Cuba

Toma forma el desarrollo industrial Mariel, la apuesta económica de Cuba

Después de años de hablar de la Zona Especial de Desarrollo Mariel como el futuro económico de la isla, este amplio territorio ubicado 28 millas al oeste de La Habana ha comenzado a tomar forma. Ya hay numerosos terrenos listos para la construcción de dos grandes plantas de manufactura.

Hasta el momento, 27 compañías, incluidas firmas de España, Holanda, Panamá, Brasil, México, Corea del Sur, Vietnam, Francia y Bélgica, además de otras cubanas, han recibido la luz verde para establecerse en la zona, de 115,000 acres. En este momento solamente operan nueve proyectos.

Pero Cuba planea que la zona y el Puerto de Mariel —más conocido por ser el lugar de donde salieron 125,000 cubanos en 1980 como parte del Éxodo del Mariel— sea el comienzo de una dinámica ciudad comercial de alta tecnología, manufactura avanzada y desarrollo sustentable.

Cuando el gobernante cubano Raúl Castro y el entonces presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva recorrieron el renovado Puerto del Mariel en febrero del 2014, Castro dijo que el complejo era el proyecto más importante del país en los últimos 50 años.

“Creo que el Puerto del Mariel representa la posibilidad de una revolución industrial para Cuba”, dijo Lula. Durante su gobierno, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES) extendió préstamos que pagaron la mayor parte del desarrollo de la terminal de contenedores del Mariel.

Durante los últimos años, las operaciones de contenedores han sido trasladadas desde el Puerto de La Habana, que se ha convertido en el mayor puerto para barcos de crucero de la isla. El Puerto del Mariel —con más de 2,300 pies de muelles, cuatro grúas Post-Panamax y capacidad para manejar 820,000 contenedores de carga al año, se ha convertido en una escala obligada para las delegaciones comerciales que visitan la isla. Administrada por PSA International, con sede en Singapur, la terminal de contenedores es el principal usuario de la zona.

“Algunas veces hay alguna confusión, especialmente entre los norteamericanos. Ellos ven la zona como un puerto. La zona tiene una ventaja competitiva, que es la existencia del puerto, pero es mucho más que un puerto”, dijo Ana Teresa Igarza, directora gerente de la zona especial, conocida por la sigla ZED.

Hasta hace muy poco no había mucho que ver en la zona, que se inauguró en noviembre del 2013. La infraestructura vial se construyó entre colinas, pero la zona es en lo fundamental un enorme espacio abierto.

Ahora hay 25 acres cercados listos para la construcción de la fábrica BrasCuba, una empresa conjunta entre la tabacalera brasileña Souza Cruz y la cubana Tabacuba. La planta, que debe costar unos $100 millones, producirá cigarrillos Popular, Cohiba y H. Upmann para la exportación y el mercado nacional.

Al otro lado de la calle se ha preparado un terreno para una planta cubana de biotecnología, y Womy, una empresa holandesa que arrienda grúas y otros equipos pesados, acaba determinar su edificio. Empresas extranjeras como BDC-Log y BDC-Tec también han comenzado a operar en el sector logístico de la zona.

La firma Unilever, que en la actualidad tiene una empresa de importación en Cuba, ha completado la preparación del terreno para una empresa conjunta con la empresa cubana Intersuchel que producirá champú, desodorante, jabón Lux, detergente Omo y pasta dental Close-Up. Igarza dijo que espera comenzar a producir en el 2018.

Las autoridades cubanas ya han aprobado la construcción de varios almacenes con paneles solares en la azotea, que usan el 10 por ciento de la energía que generan, y que están muy cerca de ser terminados. Mariel Solar, una empresa conjunta francobritánica, ya recibió luz verde para construir una granja solar en la zona.

Devox Caribe, empresa de pinturas y recubrimientos de capital totalmente mexicano, está entre los usuarios de la zona que se alimentarán fundamentalmente de energía solar. La meta de la empresa es producir primeramente para el mercado cubano y entonces comenzar a exportar a México.

También se han aprobado dos compañías de alimentos, Richmeat de Mexico, que planea construir una planta de procesamiento y empaque de carne, y Profood Service, compañía española que planea producir jugo concentrado, mezclas para cocteles y bebidas en polvo para dispensadores.

Pero a menos que estas empresas comiencen a exportar rápidamente, en vez de producir solamente para el mercado cubano, los incentivos financieros de la zona son poco más que subsidios para la producción nacional, dijo Richard Feinberg, profesor de Política Económica Internacional en la la Universidad de California en San Diego.

“Yo no diría que después de cuatro años han tenido mucho éxito en atraer industrias orientadas a la exportación”, dijo.

Para cumplir sus metas de desarrollo, Cuba ha dicho que necesita atraer $2,500 millones anuales en inversión extranjera, pero hasta el momento está muy lejos de lograr ese objetivo.

España tiene la mayor representación de cualquier país en la zona, con seis proyectos aprobados. Hasta el momento, ninguna empresa de Estados Unidos ha recibido autorización para operar en la zona.

Sin embargo, Igarza da a entender de que eso puede cambiar pronto, al decir que proyectos para tres firmas estadounidenses en los sectores de biofarmaceútica y equipos pesados están en fase avanzada. “Quizás tendremos algunas sorpresas en la Feria Internacional de La Habana”, dijo. Hasta que reciban la aprobación final, agregó, las empresas han pedido no ser identificadas públicamente.

La feria, que Cuba usa para anunciar nuevos proyectos de inversión extranjera, está planeada para celebrarse del 30 de octubre al 3 de noviembre.

“En nuestras relaciones comerciales hemos decidido trabajar con todos los países”, dijo Igarza. “Así que el comercio con Estados Unidos y las relaciones de inversión con Estados Unidos —que es un mercado natural para Cuba, y Cuba es también un mercado natural para Estados Unidos— están en nuestros planes”.

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