Cuba

Con mucho escepticismo y una pizca de esperanza recibe Miami la llegada de Díaz-Canel

El nuevo gobernante cubano Miguel Diaz-Canel tras su nombramiento el jueves 19 de abril del 2018 en la Asamblea Nacional, en La Habana.
El nuevo gobernante cubano Miguel Diaz-Canel tras su nombramiento el jueves 19 de abril del 2018 en la Asamblea Nacional, en La Habana. AP

En la segunda ciudad cubana después de La Habana la designación este jueves de Miguel Díaz-Canel a la presidencia de Cuba no ha tomado a nadie por sorpresa. Ese ingeniero de 58 años no era un desconocido en Miami y, además, era desde el día anterior el único candidato al puesto.

“A mí me da igual quien gobierne en Cuba. Aquello no tiene arreglo, fue por eso que me fui”, dice Elaine García, una cubana que trabaja como vendedora en un bakery de la avenida Okeechobee Road, en Hialeah. La mujer, de 35 años, llegó hace cinco años de Cuba y, aunque dice que mantiene vínculos con su familia en la isla, prefiere no meterse “en política”.

Sin grandes muestras públicas en el sur de la Florida, la toma de posesión de Díaz-Canel ha generado una ola de críticas por parte de activistas, políticos y organizaciones no gubernamentales.

La ONG Raíces de Esperanza, que se dedica a programas de apoyo a los jóvenes en la isla, emitió un comunicado en el que se muestran “esperanzados” ante el cambio de poder en Cuba.

“Creemos que la transferencia de hoy representa una oportunidad para que una nueva generación de líderes cubanos tome medidas concretas para promover la prosperidad económica significativa y las reformas políticas en la isla”, dicen y le piden al nuevo ejecutivo escuchar “a la juventud de Cuba, desde empresarios y líderes de la sociedad civil hasta artistas y estudiantes”.

Para Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia, lo ocurrido la mañana del jueves en La Habana “es un cambio a dedazo que no debe ser reconocido por la comunidad internacional”. Sánchez dijo a este diario que convocó a una manifestación del exilio frente al mítico restaurante Versailles en la Calle Ocho la tarde del jueves para “condenar el traspaso ilegítimo del poder”.

“Escuché el discurso de Díaz-Canel y me hubiese gustado decir hoy que hablaba un reformista, pero no es así. Se trata de otro continuista que no ayudará a que los cubanos tengan libertad”, dijo Sánchez, aunque dejó la puerta abierta a que la situación pueda cambiar cuando se produzca la muerte de Raúl Castro, a la que llamó “el inevitable desenlace biológico”.

La activista Rosa María Payá, líder del proyecto Cuba Decide, que propone un referendo vinculante para promover la transición en Cuba, acusó al Gobierno de “disfrazar su despotismo designando herederos”.

“Un heredero/testaferro de los Castro no es el cambio. El cambio llega cuando los cubanos podamos participar y cambiar el sistema con Cuba Decide”, tuiteó Payá, quien ha sido blanco de una campaña de desprestigio por parte de la prensa oficial durante su reciente participación en la Cumbre de las Américas en Perú.

“Los porcentajes evidencian la unanimidad totalitaria y la absoluta ausencia de competencia democrática en la Asamblea. Con un ridículo 99.83 por ciento de los 'votos' el hombre de Raúl Castro es ahora designado presidente”, agregó.

La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen también se pronunció en Twitter e indicó que no importa quién gobierne en la isla, porque “los cubanos continúan sufriendo y se les niegan sus derechos humanos básicos bajo un sistema totalitario comunista”.

“La falsa transición de poder en #Cuba no cambia la realidad del pueblo en la isla ni los acerca a la libertad. El poder sigue en las manos del régimen comunista asesino de Castro”, dijo en otro tuit en español.

La reconocida anticastrista se retirará del Capitolio tras una carrera política de 38 años. La congresista ha sido históricamente una de las voces más críticas con el gobierno de los hermanos Castro.

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Lázaro Torres, derecha, ayuda a Favalo Rodríguez Hernández a envolver su televisor antes de abordar un vuelo el jueves desde Miami a Santa Clara, donde vive su familia que visita una vez al año. Torres no se mostró optimista con el cambio de jerarquía en Cuba. Marta Lavandier AP

Archivo Cuba, una ONG que se dedica a recopilar testimonios y datos sobre las violaciones de los derechos humanos en la isla expresó en un comunicado que el nuevo gobierno “no es más que un paso de mando nominal dentro de un sistema totalitario que continúa cometiendo graves abusos contra los ciudadanos cubanos y desconociendo sus derechos fundamentales".

El senador Marco Rubio dijo en una entrevista a el Nuevo Herald que espera que la comunidad de estados latinoamericanos desconozca la sucesión “fraudulenta” que planea el gobierno cubano.

“Vamos a ver si en un organismo que fue creado para defender la democracia están dispuestos o no a criticar lo que no es democracia. Ojalá que haya una votación sobre eso lo más pronto posible”, dijo Rubio en referencia a la Organización de Estados Americanos.

También aseguró que el embajador norteamericano en esa organización (de la que Cuba no es miembro tras ser expulsada en 1961 y a la que nunca quiso regresar) tiene planeado llevar a votación una resolución para desconocer al gobierno elegido por la Asamblea Nacional cubana.

Por su parte, el congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart recordó a Osvaldo Dorticós Torrado, presidente de la República desde 1959 hasta 1976, año de la promulgación de la actual constitución socialista que eliminó el cargo de presidente. Dorticós se suicidó en 1983 y durante su gestión al frente del Gobierno contó con la presencia omnímoda de Fidel Castro como Primer Ministro.

“Al igual que Fidel Castro nombró a Osvaldo Dorticós como 'presidente' hasta 1976, Raúl Castro ha nombrado a Miguel Díaz-Canel como 'presidente' del Consejo de Ministros y del Estado. Otro títere de Castro”, dijo Díaz-Balart.

Siga a Mario J. Pentón en Twitter: @mariojose_cuba
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