Cuba

El régimen de La Habana ante más frustración y exigencias de reforma

Un grupo de jóvenes camina hoy, sábado 3 de abril de 2010, frente a un cartel alusivo a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), organización que celebra este fin de semana un congreso en La Habana.
Un grupo de jóvenes camina hoy, sábado 3 de abril de 2010, frente a un cartel alusivo a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), organización que celebra este fin de semana un congreso en La Habana.

El trovador emblemático de la revolución cubana critica duramente al gobierno. La Iglesia Católica, generalmente cautelosa, advierte sobre la posibilidad de un colapso económico. Raúl Castro desaparece misteriosamente de la vista pública por 23 días.

Un conocido escritor de La Habana hace un llamado a un "socialismo democrático''. Se reporta que un creciente número de cubanos están renunciado al Partido Comunista. Un gran escándalo de corrupción golpea La Habana.

La escasez de comida aumenta, el transporte público es casi inexistente en muchas áreas, y las perspectivas de cambio son nulas, de acuerdo con cinco cubanos llegados a Miami el mes pasado.

Estos son tiempos turbulentos en Cuba, donde la llegada de Raúl Castro a la presidencia despertó y, hasta el momento, ha aplastado, las esperanzas de reformas de vasto alcance para sacar a la isla de su peor crisis económica en décadas.

El sistema comunista de Cuba ha sobrevivido muchas y mayores crisis, y virtualmente todos los observadores de Cuba creen que es muy probable que Raúl Castro, quien reemplazó oficialmente a su enfermo hermano Fidel en el 2008, sobreviva también ésta.

No obstante, por todas partes hay señales de la creciente frustración con el actual sistema comunista, y exigencias de cambio.

"Nunca como ahora se ha criticado tanto al gobierno en la calle por la desastrosa situación económica y por la nula voluntad oficial de promover unos cambios que la sociedad demanda a gritos'', escribió el 7 de marzo el veterano corresponsal del diario español El País en La Habana.

"Si hubiera que escoger una sola palabra para definir la actual situación esa sería fragilidad'', escribió la popular bloguera Yoani Sánchez en un reciente Tweet. En otro, escribió: "El miedo aún mantiene contenida la inconformidad, pero que en este 2010 amenaza con salirse por todas las ventanas''.

Tal vez la señal más notoria de los tiempos que corren ocurrió cuando Silvio Rodríguez, fundador e ícono del movimiento musical de conciencia social conocido como Nueva Trova, presentó su último álbum en La Habana el 26 de marzo.

Es hora de "revisar montones de cosas, montones de conceptos, hasta instituciones'', declaró; tiempo de una mayor libertad de expresión y de eliminar la "r'' de revolución porque los cubanos están clamando por una "evolución''.

Pablo Milanés, otro cantante de la Nueva Trova que ha criticado al gobierno en el pasado, dijo que Cuba necesita un cambio porque "el sol enorme que nació en el 59 se ha ido llenando de manchas en la medida en que se va poniendo viejo''.

Pedro Campos, un conocido comunista, historiador y ex diplomático, fue mucho más lejos al escribir recientemente que Cuba debe "avanzar hacia una nueva sociedad socialista que supere las reminiscencias del dogmático y fracasado esquema de corte neoestalinista''.

Los partidarios del régimen insisten en que esas críticas son parte de un debate que cuenta con el beneplácito oficial, entre funcionarios del gobierno, académicos, intelectuales y otros, acerca de los cambios necesarios para hacer la isla más productiva, sin grandes rupturas ni recurrir al capitalismo.

Pero el periódico oficial Granma no informó sobre los comentarios más críticos de Rodríguez, y una caricatura el martes lo mostró diciendo: "Sí... yo cantaba para los pobres de la tierra. Eso fue antes de que ganara mucho dinero con la canción social''.

Mientras tanto, los medios de prensa cubanos no hicieron mención de ninguna comparecencia pública de Raúl Castro entre el 8 y el 31 de enero, de acuerdo con informes de la inteligencia de Estados Unidos. Raúl Castro, de 78 años, tiene un historial de aislarse cuando tiene una pelea con su hermano mayor Fidel.

Un número creciente de cubanos están renunciando o negándose a entrar al Partido Comunista y la Unión de Jóvenes Comunistas, reportó la semana pasada el periódico español La Vanguardia, sin dar fuentes o cifras exactas.

