Cuba

Ron Magill, estrella del zoológico de Miami, visita Cuba por primera vez

Ron Magill, durante su reciente viaje a Cuba, posa para una foto con empleados y clientes de un restaurante en La Habana.
Ron Magill, durante su reciente viaje a Cuba, posa para una foto con empleados y clientes de un restaurante en La Habana. Foto de cortesía / Ron Magill

Ron Magill tuvo muchos deseos de visitar a Cuba durante años, pero no se atrevió debido a la aversión de su ciudad al régimen de los Castro y la notoriedad de su puesto como portavoz del zoológico del Condado Miami-Dade.

Pero ahora que la Casa Blanca está normalizando las relaciones con La Habana, Magill decidió tomarse un descanso de sus frecuentes comparecencias televisivas y subió a un avión con destino a La Habana hace tres semanas como parte de una delegación que visitó el zoológico de la capital cubana. Magill, de 55 años, atravesaba nervioso el Aeropuerto Internacional José Martí cuando lo interceptó un agente de aduanas.

“Disculpe”, le dijo el agente. “¿Usted es el hombre que sale en Sábado Gigante?”

Así comenzó para Magill una especie de gira como celebridad por el país natal de su padre, donde en casi todas partes resultó reconocido en una ciudad en la que el gobierno bloquea la televisión estadounidenses y regula estrictamente el acceso a los medios de prensa. Un intercambio de medios de prensa de Estados Unidos florece en el mercado negro de La Habana, extendiendo la fama de Magill en el corazón de una dictadura que no resultó tan aislada como él esperaba.

“Personas que no parecen tener electricidad han visto el programa”, dijo Magill, quien sale con regularidad presentando animales en Sábado Gigante, programa de variedades que se transmite desde los estudios de Univisión en el Doral. “Había señoras que lloraban. Ellas lloraban porque me habían conocido. Me decían: ‘Yo puedo creer que usted esté aquí”.

La travesía estelar de Magill por La Habana brinda otra medida del delicado pero drástico cambio en las posibilidades en lo que se refiere a Miami y Cuba cuatro meses después de que el presidente Obama anunciara que se proponía establecer plenas relaciones diplomáticas con el régimen de Castro regime.

Magill, alto empleado del Condado en el corazón anticastrista de Estados Unidos, dijo que él ni consideró la idea de un viaje parecido hace varios años bajo exenciones parecidas de viaje de intercambio entre los pueblos en la prohibición de viajes de EEUU. Pero, aunque los cambios en Washington le dieron la seguridad para poder hacerlo, Magill afirmó que consideraciones de carácter local influyeron en su decisión.

Otros funcionarios del zoológico que viajaron con él estaban allí en función de trabajo, viendo la posibilidad de organizar visitas a Cuba como parte de sus programas de viajes. Magill salió de vacaciones de su trabajo como director de comunicaciones del zoológico, que le paga $93,000 al año, y se pagó su viaje. Su jefe en Miami-Dade, el director de Zoo Miami Eric Stephens, dijo que él no pudo impedir a Magill que fuera pero sugirió que lo hiciera con discreción.

“El me dijo: ‘Si yo fuera tú, no le diría a nadie que estás haciendo eso’. Yo le dije: ‘¿Sabes qué? Yo decidiré eso cuando regrese’”, dijo Magill, una declaración que Stephens no desmintió.

La discreción no ha sido una característica de los 35 años de carrera de Magill en Miami-Dade, la cual comenzó en el viejo zoológico del Condado en Crandon Park, Key Biscayne. El era cuidador del zoológico a fines de la década de 1980, cuando un empleado de información pública del Condado estaba informando a la prensa sobre un nuevo bebé cocodrilo. A Magill le pareció que la historia era un poco aburrida, de modo que intervino haciendo algunos comentarios. El entonces director Robert Yokel los llamó a él y al empleado de información a una reunión, dio una reprimenda a Magill por violar la política de comunicación del zoológico, y entonces lo nombró principal vocero del mismo.

Unos 25 años más tarde, Magill, de seis pies de estatura, es posiblemente el empleado mejor conocido del gobierno de Miami-Dade, dadas sus frecuentes comparecencias en televisión. Eso incluye un espacio regular en Sábado Gigante, el legendario programa de Univisión que llegará a su fin este año.

La relación de Magill con el exitoso programa le facilitó una notoriedad particular entre el público de habla hispana. Stephens recordó una vez que asistió a un evento en Tampa con Magill, cuando los participantes de una ceremonia de juramento de ciudadanía salían de una sala del hotel.

“Parecía que todos los que acababan de hacerse ciudadanos querían venir y sacarse una foto con Ron”, dijo Stephens. “Creo que ellos pensaban que eso era parte de su ceremonia de juramento de ciudadanía”.

A Magill se le permitió la entrada a La Habana el 7 de abril bajo un permiso de viaje de intercambio entre los pueblos, una exención cuyas estrictas reglas fueron relajadas como parte de la decisión de Obama en diciembre de normalizar relaciones diplomáticas con Cuba. Vista como una capitulación por sus críticos, la decisión de Obama inspiró las mayores protestas en Miami.

