Cuba

Unos "intrépidos" estadounidenses navegarán rumbo a Cuba pese a advertencias

Fotografía cedida por Responsible Travel donde aparece la goleta Harvey Gamage del estado de Maine atracada el miércoles 25 de octubre de 2017, en el puerto de Capital Yacht Club en Washington, DC,
Fotografía cedida por Responsible Travel donde aparece la goleta Harvey Gamage del estado de Maine atracada el miércoles 25 de octubre de 2017, en el puerto de Capital Yacht Club en Washington, DC, EFE

A pesar de las recomendaciones hechas por el Gobierno de no viajar a Cuba, debido a los misteriosos ataques sónicos sufridos por su legación diplomática en La Habana, un grupo de jóvenes e “intrépidos” estadounidenses ha decidido seguir adelante con sus planes de navegar rumbo a la isla.

Quince personas, entre las cuales se encuentran cinco estudiantes universitarios, conforman la pequeña tripulación de la goleta Harvey Gamage que, tras partir en septiembre del estado de Maine y hacer escala estos días en Washington, levará anclas mañana con el objetivo de llegar a Cuba antes del día de Acción de Gracias.

“Hemos leído el aviso de viaje y lo hemos analizado críticamente, pero como tripulación estamos acostumbrados a tomar y a evaluar riesgos, y hemos elegido continuar el viaje a Cuba porque pensamos que es importante y, además, emocionante”, declaró a Efe la coordinadora del programa, Claire Grest.

A través de estas travesías con destino a Cuba, el programa de la organización Ocean Passages, creado en 2015, busca formar cada año a un pequeño grupo de jóvenes a los que ofrece, por un lado, la posibilidad de aprender a navegar y, por el otro, la de explorar la bella naturaleza de la isla caribeña.

Uno de los maquinistas del velero, Cal Randall, que repite experiencia tras haberse incorporado a principios de año a la anterior promoción para realizar el trayecto de vuelta a los Estados Unidos, reconoció haber quedado sorprendido por las diferencias existentes entre ambos países.

“Me llevó un tiempo superar el choque cultural, salir por mi cuenta y liberarme de esa barrera”, reconoció Randall, quien no dudó en afirmar que Cuba es un lugar mucho más seguro y tranquilo que muchas ciudades estadounidenses

Pero el objetivo de esta aventura va mucho más allá de las tareas formativas, tal y como explicó en el muelle de la capital del país el presidente de la organización, Gregory Belanger.

“El barco es lo que llamamos un buque escuela, lo que quiere decir que los estudiantes son, además, miembros de la tripulación (…). Pero tienen también un propósito más contemporáneo: son diplomáticos culturales”, observó Belanger.

De acuerdo con el directivo, el objetivo del proyecto es que en un futuro se puedan incorporar estudiantes cubanos a la tripulación de esta bella goleta construida en 1973, lo que sería un “símbolo extraordinario” de la normalización en las relaciones entre ambos países.

Este es un objetivo que a día de hoy se antoja mucho más complicado de lo que cabía esperar el 17 de diciembre de 2014, cuando el entonces presidente Barack Obama y el gobernante cubano, Raúl Castro, anunciaron el comienzo de un proceso de acercamiento entre las dos naciones.

Sin embargo, este proceso ha sufrido en los últimos meses un severo revés a raíz de una serie de ataques sónicos, de procedencia desconocida, que afectaron a 24 funcionarios estadounidenses y que han llevado al presidente Donald Trump a reducir drásticamente la misión diplomática norteamericana en La Habana.

“Si Donald Trump no nombra formalmente un embajador de Estados Unidos en Cuba, entonces la gente de este buque tiene la misión y la obligación de representar al país como embajadores de buena voluntad”, bromeó Peter Kornbluh, director del proyecto de documentación de Cuba del Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington.

Los jóvenes se muestran entusiasmados con la idea de entrar en contacto con la población local y compartir noches de música y anécdotas durante los meses de invierno por toda la costa cubana.

Impacientes por aportar su grano de arena a la misión diplomática, la tripulación aprovechó su escala en Washington para reunirse con congresistas y explicarles las bondades del proyecto, según relató Belanger.

“En algunos casos, Cuba no está en la lista de prioridades del congresista, pero al poder compartir nuestra historia hemos obtenido algunas respuestas muy positivas e incluso alguno llamó ‘intrépidos' a nuestros estudiantes”, concluyó con orgullo Belanguer.

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