La Habana también ha sido sacudida por un gran escándalo de corrupción que en parte involucra, según se dice, a Max Marambio, un izquierdista chileno, y al ex presidente del Instituto de la Aeronáutica Civil de Cuba, Rogelio Acevedo, ambos viejos confidentes de Fidel Castro.

"Si Marambio no está seguro, entonces nadie está seguro. El era intocable'' debido a su amistad con Fidel, dijo un residente de Miami que tiene contactos con altos funcionarios del gobierno cubano y pidió conservar el anonimato para hablar con libertad del tema.

Esta fuente añadió que muchos funcionarios cubanos parecen ahora estar paralizados, indecisos entre los líderes que quieren reformas rápidas, para hacer que la economía estancada arranque de una vez, y los que quieren moverse despacio para evitar una posible pérdida del control político.

"Todo el mundo parece perdido, porque tienen las manos atadas'', añadió la fuente. ‘‘Hay una tristeza en sus caras, como que las cosas se están empezando a derrumbar''.

Brian Latell, ex analista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), ahora investigador del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, dijo que no lo sorprendía la creciente frustración.

Raúl Castro "estaba jugando con candela'' cuando animó a los cubanos a debatir los problemas de la isla en el 2007, dijo Latell.

"El estaba animando a un nivel de participación popular que le era ajeno al pueblo cubano'', dijo.

Los cubanos están esperando todavía por toda una serie de cambios de Raúl Castro prometidos y rumorados, entre ellos el aumento de la producción agrícola, el incremento de los salarios, una economía más eficiente, y tal vez incluso el fin de la necesidad de permisos de salida para viajar al extranjero.

Entrevistas realizadas la semana pasada a cinco inmigrantes cubanos recién llegados a Miami indicaron claramente que la gente en la isla se siente cada vez más frustrada por la falta del progreso que ellos esperaban de Raúl Castro.

"Se esperaba un cambio positivo y, al contrario, se ha parado y lo único que ha dicho es que hay que apretarse más los cinturones'', afirmó Roberto Carlos, un carpintero de 26 años oriundo de Sancti Spiritus. "Se pensaba que Cuba se iba a abrir un poco más, y no ha ocurrido''.

Cuatro de los cubanos entrevistados estuvieron también de acuerdo en que la gente en la isla está cada vez más dispuesta a expresar su frustración en público.

"Hasta los miembros del Partido [comunista] y los oficiales del Ministerio [del Interior] comentan atrevidamente'', declaró Fernando Rodríguez, abogado que abandonó La Habana este año. "Y personas que uno ni siquiera conoce se quejan en público tan claro y tan alto que tú dices: ‘¡Uf!' ''

"El pueblo cubano se ha cansado de esperar, y al cansarse de esperar ha perdido el miedo que tenía antes de hablar sobre las cosas malas'', agregó Lester Peñalver, de 26 años, un graduado de periodismo que llegó la semana pasada.

Incluso sus padres, miembros del Partido Comunista, están frustrados, añadió Peñalver.

La mayoría de los entrevistados estuvo de acuerdo en que es poco probable que la frustración lleve a un mayor apoyo a grupos disidentes como las Damas de Blanco, en gran medida porque no son muy conocidos dentro de Cuba.

"En Cuba nunca oí hablar de este grupo'', indicó Miriam Quevedo, una enfermera de 25 años, de Pinar del Río, en la zona occidental del país.

Latell indicó que las reformas necesarias para aliviar esta inconformidad no parecen estar cerca. Los funcionarios cubanos, dijo, "están muy lejos de poder hacer ese tipo de transición económica. Ahora sólo están subsistiendo''.

Pero en Cuba existe una presión creciente para moverse más rápido.

"El momento es ahora'', escribió Orlando Márquez, director de la revista de la Iglesia Católica Palabra Nueva. "Porque es mejor actuar y equivocarse a tiempo, que tener la respuesta perfecta cuando sea demasiado tarde''.

Por ahora, los cubanos que logran llegar a Estados Unidos hallan nuevas esperanzas en este país y advierten que es muy probable que más personas sigan su ejemplo.

"En Cuba todo el mundo quisiera irse'', señaló Angel Ojeda, de 38 años, que llegó a Miami el mes pasado.

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