diplomáticos. Según un reporte de AP, entre los primeros afectados estuvieron miembros de agencias de inteligencia que trabajaban bajo cobertura diplomática. Se espera que todo el personal no esencial regrese a los Estados Unidos para fines de esta semana.


El Departamento de Estado no ha dado detalles sobre el tamaño de su misión en Cuba, pero James Cason, quien fue jefe de la entonces sección de intereses de EEUU en La Habana entre el 2002 y el 2005, estima que la delegación diplomática estadounidense es de alrededor de 51 funcionarios. La representación diplomática cubana en Washington tenía unas 20 personas menos en esos años y la situación actual debe ser similar, dijo a el Nuevo Herald.

Para considerar la posibilidad de restaurar las operaciones nuevamente en la embajada estadounidense en La Habana, “necesitaremos garantías del gobierno cubano de que estos ataques no continuarán”, dijo el funcionario del Departamento de Estado. Al mismo tiempo, añadió que la expulsión de los 15 diplomáticos cubanos “no indica un cambio de política ni una determinación de responsabilidad” sino que garantiza “la equidad en el impacto a nuestras respectivas operaciones”. Las relaciones diplomáticas se mantendrán y Cuba ha dicho que continuará investigando, dijo.

En una alerta de viaje, el Departamento de Estado advirtió a los estadounidenses que no viajaran a Cuba y detalló los síntomas sufridos por parte de su personal tras los ataques: “malestar en los oídos y pérdida de audición, mareos, dolores de cabeza, fatiga, trastornos cognitivos y dificultad para dormir”.

“Nadie debería engañarse por la idea de que el régimen de Castro reclama no saber nada sobre cómo ocurren estos ataques dañinos o quien los perpetró. He hecho un llamado al Departamento de Estado para llevar a cabo una investigación independiente y presentar un informe completo al Congreso, y espero con interés revisar sus conclusiones”, dijo el republicano por la Florida Marco Rubio en un comunicado.

Rubio había pedido el cierre de la embajada en La Habana y felicitó al Departamento de Estado por la expulsión de los diplomáticos cubanos.

“En este momento, la embajada de los Estados Unidos en La Habana debería ser reducida a una sección de intereses y debemos estar preparados para considerar medidas adicionales contra el régimen de Castro si estos ataques continúan”, añadió.


Engage Cuba, una coalición de varias compañías y organizaciones que buscan eliminar el embargo, criticó la nueva medida.

“Expulsar diplomáticos cubanos no resolverá este misterio; no mejorará la seguridad del personal estadounidense, pero hará más difícil que cientos de miles de cubanoamericanos visiten a sus familias en la isla”, dijo su presidente James Williams en un comunicado.

La embajada cubana no ha contestado inmediatamente una solicitud de comentario pero la reducción del personal impactará los servicios consulares de esa sede.

Cuba exige visas de entrada a sus ciudadanos (conocida como “habilitación”) así como el uso del pasaporte cubano para viajar a la isla, independientemente de si el individuo nacido en Cuba es ciudadano estadounidense o de otros países. La renovación de pasaporte o su habilitación es un trámite muy costoso y una importante fuente de ingresos para el gobierno cubano. Un pasaporte nuevo o su renovación cuesta $350—más gastos de envío—, la prórroga y la habilitación de entrada con pasaporte estadounidense (solo para aquellos que salieron de Cuba antes de 1970), $160. Y los tiempos de espera para estos trámites pueden durar meses.

En el pasado, los diplomáticos cubanos se han quejado de que EE.UU. no ha permitido la contratación de más personal para atender a la demanda de cientos de miles de cubanoamericanos que viajan todos los años a Cuba.

“La embajada de Cuba en Washington no funciona de una manera normal, aún después del restablecimiento de relaciones”, dijo Yuleika Pérez, gerente de Tocororo Travel, una agencia de viajes a Cuba con sede en Miami. “Antes de la reanudación de las relaciones diplomáticas, la demora era en torno al año. Probablemente volverá a ocurrir algo similar para los trámites consulares”, opinó.

El reportero de 14ymedio Mario J. Pentón contribuyó a esta historia.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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