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Cuba y Estados Unidos chocan en sesión de la ONU sobre derechos humanos

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parilla, durante una conferencia de prensa en Viena, Austria, en junio del 2017.
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parilla, durante una conferencia de prensa en Viena, Austria, en junio del 2017. AP Photo

Las diferencias entre Estados Unidos y Cuba volvieron a ocupar el escenario de las Naciones Unidas este miércoles en Ginebra, cuando ambas delegaciones se lanzaron duras críticas durante el examen periódico universal sobre la situación de los derechos humanos en la isla.

"La transición presidencial en abril de nuevo le robó al pueblo cubano cualquier oportunidad real de participar en la construcción del futuro de su país", dijo la diplomática estadounidense Michele Roulbet ante el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de ONU.

"El gobierno cubano continua criminalizando la sociedad civil independiente y restrigiendo severamente las libertades de expresión, asociación, religión o creencia y el derecho a la asociación pacífica", señaló Roulbet.

El canciller cubano Bruno Rodríguez contestó que "es Estados Unidos el que prohíbe a sus ciudadanos viajar a Cuba y restringe su libertad de viajar...y niega a las familias cubanas el otorgamiento de visas en su embajada en La Habana".

Los países que critican el récord en derechos humanos de su gobierno, dijo Rodríguez, "no tienen ninguna autoridad moral para enjuiciar a Cuba, y por el contrario son los autores de amplias y bien documentadas violaciones de los derechos humanos."

En su declaración inicial, el canciller cubano criticó el "recrudecimiento del bloqueo" impuesto por Estados Unidos, al que calificó como un "acto de genocidio".

El intercambio es el más reciente ejemplo de las tensiones en las relaciones entre ambos países, que aumentaron desde que el presidente Donald Trump ocupó la Casa Blanca. Debido a supuestos ataques al personal diplomático estadounidense en La Habana, un misterioso caso aún por aclarar, EEUU retiró a la mayor parte de su personal de la embajada en La Habana y detuvo el procesamiento de las visas, salvo contadas excepciones.

Pero Estados Unidos no estuvo solo en los cuestionamientos al gobierno cubano en Ginebra.

Al tiempo que varios países elogiaron al gobierno cubano por su gestión en áreas como la salud y la educación, también recomendaron a Cuba "adoptar medidas tangibles para eliminar las restricciones a la libertad de expresión y asociación" (Brazil); "eliminar las detenciones arbitrarias a los defensores de los derechos humanos" y propiciar "medios de comunicación más plurales" (Bulgaria). Austria, Alemania, Holanda y Australia, entre otros, expresaron similar preocupación "por la intimidación y las detenciones arbitrarias a los defensores por los derechos humanos". Portugal recomendó abolir la pena de muerte, mientras otros países recomendaron mejorar las condiciones en las prisiones, permitir mayor acceso de los relatores de la ONU al país y liberar a todos los presos de conciencia.

Varios países africanos también recomendaron a Cuba hacer más para combatir la discriminación racial.

Organizaciones de la sociedad civil cubana denunciaron ante la ONU, 36,254 casos documentados de detenciones arbitrarias a disidentes y activistas de derechos humanos entre el 2013 y el 2017, según consta en un informe preparado para el examen por miembros del CDH de la ONU. El informe incluye señalamientos y recomendaciones realizadas a Cuba sobre el tema de las detenciones arbitrarias, la firma de tratados internacionales, el sistema jurídico cubano y la ausencia de una organización nacional que promueva y proteja los derechos humanos.

La delegación cubana negó rotundamente las violaciones mencionadas por varias delegaciones.

"En Cuba sencillamente no hay presos políticos...no existe discriminación en los centros penitenciarios cubanos", dijo Rodolfo Reyes, director general de la cancillería cubana en la sesión del miércoles. "Negamos cualquier tipo de represalias cometidas contra defensores de los derechos humanos en Cuba".

Rafael Soler, un funcionario de la Fiscalía General de la República, que viajó a Ginebra como parte de la delegación cubana, aseguró a los presentes que en Cuba "se reconocen, protegen y respetan todas las garantías del debido proceso. Nadie es detenido sino en los casos, la forma y con las garantías que determinan las leyes".

El canciller cubano dijo que era "lamentable que algunos países continúen manipulando los derechos humanos con fines políticos para justificar el bloqueo y el cambio de régimen".

"Al igual que en muchos otros países donde existe el Estado de Derecho, en Cuba no se puede quebrantar la legalidad o intentar subvertir, al servicio de una agenda externa de cambio de régimen, el orden constitucional y el sistema político que los cubanos hemos escogido libremente", declaró Rodríguez. "Quienes así operan, no merecen el noble calificativo de defensores de los derechos humanos sino califican como agentes de una potencia extranjera según buena parte de las legislaciones occidentales".

El domingo, diplomáticos de una docena de países de Europa y América Latina criticaron al gobierno cubano por impedir que dos activistas viajaran a una sesión previa organizada por UPRInfo, una ONG radicada en Ginebra que promueve la cooperación de todos los actores interesados en el proceso de los exámenes universales sobre derechos humanos.

"Diplomáticos de 12 misiones ante la ONU en Ginebra (Bélgica, Croacia, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Irlanda, México, Suecia, Reino Unido, Estados Unidos y Eslovaquia) tomaron la palabra para denunciar la decisión del gobierno cubano ante delegados de al menos 28 países y numerosos miembros de organizaciones internacionales", indica un comunicado de la organización Archivo Cuba. "La representante de Alemania afirmó que era hora de que la comunidad internacional dejara de hablar de proteger a los defensores de los derechos humanos en Cuba e hiciera algo al respecto".

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