Cuba

Ni virus, ni histeria colectiva. Médicos no saben qué causó síntomas a diplomáticos en Cuba

The Embassy of the United States in Havana was severely downsized in the wake of what the United States said were mysterious health attacks on its diplomats.
The Embassy of the United States in Havana was severely downsized in the wake of what the United States said were mysterious health attacks on its diplomats. emichot@miamiherald.com

Médicos de la Universidad de Pennsylvania que trataron a 21 diplomáticos estadounidenses, identificados como víctimas de ataques en Cuba, concluyeron que tras experimentar lo que se ha descrito como “fenómenos sensoriales y auditivos”, estas personas desarrollaron síntomas de una conmoción cerebral, pese a que ninguno recibió un golpe en la cabeza.

Según un anticipado artículo finalmente publicado en el Journal of the American Medical Association, especialistas del Center for Brain Injury and Repair de la Universidad de Pennsylvania que trataron a 11 mujeres y 10 hombres afectados, especularon sobre la posibilidad de una fuente desconocida que pueda ocasionar daños en el cerebro, y una variedad de síntomas auditivos, oftalmológicos y neurológicos.

“Las circunstancias únicas de estos pacientes y la uniformidad de las manifestaciones clínicas suscitan preocupación por [la existencia de] un nuevo mecanismo de una posible lesión cerebral debida a una exposición direccional de etiología indeterminada”, indica el artículo, redactado por un grupo de especialistas, encabezado por Randel L. Swanson y Douglas H. Smith.

Hasta ahora, el Departamento de Estado ha identificado a 24 víctimas —entre ellos oficiales de inteligencia, diplomáticos y familiares— que sufrieron supuestos ataques en Cuba entre noviembre del 2016 y agosto del 2017. Los autores del artículo no descartan que pueda haber más víctimas sin diagnosticar porque podrían haber presentado trastornos no perceptibles. También indican que estos resultados son preliminares.

El estudio despeja algunas dudas sobre lo que se había reportado previamente, por ejemplo, la prevalencia de los extraños sonidos que varios diplomáticos dijeron escuchar y por lo cual los ataques fueron descritos inicialmente como “sónicos”. Dieciocho de las 21 personas reportaron haber escuchado sonidos intensos y localizados. La mayoría asoció el sonido con presión o vibraciones, que también fueron percibidas por dos de las tres personas que dijeron no haber escuchado nada.

Las víctimas dijeron que percibieron estas experiencias como si llegaran de una dirección específica.

El estudio no aclara en qué lugares cada una de las víctimas tuvo estas experiencias, aunque el Departamento de Estado ha ubicado los incidentes en residencias diplomáticas y los hoteles Nacional y Capri en La Habana.

Los daños ocasionados por los ataques parecen ser más persistentes que lo que se pensaba anteriormente. Tres meses después de haber sido expuestos a la fuente misteriosa, 17 presentaban problemas cognitivos, 15 de equilibrio, 18 tenían problemas visuales, 17 manifestaban trastornos auditivos y 18 problemas para dormir, entre otros síntomas persistentes. Tres presentaban pérdida de capacidad auditiva entre moderada y severa.

Sin embargo, los autores no creen que los daños hayan sido provocados directamente por los sonidos descritos por los individuos en La Habana, porque no hay pruebas de que sonidos en el rango de ondas que el ser humano escucha puedan provocar estos trastornos. Aunque no especulan sobre qué tipo de tecnología pudo haber causado todos estos síntomas, mencionan que las microondas pueden causar daños cerebrales.

Catorce de las 21 personas tratadas no pudieron regresar a trabajar tras la evaluación médica y siete lo hicieron con restricciones y un programa intensivo de rehabilitación.

Hasta ahora, el Departamento de Estado ha dicho que no ha podido descubrir quién ni qué causó los ataques, que han generado una crisis diplomática y prácticamente el cierre de la embajada estadounidense en La Habana. El secretario de Estado, Rex Tillerson, ha insistido en que el gobierno cubano debe tener conocimiento de quiénes perpetraron los supuestos ataques.

El gobierno de La Habana, por su parte, niega que exista siquiera evidencia de que los incidentes puedan ser catalogados como ataques y que quizá el estrés provocó los síntomas descritos por los diplomáticos.

Sin embargo, el equipo médico de la Universidad de Pennsylvania descartó las teorías sobre un virus, un agente químico o la histeria colectiva como posibles causas. Esta última está más relacionada con síntomas más benignos que los presentados por estos individuos, argumentaron los autores. Algunos de los síntomas físicos que fueron tratados “no podrían ser manipulados consciente o inconscientemente”, indica el artículo en JAMA.

El Dr. Michael Hoffer, especialista de la Universidad de Miami que también evaluó al personal estadounidense afectado, aseguró a el Nuevo Herald que no creía que los síntomas manifestados por las víctimas fueran de origen psicosomático.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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