Cuba

Raúl Castro estuvo años preparando a su sucesor, nada fue "casual"

El nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel (der.), estrecha la mano de su antecesor, Raúl Castro, en la Asamblea Nacional del Poder Popular en La Habana, este jueves.
El nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel (der.), estrecha la mano de su antecesor, Raúl Castro, en la Asamblea Nacional del Poder Popular en La Habana, este jueves. AP

El saliente gobernante cubano Raúl Castro estuvo preparando a Miguel Díaz-Canel durante años para convertirlo en su sucesor, según reveló en un discurso el jueves ante la Asamblea Nacional, en el que adelantó elementos de la estrategia futura de la dirección del país.

Según Castro, la designación como presidente del Consejo de Estado y de Ministros de Díaz-Canel, quien asumió los cargos el jueves, "no es una casualidad, se previó".

Díaz-Canel, de 57 años, fue ascendiendo poco a poco primero en la Unión de Jóvenes Comunistas y luego como primer secretario del Partido en Villa Clara y Holguín. Es el "único sobreviviente", dijo el exgobernante, de un grupo de jóvenes dirigentes que estaba siendo preparados para sustituir a los hermanos Castro. Los excancilleres Roberto Robaina, Felipe Pérez Roque y el vicepresidente Carlos Lage, quien gestionó las reformas económicas en la década de los 90 del siglo pasado, fueron figuras que despuntaban como los posibles sucesores pero todos fueron apartados del gobierno por "deficiencias".

"No logramos materializar su preparación...cometimos el error de acelerar el proceso" pero con Díaz-Canel "dimos en el clavo", dijo.


El discurso de Castro ofreció detalles sobre cómo se organizó la sucesión y cuáles serán los próximos pasos.

Castro dijo que permanecería al frente del Partido Comunista hasta el 2021, cuando el cargo debía pasar a manos de Díaz-Canel. Asimismo, enfatizó que al Partido apoyaría su gestión al frente del gobierno. El exgobernante dijo que Díaz-Canel debe servir un máximo de dos mandatos, de acuerdo a la propuesta que hiciera Castro ante el Partido y que deberá incluirse en una próxima reforma constitucional.

"Cuando él cumpla sus dos mandatos, y si trabaja bien y así lo aprueba nuestro partido..., él debe mantenerse [al frente del Partido]. Lo mismo que estamos haciendo con él, él tiene que mantenerlo con su sustituto...para viabilizar el tránsito seguro", señaló. "No podemos cometer errores".

En una declaración, la Fundación Nacional Cubano Americana, una poderosa organización de exiliados cubanos con sede en Miami, dijo que "la esencia trágica del Castrismo no reside en quienes ostentan los puestos de gobierno, sino en quien los selecciona para ocuparlos. Por seis décadas, solo los Castro, nunca el pueblo cubano, ha seleccionado a sus gobernantes".

Castro anunció que en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional en julio de este año, deberá conformarse una comisión encargada de redactar una nueva Constitución para el país, que deberá ser aprobada en referendo, aunque se apresuró a "esclarecer que no pretendemos modificar el carácter irrevocable del socialismo ni el papel dirigente...del Partido" comunista.

"Adelanto que en la próxima constitución...no hay cambio de nuestro objetivo estratégico" en relación al rol del Partido "y en esa ocasión podrán unirse estos dos cargos que son fundamentales, que el presidente [del Consejo de Estado], el primer secretario del Partido del Consejo de Estado y el presidente del Consejo de Ministros tenga todo el poder y la influencia, aunque exista, puede ser, un primer ministro que atienda el gobierno".

Mientras Díaz-Canel evitó criticar directamente a Estados Unidos, Castro dedicó gran parte de su discurso a machacar al imperialismo y al gobierno estadounidense por su política hacia Cuba, América Latina y el mundo. Sin embargo, mencionó que durante el deshielo en las relaciones durante el gobierno del presidente Barack Obama, "el clima político experimentó un avance incuestionable que produjo beneficios a ambos pueblos".

"Sin embargo, desde la llegada al poder del nuevo presidente [ Donald Trump] ha ocurrido un deliberado retroceso en las relaciones", dijo y añadió que el memorando presidencial con nuevas restricciones que firmó Trump en Miami en junio es "insultante".

"Enfrentaremos los intentos de manipular el tema de los derechos humanos. No tenemos que recibir lecciones de nadie y mucho menos de Estados Unidos", dijo.

Cuestionado sobre la sucesión en Cuba, Trump dijo a reporteros el jueves que "nosotros amamos a Cuba, vamos a ocuparnos de Cuba".


En un largo e inusual discurso de hora y media, Castro por momentos se salió del guión para comentar cuán dífícil ha sido introducir a más mujeres y negros en la Asamblea Nacional, en puestos de decisión en el país y en la televisión nacional. "Costó trabajo, por eso insisto, ni un paso atrás", dijo.

Tanto él cómo Díaz-Canel elogiaron la representatividad de la Asamblea, en la que el 53 por ciento son mujeres y el 40 por ciento son negros y mestizos.

En otro momento, Castro hizo referencia a la difícil situación económica del país y dijo que "conseguir un obsequio, aunque sea modesto, es más difícil que encontrar petróleo". También se refirió a la tensa situación financiera y llamó a "planificar mejor" y ahorrar más, pero aseguró que la situación económica no era tan "extrema" como la que atravesó el país durante la crisis económica de la década de los 90 del siglo pasado, conocida como Periodo Especial. Castro alabó al ministro de Economía Ricardo Cabrisas, figura clave para la renegociación de la deuda con el Club de París y otros acreedores y que "pendía sobre la nación como una espada de Damocles". Pero lamentó que el país estuviera endeudándose nuevamente.

Miguel Díaz-Canel, de 57 años y quien fuera hasta ahora primer vicepresidente, fue elegido por la Asamblea Nacional como presidente del Consejo de Estado y de Ministros el jueves 19 de abril del 2018, en un proceso donde era el único candidato.

"Solo sabemos pedir y sabemos muy poco racionalizar", dijo.

Por momentos, el anciano exgobernante pareció irritado al referirse al lento avance de la llamada "actualización del modelo económico y social cubano", una tímida reforma que inició en el 2011. "Pensábamos que a estas alturas habríamos avanzado más, que tuviéramos bien organizado todo", dijo, antes de referirse a la "visión restringida", la "mentalidad paternalista" y la "falta de control" que lastraron su implementación. Castro achacó a los propios organismos y entidades estatales que no hubieran sido capaces de "orientar, capacitar y controlar la implementación de las políticas aprobadas".

Castro incluso deslizó en un momento determinado, que se habían utilizado las reservas de combustible del país debido a "violaciones e ignorancia".

El ahora primer secretario del Partido dijo que se mantenía la puerta abierta al trabajo privado por cuenta propia pero que en su implementación hubo falta de control que generó "ilegalidades" e "indisciplinas" como la evasión fiscal.

Castro, próximo a cumplir 87 años y al frente del gobierno desde el 2006, dijo que se retiraba con "la honda satisfacción por la obra consolidada de la revolución." Al destacar cómo había bajado el promedio de edad de la Asamblea Nacional a 49 años, dijo: "Han pasado los años y no nos damos cuenta".

Los cubanos tienen a partir de el jueves 19 de abril un nuevo presidente, uno que no forma parte de la dinastía que ha gobernado Cuba desde 1959: la familia Castro.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter:@ngameztorres
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