El alcalde de la Ciudad, Tomás Regalado, advirtió que no se debería establecer un consulado cubano en Miami. El jefe en última instancia de Magill, el alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez, dio a conocer un comunicado que decía: “Me preocupa profundamente que al parecer en estas negociaciones no hayamos puesto como condición mayores libertades para el pueblo cubano”. Ambos alcaldes nacieron en Cuba; ninguno de ellos ha regresado.

Al preguntársele sobre el viaje de Magill a Cuba el jueves, un portavoz de Giménez dijo: “Ese es un viaje personal”

Magill dijo sentir “gran inquietud” al planear el vuelo de 50 minutos de Miami a La Habana. “Hay una facción importante dentro del gobierno del condado que están en contra de los viajes a Cuba”, dijo. “Sin duda, yo no quería herir sus sentimientos. Pero al final, mi profundo deseo de ver dónde nació mi padre prevaleció.”

En Cuba, Magill dijo que vio pobreza pero también actitud optimismo. “Había gente que no tenía zapatos. Pero tocaban música y bailaban, dijo. “Las carreteras estaban en bastante buen estado. Ciertamente, no está tan mal como algunos quieren que creas”.

Nacido en Manhattan, Magill asistió a la secundaria Palmetto Senior High luego de que sus padres se mudaran a Perrine en los años 70. Su padre creció en Santiago de Cuba y luego se mudó a Nueva York a finales de los años 40. Sus padres fueron a Cuba de luna de miel en el año 1959, justo después de que Fidel Castro tomara el poder. Su madre recordó haber oído al nuevo líder cuando comenzaba a dar un discurso por radio en el momento en que ella y su esposo salían a dar un largo paseo atravesando el país. Dieciocho horas más tarde llegaron a Santiago y encendieron la radio. Castro continuaba hablando.

Magill pudo visitar Cuba como estrella gracias a una mezcla de la bien conocida capacidad para obtener cosas en ese país bajo el régimen de Castro y una revolución en cómo los medios son distribuidos en el resto del mundo.

Además de señales pirateadas y antenas satelitales ilegales, los cubanos se mantienen al día con las noticias, la cultura popular, las telenovelas y maratones para mirar sus programas favoritos, mediante el uso de dispositivos portátiles de almacenamiento de medios (conocidos en inglés como “thumb drives” que son llevados desde los Estados Unidos.

Un thumb drive lleno con un gigabyte o dos de películas, programas de televisión, artículos y fotos de páginas web, todo descargado por internet, están disponibles para que las personas lo copien por sólo unos cuantos dólares, y es posible que el comprador lo revenda a sus amigos y familiares.

“Es la versión cubana de Netflix”, dijo Raúl Moas, director de Roots of Hope en Miami Beach, que ofrece teléfonos celulares y thumb drives a cubanos. “Puede incluir Game of Thrones y Sábado Gigante.”

En La Habana, un policía se acercó a Magill para confirmar la sospecha de sus colegas gendarmes de que lo habían visto en Sábado. Magill dijo que un residente cubano había visto suficientes de sus apariciones para incluso saber cómo había conocido a su esposa, Rita. (Ella era una terapista física y el había sido mordido por un cocodrilo).

“Fue muy divertido tomar fotos de Ron mientras le tomaban fotos con él” dijo Craig Dinsmore, director del Zoológico Hogle de Salt Lake City en Utah. “Fue impresionante... la gente empezó a senialarlo, a saludarlo con la mano. Pasó en cada parada”.

Para los ejecutivos del zoológico que viajaron, el Zoológico Nacional de Cuba trajo sus propias sorpresas. Las rejas oxidadas y rotas y el concreto agrietado eran de esperarse en un país con problemas de flujo de dinero, así como las historias de los granjeros que vendieron caballos moribundos por carne de león. Pero Dinsmore y Magill dijeron haber quedado maravillados con la exhibición de África, donde los elefantes, hipopótamos, rinocerontes y las jirafas interactúan en un área con césped mantenida por personal del zoológico a caballo.

“Para mí fue realmente asombroso”, dijo Dinsmore. “Tantas especies de animales juntas, compatiblemente y simplemente deambulando, con aspecto relajado y de buena salud”.

Para Magill, el viaje también fue demasiado inspirador como para no compartirlo. Concedió su primera entrevista esta semana a CBS 4 y dijo al reportero Elliot Rodríguez “Nunca he estado más orgulloso de mis raíces cubanas”.

También ha hablado abiertamente acerca de su posición sobre el cambio en la política que lo llevó a visitar Cuba. “Esto no ha funcionado en 50 años. Creo que es hora”, dijo del embargo de los Estados Unidos, que aún prohíbe el turismo regular a Cuba “Creo que es hora de probar algo nuevo”.

“Yo sé que mi viaje allí y mis comentarios van a molestar a la gente”, continuó. “Y me disculpo profundamente por ello”.

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